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9 de mayo de 2013

El hábito no hace a la madre

El 8 de mayo de este año, es decir, ayer, se realizó en el Vaticano la asamblea plenaria de la Unión Internacional de Superioras Generales. Se recibió a 800 religiosas, pertenecientes a 1900 órdenes de 75 países. O sea, mucho hábito y recato. Pero el Papa las cacheteó con sus palabras. Ya se hace costumbre. Supongo que las monjas esperaban un discurso más bien correcto y no tan picante.

Francisco habló sobre la castidad, la obediencia y la pobreza. Los 3 votos de las monjas. Todo lo que debería hacer una religiosa que se respete. Ah, no. No era eso a lo que se refería el Papa. Es más, dijo lo contrario a lo que significa ser monja. Para mí, habló sobre todo lo que está mal con estas mujeres a las que no entiendo. Hace algunos meses publiqué un post sobre la vocación divina a partir de una entrevista que le hice a la directora de mi colegio. La defendí y hasta creo que lo comprendí. Pero hay distintos tipos de servir religioso y hay uno en especial que, a mi juicio, no tiene razón de ser. Siguiendo con el tema de las mujeres, las monjas de claustro, por ejemplo. Tal vez a eso se refería el Papa. Dos enunciados han despertado a las noticias. Aquí va.

Sobre la pobreza: "Se aprende con los humildes, con los pobres, los enfermos y todos aquellos que están en las periferias existenciales de la vida. La pobreza teórica no nos sirve".
Por eso, no entiendo de qué tanto se ufanan las monjas (y también demás religiosos) que viven encerrados. Sí, tal vez hacen labor desde ahí, pero es como sentir compasión de un enfermo de SIDA y no querer darle un abrazo. No sé si la idea se entiende. Tal vez en la Santa Sede deberían recortarse los lujos. Es verdad. Pero ya se está haciendo. Lo que me parece interesante es eso de la pobreza teórica. Me imagino que se refiere a lo que hacen o dicen las monjas para condenarse, un legado de Santa Rosa de Lima, tal vez. Aprender de la pobreza es convivir y ser empáticos con ella. No tienen por qué morir de hambre pero combatirla no se hace desde una capilla.

Sobre la castidad: "Una castidad fecunda, una castidad que genera hijos espirituales en la Iglesia. La consagrada es madre, tiene que ser madre y no solterona".

No puedo decir exactamente qué quiere decir con ser "madre". Tal vez se haya referido a serlo espiritualmente. Pero pongámoslo del otro lado. Yo creo que las mujeres deciden ser monjas porque tienen una vocación nata. Así como los que son doctores, bomberos, enfermeras, etc. Creo que ellas son personas buenas, puras y sin maldad. Imaginemos si estas mismas mujeres vivieran normalmente como lo hacen otras, disfrutando de su feminidad, siendo mujeres respetables, lindas y que valen le pena. Mejor aún: imaginemos a esas mujeres, con todas esas cualidades, criando personas de bien. No necesitamos monjas que juzguen a las madres con hijos impresentables. Hay muchos factores para que una cosa así suceda. Pero ellas no lo entenderían. Ahora, hay que saber diferenciar que no significa que ser madre necesariamente te complete o te realice como mujer, eso depende cada una. Lo que sí es cierto es que si una monja debe tener un lado maternal que sería ideal que se concrete. La madres tienen ese algo que las que no lo somos no lo entenderíamos.

Creo que Francisco está revolucionando la Iglesia. Pero hacen falta medidas concretas y rápidas. Siento que hablo de un candidato o un presidente. Pero es así. El Papa nos representa a todas las personas que creemos en Dios, nos representa a todos, incluso a quienes, como yo, pensamos que hay muchas cosas dentro de la Iglesia que están mal y retorcidas. Lo bueno es que Francisco es un hombre, no un ente que parece levitar y estar por encima de todos como tal vez parecían sus predecesores. Con lo que dice y hace lo va demostrando. La mentalidad de solteronas sacrificadas, de mártires, de héroes con sangre ya no sirve. Como dijo Francisco, "perdonadme si hablo así".

"¡Ya está! ¡Cuánta ambigüedad! 
Esta vida me va a matar. 
mi corazón vacío no soporta una ausencia más. 
Y sé que dijo una vez el nobel de la paz asesinado al caer: 
Es lo malo de ser bueno en este mundo cruel"




21 de marzo de 2013

La cumparsita de Francisco


No sé por qué me emocionan tanto estas festividades europeas o casi 100% europeas. Pongo como ejemplo las bodas reales y el reciente nombramiento del nuevo Papa. Llámenme alienada, si quieren. Yo prefiero, si no fuera mucha molestia, "loca fanática de acontecimientos mundiales" Porque, guste o no, estas actividades que tienen lugar por mayoría en Europa, terminan convirtiéndose en un acontecimiento mundial, en un monstruo come galletas y come noticias del tercer mundo.



Nunca me considere muy creyente y soy una entre muchas personas que se señalan como católicas pero que difícilmente pisan una iglesia y que tiene tremendas ganas de cuestionar a todo ser religioso (entiéndase fanático) que se mueva. Tampoco rezo desde que me di cuenta que todo lo que pedía y que creía merecer, jamás se cumplía. Sin embargo, todas las noches sin excepción y antes de dormir, me persigno. Al principio no tenía muy claro por qué lo hacía. Después supe que lo vengo haciendo hasta hoy porque encomendarme a Dios me hace sentir, aunque sea mentalmente, más segura. Y eso es debatible, por supuesto. De seguro hay quienes están leyendo esto y pueden pensar: bah, todo eso es una gran mentira. Y esas mismas personas son las que se creen, como les digo yo: "la onda".

No hay que juzgar como inferiores o superiores a quienes no conciben el mundo igual que tú.  Por eso es que tal vez un suceso como la elección del nuevo Papa se envuelve en absoluta importancia. Somos, quizás, demasiados los que creemos en algo que otro grupo no, somos quienes esperamos algo más allá de la muerte. Pero así, con todo ello, no somos ni remotamente iguales: algo que jamás entenderé es la fe, yo no tengo fe, no tengo nada en absoluto. Pero creo en Dios a pesar de ello. Mi relación con Él es muy personal. Por eso odio las misas. Porque yo lo quiero sólo conmigo, por eso también me persigno sola y con las luces apagadas. Necesito sentirme con él y a pesar que no lo entiendo por completo, siempre me gustaría su bendición tal vez en una iglesia cuando me case con la persona que ame. Porque sí creo en el matrimonio y en una bendición, como dije, de alguien tan puro como él pero inevitablemente terrenal como un sacerdote, por eso creo en la supremacía religiosa del Papa Francisco.

Como era de esperarse, se han dicho muchas cosas sobre el Papa. Que si la dictadura, que si la homofobia, que si lo político, que lo argentino que es. La verdad, que no sé si es apañar o ser indolente en cuanto a lo que se le acusa, pero yo imagino que la contemplación de Jesús fue como es aquella tierna mirada de Francisco. Por lo tanto me exasperan todas esas acusaciones mala leche que se le hacen. Perdón, pero a menos que haya pateado o insultado directamente a una persona gay por ser gay, no puede considerárselo homofóbico por ceñirse a la propia ideología de la Iglesia a la que representa. Duela a quien le duela, las ideologías deben respetarse y debatirse entre sí para un beneficio mutuo. En cuanto a acompañar la dictadura de Videla y si hubiese sido así, que se le juzgue cuando haya suficientes pruebas. Que se le juzgue, como juzgamos a Jesús en los diarios cuestionamientos a su obra, a su existencia. Porque al final lo hacemos todos y así va cerrándose el círculo.



Que la sencillez, ternura y diferencia que va marcando Francisco sirva como cable a tierra de  la Iglesia y las millones de almas que creen en su ambigüedad divina y terrenal como fuente propia de alimentación para sus corazones y mentes.  Que recuperemos la fe mediante su mirada y obra, que escuche y se deje escuchar. 




''¿Cómo se ejerce la custodia de la Iglesia?
Con discreción, con humildad, en silencio,
pero con una presencia constante y una fidelidad y total,
 aun cuando no  se comprende.

Recordemos que el odio, la envidia, la soberbia ensucian la vida.
No debemos tener miedo de la bondad, más aún, ni siquiera de la ternura
.

Imploro la intercesión de la Virgen María, de san José, de los Apóstoles san Pedro y san Pablo, de san Francisco, para que el Espíritu Santo acompañe mi ministerio, y a todos vosotros os digo: Recen por mí.''