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5 de febrero de 2014

Miss Bennet/Miss Eyre: heroínas

Hace poco re-descubrí Jane Eyre. Básicamente porque empecé a relacionarla sospechosamente con Orgullo y Prejuicio y porque me enteré que Michael Fassbender protagonizaba la película de 2011. Pero eso no es lo más importante. Claramente, lo resaltante es que estoy escuchando Hot And Cold de Katy Perry en este momento y me imagino perfectamente a Jane Eyre y a Elizabeth Bennet bailando y cantando en Bath mientras se prueban sombreros y vestidos de muselina. ¿Por qué? porque son parecidas, adelantadas a SU época. Let's party like it's 1847.

No se imaginaría (si es que usted lo hace y por favor le pediría que lo hiciera) a esta dos mujeres acomodándose los sombreros y desplegando sus faldas mientras dan saltitos por inmaculados jardines. Se trata de ser heroínas. Se trata de ser trasgresoras, vehementes, sensuales, desalineadas a ratos, tener actitud, ser no-santas y enredadas como cualquier mujer que vive en 2014. Excepto porque son personajes ficticios. Pero, ¿cuándo ha importado eso?

A partir de ello también pregunto: ¿cuándo ha importado que el hombre soñado (mejor conocido como A). Mr. Darcy o B). Mr. Rochester) sea un completo paria, taciturno, malhumorado e irresistiblemente imponente? Ah. Tal vez sea eso. Las similitudes están ahí. Darcy y Rochester son una especie (perdón por la comparación tan explosiva) de Christian Grey... menos todo el sexo. Me empieza a preocupar que sea tal vez ese el tipo de hombre que nos gusta a las mujeres. Lo más probable es que sí. 

Jane Eyre y Orgullo y Prejuicio no son iguales pero tienen lindas y frescas similitudes. Felizmente. Pareciese que dos novelas clásicas de la década de 1800 son dos somníferos de alta efectividad. La verdad, depende de gustos. Pero si usted tiene cierta curiosidad por descubrirlas no una sino muchas veces, léalas. Quizás no sea aburrido, quizás hasta se encante con las formas, las maneras, los escritos y dos hermosas historias. Dos heroínas adelantadas a su época. Mujeres, al fin y al cabo. No importa que no sean reales. Estoy segura que a muchas de nosotras nos gustaría un poco de ficción de literatura inglesa en nuestras vidas. ¿Qué tal si en vez de hacer el twerking de Miley Cyrus, nos enlodamos los dobleces del vestido para luchar por lo que queremos y volvernos heroínas reales?




''Someone call the doctor 
Got a case of a love bi-polar 
Stuck on a roller coaster 
Can't get off this ride 

You change your mind 
Like a girl changes clothes'' 


15 de agosto de 2013

Rugir con brillo

La nueva canción de Katy Perry es WOW. (Si no escucha Katy Perry porque le parece ''comercial'' y sus gustos están ''más allá''; digamos, en música que nadie más que usted conoce y no puede siquiera abrir un poco la mente a cosas nuevas, entonces su vida es aburrida. En realidad, sólo le pido una oportunidad, dele un chancecito a Katy). Estaba  un poco reacia a su nuevo disco porque vi las primeras fotos y no me parecio la Katy Perry de siempre. O sea, ¿dónde está el brillo, los cupcakes, lo vintage, el pelo azul, morado, celeste, las california girls? La verdad, estaba ella más natural y luego entendí que a veces, no sé, imagino, los cantantes o performers llegan al tope de ellos mismos o de lo que nos enseñan y necesitan producir material mucho más personal. Creo que PRISM, el nuevo disco de Katy Perry es algo así. Como el ADONDE VAYAS  de Soledad Pastorutti, espero estarme dejando entender. La música, creo, se trata de eso: una mezcla de todos los gustos, los más incoherentes. ¿Buena música y mala música? ¿Según quién? Por favor.

Por eso es que no sólo hay Sabina, no sólo hay Serrat y tantos otros. Hace algunas semanas decidí a empezar a escuchar a Chris Brown, Kanye West, Frank Ocean, The Saturdays y Alma Bella, sí, son geniales las chicas, la cumbia peruana ee parece muy bonita. No me arrepiento de ninguno de los que acabo de nombrar. Son muy buenos. Pero antes no lo creía, descartaba cualquier cosa que se relacione con raperos estadounidenses, sus cadenas de oro, sus videos y canciones que me parecían las mismas. No es tan así y fue por aquella rendija que se abrio un poco en mi cabeza para invitarlos a pasar. 

Me salí un poco del tema. La protagonista era Katy Perry y ROAR, el single que promociona su nuevo disco. Como decía, ROAR es WOW. Tiene una melodía que levanta al muerto más muerto y la letra es un inyecte de energía girl power tal vez que sólo recuerdo haber escuchado en las Spice Girls:

I used to bite my tongue and hold my breath
Scared to rock the boat and make a mess
So I sat quietly, agreed politely
I guess that I forgot I had a choice
I let you push me past the breaking point
I stood for nothing, so I fell for everything

 Y se pone mejor. ¡Hay que escuchar! y si no es Katy Perry, tal vez alguno al que no se haya atrevido a oir por tantas razones que sólo usted sabe. Y recuerden, una humilde opinión, la buena música debe ser la que produzca y hasta eleve sensaciones, recuerdos, risas, las que sea, la buena música no es la que lo hace alardear y creerse superior. 


  I got the eye of the tiger, the fire
Dancing through the fire
‘Cause I am a champion
And you’re gonna hear me roar
Louder, louder than a lion