Si tienes una herida abierta y remueves el dedo en la llaga una y otra vez, solo conseguirás hacerla más profunda, sucia y dolorosa. No hay que esforzarse demasiado para saber eso. Si algo amargo tan dentro de ti que no puedes saber ni dónde está hace que tengas pensamientos y sensaciones que no puedes explicar más que destilando ira, es rencor lo que te carcome y devora como termitas eternas. Liberarse de llagas y rencores hará que nos sintamos como plumas. La ligereza y alivio de algo que eliminas para hacer espacio a las cosas bonitas y buenas es algo que se logra con una decisión firme y la certeza de haberte desintoxicado de todo lo que no hace falta más.
Cerrar los ojos, respirar, viajar o irse -aunque sea mentalmente- a cualquier otro lugar. Contar hasta veinte. Canalizar la ira. Hablar, conversar. Arreglar lo que hay que arreglar, entender y tener paz. Perderse en pensamientos felices es leer un libro de Cohelo. Decir lo que se piensa y llegar a la serenidad es tan armonioso y efectivo como un poema de Benedetti.
''...pero cuando el pecho aprieta a mas no poder
canta, cantar hace bien''
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''Detrás está la gente''