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15 de enero de 2015

Pausa









Receso a los conflictos y licencia para el momento
y su fugaz pero entera felicidad.
Se vienen más aeropuertos.













''Tanto fumar y tanto reír 
y tanto mirar tu boca 
¡Como quisiera ser aire, del aire que te toca! 
Quiero ser uno con tu tristeza 
y uno con tu alegría 
Quiero que aun sigas conmigo 
cuando se haga de día''


28 de diciembre de 2014

De repente

Hace cinco meses y después de haber pasado tres días en Cartagena me dije: aunque es hermoso, no voy a volver a este lugar en al menos cinco años. Y hoy estoy aquí con el rabo entre las piernas y a punto de preparar la maleta para tomar un avión mañana. Me voy a pasar año nuevo a Cartagena. Y creo que aún no termino de procesarlo.

¿O es que a caso me cuesta todavía asimilar que estoy rompiendo con una tradición presente desde el momento en que nací? Probablemente estaba destinada a cumplirla desde antes pero ese no es el tema. El asunto es que después de más de 21 años de vida me he soltado un poquito las cadenas y he decidido separarme por un rato de mi familia y recibir el 2015 con quien sentí que debía hacerlo.

No voy a hablar de él porque... ¡a ver cómo continúa la historia!. Me imagino este viaje vuelto un desastre y me sentiría algo ridícula de haberlo descrito como el próximo Mr. Darcy. Pero más allá del con quién pasaré año nuevo o por quién decidí irme, creo que es justo decir que esto tiene más que ver conmigo que con otra persona, quien quiera que sea.

Digamos que aquí ni la ciudad ni la otra persona son las estrellas. Soy yo quien tiene el protagonismo porque fui yo quien tomó la decisión y la que asumirá las consecuencias de esta sean malas o sean buenas. La impulsividad y la emoción me tomaron por sorpresa y yo, firme, he descubierto algo: las alas las tengo desde siempre y es ahora que amo más que nunca volar. Por mi y por nadie más.











''No tengas miedo
solo es un juego
y si te toca perder
no es tan grave

No tengas miedo
vamos al ruedo''




11 de diciembre de 2014

Este chico

Desde el primer momento que lo vi supe que iba a ser difícil alejarme de él. No sé cómo explicarlo. ¿Vieron cuando conocen a alguien y tres días después ya saben que es esa persona con quien se irían a cualquier lugar sin dar ninguna explicación? Aunque no lo crean, pasa más seguido de lo que parece.


No entiendo bien de dónde apareció este chico ni cómo así logró hacerme desaparecer de mi casa. Trato de explicármelo pero no puedo. A veces hay  cosas que sientes correctas y no hay nada más que decir. Fueron tres noches y madrugadas en las que solo existimos este chico y yo.

El hecho de tener a alguien que sea tan distinto/a a ti y que te encante es un cliché tan empalagoso que hasta da rabia que sea cierto. Pero cuando esta persona te impregna de frescura y te hace dar cuenta de todo lo nuevo que te estás perdiendo es ya una experiencia increíble.

Este chico llegó de la nada, ni siquiera en el momento justo. ¿Es que acaso existe un tiempo preciso? Por eso es que estas cosas revolucionan todo, porque no se esperan ni se imaginan, solo se viven.

Entonces he decidido vivir, porque ''ya está en el aire girando mi moneda'', y ya es un hecho que dentro de poco este chico y yo nos volveremos a encontrar.




''Quien no lo sepa ya
lo aprenderá de prisa:
la vida no para, no espera,
 no avisa''





4 de diciembre de 2014

Carta

4 de diciembre de 2019
Estimada yo de 27 años:

Probablemente para este día ya estás viviendo sola.  Seguro estás buscándote la vida en Madrid como te lo propusiste hace cinco años. Sí es así, me alegra que hayas tomado la decisión. Imagino que si estás en Europa en este momento es porque finalmente arrancaste esos lazos a veces enfermizos que tienes –o tenías- con tu familia.

Ese es todo un tema. No puedo creer que lo lograste. No puedo creer que después de tanto tiempo descascaraste de tus alas todos esos miedos e inseguridades que la gente que te quiere –y aunque te quieran- te impuso desde siempre. Es duro aceptarlo, tener la certeza de que a pesar de todo el amor que te tienen, son ellos los que crearon ese alter ego miedoso y lleno de trabas que espero ya no seas.

Cuéntame, ¿cómo te animaste? ¿Los juntaste y lanzaste la bomba? Me imagino que habrás botado toda esa energía. Me hubiese gustado verlo. Espero que en verdad te hayas por fin soltado, que hayas podido explicar que a veces sientes que te reprimen, que no confían en ti. Espero que hayas gritado que no vas a permitir más chantajes emocionales, más preocupaciones y miedos contagiados. Espero que lo hayas hecho y que todo se haya terminado. Y que ‘’seas sola y estés bien’’

Cinco años. Ya habrás terminado de destrozar a todas esas chicas que hablan sin vocalizar y como si se les estuviera cayendo la mandíbula, a todos esos clones. No creo que hayas podido evitarlo. Espero, en serio, que te haya dejado de importar esa estupidez de quedar bien o quedar mal. Te debes haber liberado. Dime que sí, sino todo este tiempo no habrá valido la pena.

Espero que te haya pasado todo lo que te haya tenido que pasar y que lo hayas pasado bien. ¿Se entiende? Supongo que habrás evitado y afrontado cosas. No sé qué tanto te habrás planteado y menos qué es lo que has cumplido. Pero me reconfortaría saber que la luchaste.

¿Pasaste bien estos cinco años? ¿Dejaste de perseguirte y pensar tanto? ¿Viviste realmente?



L. de 22 años (en algún lugar y algún momento)



''No somos más
que una gota de luz,
una estrella fugaz,
una chispa, tan solo
en la edad del cielo


No somos lo
que quisiéramos ser
solo un breve latir
en un silencio antiguo
con la edad del cielo''







13 de noviembre de 2014

Irse

Admiro a las almas libres, a las que pueden simplemente irse de cualquier lugar físico o metal sin dejar nada atrás. De esto me di cuenta caminando por el Jirón de la Unión. Entendí que en estos últimos meses, he hecho cosas que no me gustan para gente que no me gusta. Sin poder escapar. Por eso admiro la determinación de quienes han caído en la misma conclusión que yo y se han deshecho de toda esa mala energía sin más. También he pensado que el problema podría ser yo. Y si es así, la idea es la misma... debo desaparecer también... alejarme. 

Para aterrizar lo que acabo de decir, tengo que confesar algo: no me quiero quedar en donde no pueda hallarme, no quiero fingir sonrisas ni guardarme las palabras. La costumbre esa tan limeña de adornar cualquier cosa que queremos decir es hora de eliminarla por completo. Así la vida es más simple. 

Quiero hacer varios viajes y no ir a mi clase de Periodismo Digital. Quiero decirle a varias personas que están equivocadas. Quiero reconocer que estoy equivocada también. Quiero irme cuando quiera irme y responder lo que siento cada vez que quiera y como quiera. Regreso al viaje. Es un pendiente. Por eso pienso que Madrid me arruinó... la mente y la idea esa de quedarme siempre en un mismo lugar. Pienso moverme, migrar como una palomita. Quiero ser una alma libre y simplemente irme. Y es probable que el viaje más importante sea el proceso de conseguirlo. 


''En la vida todo es ir
a lo que el tiempo deshace.
Sabe el hombre dónde nace
y no dónde va a morir.»

El hombre que en la montaña
por la cruz de algún camino
oye la voz del destino,
se aleja de su cabaña.

Y prosiguiendo su hazaña
se dirige al porvenir
una esperanza a seguir.
Mas no ha de volver la cara,
pues la vida es senda rara:
en la vida todo es ir.''


30 de octubre de 2014

Lo efímero

Todavía no entiendo bien qué fue lo que sucedió. Ahora que lo veo en retrospectiva empiezo a preguntarme si pasó o no pasó. Pero supongo que este vacío extraño que siento en el estómago y mi mente que no deja de hilar y perseguirse y enredarse no hacen más que confirmarlo. Aún así, recordar lo surreal de la situación sigue hincándome dudas. 

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Lo conocí un viernes a la medianoche en un bar escondido de la calle Esperanza en Miraflores. Estuvimos ahí durante una, dos o tres horas seguidas, no recuerdo bien, lo que sí sé es que ninguno dejó de hablar. Salimos del bar y empezamos a caminar sin saber bien a dónde ir. Garuaba. Me dijo que le gustaba esa estúpida y mediocre forma de lluvia que tenemos aquí, pero que si odiaba algo era el hecho de que en Lima no había estrellas y nunca salía el sol. Jamás pensé que eso podía convertirse en un verdadero problema para un extranjero. Caminamos hasta el malecón. Me preguntó si yo había planeado llevarlo ahí... la verdad era que todo parecía muy perfecto: mar, madrugada, conversación... me ofendí. Lo peor fue que no me pidió disculpas. Y la verdad es que eso me dejó de importar cuando de la más absoluta nada me dio un beso mientras yo le explicaba las razones por las que su pregunta me había herido. Nos besamos una vez más. Después me di cuenta que eran las cuatro de la mañana y que tenía que volver. Nos despedimos y eso fue todo. Yo tenía clases a las siete. Dormí una hora.

El sábado en la mañana caminaba como un zombie por la universidad.  Hablamos todo el día por chat pero no nos vimos. El segundo encuentro pasó el domingo en la noche. Nos vimos en Miraflores. Tomamos dos pisco sours cada uno. Es poco pero yo ya me sentía mareada. Nos quedamos en el restaurante mirándonos sin darnos cuenta de nada más. Si había alguien más en ese sitio, no lo sé, no me fijé. Después fuimos a bailar. Fuimos a una discoteca. Nunca en mi vida había hecho algo así. Bailé todo lo que había por bailar y él también. Nos besamos varias veces y nos reímos muchas más. Nos botaron de la zona vip, me resbalé y me caí en plena pista de baile. Él me dijo que estaba borracha. Yo le respondí que no. La verdad era que me sentía medio tonta pero no era por el trago.



Salimos de la discoteca y nos sentamos en una banca del parque Kennedy. No había nadie, salvo por unos drogadictos que se sentaron justo frente a nosotros. Yo temblaba de frío. Él tomó mi saco y me tapó con eso... y a él también. Parecíamos dos mendigos. Conversamos de muchas cosas como si nos conociéramos de toda la vida y lo único cierto era que ambos nos enteramos de nuestras existencias apenas unas horas antes. Nos miramos todo el tiempo a los ojos. Me contó más del viaje que está haciendo por Sudamérica desde hace poco más de un mes. Me dijo que se moría por conocer Máncora. Y ahí fue cuando todo se detuvo. Nos conocimos dos días antes y ahí en el parque Kennedy, con un frío que parecía europeo, me pidió que me vaya a Máncora con él. Casi me enumeró las razones por las que debía dejar mi aburrida vida universitaria limeña, tirar todo a donde sea y viajar y solo viajar. Le respondí que lo pensaría y nos quedamos abrazados un rato más. 

El lunes en la mañana todavía seguía mareada. No podía con mi cuerpo. Mover una pierna era un castigo. Estaba muerta de cansancio. Y aun así nos vimos esa noche. Mientras caminaba a verlo pensaba: Este chico llegó de la nada y me desordenó todo lo que yo ya había organizado en mi cabeza. Revolucionó mis días y lo más curioso era que yo se lo había permitido. Los dos teníamos la culpa. Los dos teníamos algo.

Lo que hicimos ese lunes fue ir a otro bar medio escondido. Me preguntó si había pensado lo de Máncora. Le respondí que sí. Pero que no, que me era imposible dejar las cosas a medias en cuanto a mi familia y la universidad para irme de mochilera con un chico que apenas había conocido. Pero le dije algo más: si dependiera solo de mi, me iría contigo no mañana, sino ahora mismo. Lamentablemente no estábamos en la película de Almodóvar de la que tanto le hablé. Ya estaba dicho: yo no iba a ir con el a Máncora y si esa iba a ser la última noche que nos íbamos a ver, teníamos que hacer que sea épica -y no mencionar lo del viaje y la despedida al menos en las próximas horas-. Seguimos caminando y parábamos en cada farola, como en la canción de Sabina. Todo terminó en la madrugada, igual como empezó.

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No tengo idea de que dónde está en este momento. No sé si ya está en Máncora o si sigue en Lima. No nos alcanzaron las horas y menos las palabras al momento de la despedida. Me hubiese gustado decirle que soy de las que no podemos -aunque queremos- dejar todo. Me hubiese gustado agradecerle por animarme a tomar mis propias decisiones, a deshacerme del enfermizo apego que a veces tengo por mi familia, por querer ponerme de protagonista de la película que los dos nos estábamos haciendo. Me hubiese gustado decirle que sí. Me hubiese encantado poder decirle que tal vez alguna vez nos volvamos a encontrar. Aquí, en su país, en una frontera o en donde tenga que ser. 




''La noche debilita los corazones,
noches de funeral, de vino y rosas.
Brindemos por el amor y sus fracasos,
quizás podamos escoger nuestra derrota.

El sol limpia las calles, la memoria
feroces pasiones atenúa.
Invéntate el final de cada historia...''





16 de octubre de 2014

Me voy

Hasta hace unos minutos, sabía que vivo pendiente de todo. Observo a las personas, su manera de hablar, de caminar, de comportarse, de reírse, de responder y actuar ante ciertas situaciones... todo. Y hace unos minutos también que fui consciente de lo egoísta que es esto para mí, porque no solo me dejo de lado sino también a mis ganas de hacer lo que se me cante. 

No quiero herir... y nadie debería hacer cosas a consta del sufrimiento de otras personas. Pero mientras no sea así creo que me he ganado el derecho de ser buena conmigo, hacerme caso y dejar que las otras personas piensen lo que quieran, que ese derecho también lo tenemos desde que nacemos. 

Si lloro es porque soy una maldita sensible. Porque siempre lloro y siempre soy sensible. Si a veces respondo mal es porque probablemente tenga un problema de control de ira. En serio. Si digo lo que digo es porque creo en lo que digo. Y lo suelo decir siempre pendiente... -solía-. Y ahora me dará un poco igual pero me aseguraré de no ofender a nadie. Si hago cosas por impulso -como le pasa a todos- es porque quiero hacerlo. De eso no hay duda. La impulsividad solo te empuja a lo que quieres sin temor y con consecuencias por las que debemos hacernos cargo después. Si quiero viajar, voy a viajar. Si quiero estar sola, voy a estar sola. Y si me siento sola -pero de esa manera melancólica- es justo buscar un poco de lío. Si me quiero ir, me voy a ir.

Y eso que ahora que lo termino parece un texto de auto-ayuda,
es lo que acabo de decidir. 



''Soy atracción de pasajero 
Mañana me olvidaran 
Y la historia sigue... 
Dame un momento 
Dame un lugar 
Se que si me voy,

me voy, no vuelvo más''



25 de septiembre de 2014

Perdón por la tristeza

Recuerda que fue hace dos años en el cumpleaños de su abuela.... que iban a entrar cuatro hombre enormes con guitarras y sombreros mexicanos. Todos se sorprenderían, su abuela más que nadie. Ese día decidió no arreglarse, toda su familia llegaría a casa pero no había ninguna razón para arreglarse. No había ningún tipo de ropa que le interesara usar, ningún peinado... ningunas ganas. 

Recuerda que esos cuatro hombres llegaron y empezaron a cantar. Parece que fue feliz por un momento solo con ver la sonrisa de su abuela. Una parte chiquita de todas las que estaban destruidas intentaba salir a respirar. Solo por ese momento. Canciones, bailes, risas, fotos. De alguna manera todos se las ingeniaban para moverse y admirar a los cantantes.

Recuerda que fueron esos mismos cuatro enormes hombres los que empezaron con uno, tal vez dos acordes de guitarra que terminaron por asfixiar a esa parte chiquita que intentaba respirar. Fue esa canción la que terminó de dispararle. 

Recuerda que corrió... que huyó hacia otra estancia, que casi se desploma, que se ponía las manos sobre el rostro y después sobre sus rodillas, que no podía parar las lágrimas, que intentaba no escuchar, que intentaba no repasar palabra por palabra en su cabeza. Recuerda que se sintió absolutamente desgraciada. 

Los cuatro hombres enormes con sombreros mexicanos solo cantaron ''Volver, volver''. Fueron tres minutos terribles. ¿Y solo por una canción? El mundo entero cabe en una canción.









''Voy camino a la locura
y aunque todo me tortura,
sé querer''





14 de agosto de 2014

No te odio, UPC, pero...

Nunca pensé escribir un post así. Siempre que he escuchado a mis compañeros quejarse de la UNIVERSIDAD PERUANA DE CIENCIAS APLICADAS se me ha llenado el estómago de cólera y he saltado a defenderla. O sea, es TU universidad, deberías quererla y no criticarla tan despiadadamente. Los escuchaba decir: estoy harto de este lugar, quiero irme. Y yo no lo entendía. ¿Para qué la elegiste entonces? ¿Por qué pagas para estar en un lugar que no te gusta?

Creo que estaba un poco ciega o lo que es peor, no había experimentado ni una sola de las cosas que mis compañeros tal vez sí. Ahora los entiendo. Ahora que me ha pasado a mi también. No hay un detonante que haya hecho que escriba un post diciendo por qué la UPC me ha decepcionado. Pero me entristece la situación. Una persona no debería despotricar contra el lugar que eligió para hacerse mejor. Pero ese lugar no debería ser el que más trabas pone para generar siquiera un sentido de orgullo y cariño.

A pesar de que es la gente la que hace al lugar, debo excluir de todo esto a los profesores que he tenido que han sido absolutamente geniales. Creo que han sido ellos los responsables de que todas esas cosas que me molestan ahora hayan pasado casi desapercibidas y me han hecho los días llevaderos, emocionantes y he salido de sus clases sintiéndome cada vez un poquito más realizada. Y estoy segura que lo seguirán haciendo. Todavía me queda un tiempito. 


Pero ya no más. No es justo.

1. La UPC -por ser una empresa- no permite a los alumnos tener un CENTRO FEDERADO. Está bien. Creo que es algo que se advierte incluso antes de matricularse. Pero eso no significa que se pueda hacer lo absurdo sin que les caiga algo de crítica.

2. El ciclo pasado, la revista de la Facultad de Comunicaciones de la UPC (Punto Seguido) estuvo a punto de ni siquiera poder ser impresa a causa de la burocracia y ping-pong de la universidad que no tomó en cuenta que esa revista llevaba su sello y el esfuerzo de meses de un grupo de personas que, encabezadas, por la editora, tocaron puertas y esperaron horas y días.

3. El año pasado me fui de intercambio a España. Ni sacar la visa, ni comprar el pasaje, ni migraciones, ni nada fue tan estresante como lidiar mi viaje con la encargada de la Oficina Internacional de la UPC que en lugar de ayudarme, ponía cara de estar haciéndome un gran favor cada vez que me acercaba a consultar algo. No solo no tuve un horario cuando llegue a España sino que perdí -junto a mis compañeras de piso- varias semanas de clase, esperamos cinco horas para que nos dijeran que no estábamos matriculadas y que, en realidad, desde Lima no les había llegado nada. 

6. Mi clase de Diseño Gráfico 2 estuvo casi un ciclo entero sin una mesa de vidrio. Yo creo que con la pensión que cobran y suben, dicho sea de paso, cada año sin dar ninguna explicación razonable -alguna vez dijeron algo sobre la crisis mundial- pudieron haber comprado unas diez mesas sin problemas. Después de que la solicitud de una mesa nueva pasará por Dios sabe cuántas firmas, finalmente nos hicieron llegar una... en la penúltima clase del ciclo.

Me apena tener que decir esto pero ya no lo tolero más. Me apena muchísimo más decir que no puedo esperar a terminar, irme y recordar la UPC solo por sus profesores y algunos amigos. 





''¿Quien los puso a estos tipo donde están?
¿Quién los deja seguir en su lugar?
¿Quién los baja ahora de su altar? 
¿Quién les paga para que hagan lo que harán?''



30 de julio de 2014

Nunca jamás

Acabo de arreglar mi escritorio nuevo y hace dos minutos comí cuatro galletas de coco. Todo eso después de que mi mamá me dio una limonada. Creo que fueron diez minutos desde que ella entró a mi cuarto y unas cinco horas después de haber estado echada en su cama. A veces, en la tarde, mi mamá, mi hermano y yo dormimos tapados con una frazada de polar que tiene un oso panda. Durante esos minutos soñolientos de tardecita es que me doy cuenta que ese calor que empiezo a sentir en los pies y la sensación de comodidad de mi cabeza sobre la almohada, con una mano en la cabeza de mi hermano y la otra en un medio abrazo a mi madre me hacen pensar en lo siguiente: no sé si estoy preparada para crecer.

Eso de aferrarme a las cosas es muy mío. Lo cierto es que lo he disminuido un poco a raíz de experiencias en los últimos dos años, si he de ser especifica. Pero aunque he tratado de dosificar esos impulsos inconscientes -lo juro- de hacerle espacio a todo y a todos, hay algo con lo que eso de madurar y hacerme independiente -en el sentido más cliché de la palabra- no va conmigo. Y es porque no quiero.

Todavía cuando viajo extraño a mis padres al punto de querer regresar. No estoy preparada para perder a ningún miembro de mi familia. Es como decir: ¿está usted listo para despedirse de alguna de su extremidades o articulaciones? Que suene esto enfermizo es un tema a aparte, discutible y hasta me hace querer borrarlo. Pero es la verdad. No quiero crecer si eso significa no ver a mis padres y a mi hermano todos los días. No quiero crecer si no puedo tomar la leche -aún a mis veintiún años lo sigo haciendo- con mis abuelos mientras vemos tele. No quiero crecer si ser ''grande'' significa ir dejando de sentir poco a poco el calorcito en mis pies y el olor de mi mamá cuando la abrazo mientras dormimos tapadas con la frazada de oso panda. No quiero crecer nunca jamás y me gustaría poner mis propias condiciones. Y esto es una utopía. Cierro los ojos. Quiero tener veintiuno y ser a veces una niña.






''Pero, ¿quién es quien le pone puertas al monte? 
No pases pena, 
que antes que lleguen los perros, será un buen hombre 
el que la encuentre 
y la cuide hasta que lleguen mejores días. 
Sin utopía 
la vida sería un ensayo para la muerte''





24 de julio de 2014

Temps era temps

El viento en la cara de una mañana en Madrid. Un sábado, un domingo.
Los pasos, el pelo revuelto, el abrigo mal abotonado, las heridas en los pies, el frío, el desayuno improvisado en una esquina de Arenal.
La tarjeta del metro que no sale de los bolsillos.
El disfuerzo y el arrepentimiento después.
Los ''nunca más'', los ''algún día'', lo que era suficiente y lo que faltaba.
La noche amenazando de nuevo.
Un viernes, un sábado.
Los silencios y las decepciones.
Los ''nunca más''.
Los nuevos aires, el nuevo país.
El frío destrozando huesos, los abrazos inesperados, el inicio...
La canción, el olvido, bisous.
El juego vuelve a empezar.
Nuevos aires, las mismas personas.
''Nunca más'' pero ''algún día''...
Palabras francesas, catalanas.
Tiempo.
Temps.
Esos tiempos eran los tiempos...
Temps era temps.







''Por esos tiempos yo andaba 
siempre corto de tiempo 
y nunca encontraba tiempo 
en ningún lugar. 

Cabe decir que es tiempo 
de rememorar los viejos tiempos, 
aquella ciudad... 
Aunque no sea más 
que para decir 
que de tiempo en tiempo 
conviene recordar (...)''






10 de julio de 2014

Palabras de amor

En las películas de suspenso, de esas cuando hay un grupo sobreviviente, cuando hay alguna misión que seguir o simplemente cuando se está en una situación problemática, siempre hay alguien a quien el grupo reconoce como líder, a quien todos alzan la vista a ver cual es el siguiente movimiento, esa persona que no importa cómo siempre tiene la fuerza y la determinación para hacer que todo resulte y resulte bien... esa persona que siempre hará lo correcto, en quien confías tu vida. Para mí, esa persona eres tú... ese héroe eres tú, papá. Y no miento. Para mí, tú eres el líder de todas las escenas de la película que es mi vida. 

No te rías, pero a veces fantaseo con un apocalipsis zombie que desate el infierno en la tierra. Siempre he creído que sería una de las primeras personas en morir, pero a la vez tengo esa sensación de que nada malo podrá pasarme mientras tenga tu mirada y tus palabras conmigo. Tú eres mi seguridad... en un apocalipsis zombie, si quieres, o en algo más cotidiano e importante como los momentos en que me veo frente a una dificultad. 

Hace poco que comprendo cada vez más que por ti puedo hacer cualquier cosa, que ni siquiera yo misma había sido capaz de creer cuánto puedo llegar a amarte. Te admiro y quisiera ser como tú... ver el lado positivo de cualquier desafortunado evento que nos pueda pasar -tú sabes qué quiero decir- es una cualidad que muchos parecen tener pero que en ti es una de las virtudes más auténticas y maravillosas que he podido observar en los poquitos veintiún años que te conozco. Gracias por las bromas, por las sonrisas, por los chistes, por soportar mis cosas, por tu extrema paciencia, por querer que todo sea y se vea bonito, por soñar con una familia perfecta, por querer la perfección, porque las ojeras de lo poquito que duermes y lo mucho que trabajas voy a aprender a recompensarlas poco a poco y cada vez más. Te lo prometo.

Papá, eres el hombre de mi vida, el hombre que jamás me hará daño y me querrá con lo bueno y lo malo fuera y dentro de mí. Gracias por todo lo que eres, tú mismo te has construido y no hay nada de lo que me pueda sentir más orgullosa. Te respeto todos los días y te amo siempre.





''Vos me haces feliz 
Sabes amar y jugar 
Vos me haces reír 
Me haces sentir fugaz 
Yo me quiero ir a la luna con vos. 

Hay que subirse a un caballo con alas 
Y creer fuerte con el corazón..
.'' 




3 de julio de 2014

Pasemos a otro tema

''Pasemos a otro tema, no quiero hablar de eso''. Hoy es un día de bloqueo. No. Es más que un bloqueo. Hoy es un día de auto censura. No me atrevo a hablar de nada ni de nadie. No son días felices, son días de espera y lucha constante. Había preparado un tema que me encanta pero las ganas... no sé... ''andarán de vacaciones'' o en algún lugar adonde mis fuerzas y cabeza se fueron. Hoy no estoy en este blog, ni aquí mismo en mi cuarto mientras escribo esto -aunque todo parece indicar que sí, físicamente sí- hoy estoy con una lucecita que es mi vida entera y que escabulléndose y haciendo lo que le da la gana, me tiene sin ganas de escribir más pero con el amor intacto y lleno de fuerza y poder.







''No tienes remedio, no tienes remedio,
no tienes remedio, eres mi gran amor''



11 de junio de 2014

Todo bien

Si tienes una herida abierta y remueves el dedo en la llaga una y otra vez, solo conseguirás hacerla más profunda, sucia y dolorosa. No hay que esforzarse demasiado para saber eso. Si algo amargo tan dentro de ti que no puedes saber ni dónde está hace que tengas pensamientos y sensaciones que no puedes explicar más que destilando ira, es rencor lo que te carcome y devora como termitas eternas. Liberarse de llagas y rencores hará que nos sintamos como plumas. La ligereza y alivio de algo que eliminas para hacer espacio a las cosas bonitas y buenas es algo que se logra con una decisión firme y la certeza de haberte desintoxicado de todo lo que no hace falta más.

Tener veneno en la piel y hasta en la cabeza no sirve de nada, menos para las cosas que ya no importan porque después de todo pudo sacar algo bueno de todas ellas, no inmediatamente pero si una vez que vas viviendo más allá de lo malo. Hablo de que no deseo más drama ni temas pendientes, de que hay temas que terminaron y vuelven a empezar de otra manera, de que no soy una ''nueva'' persona pero si tengo algo menos adentro, todo eso que describí al inicio y que no hace bien a ninguna persona. 

Cerrar los ojos, respirar, viajar o irse -aunque sea mentalmente- a cualquier otro lugar. Contar hasta veinte. Canalizar la ira. Hablar, conversar. Arreglar lo que hay que arreglar, entender y tener paz. Perderse en pensamientos felices es leer un libro de Cohelo. Decir lo que se piensa y llegar a la serenidad es tan armonioso y efectivo como un poema de Benedetti. 






''...pero cuando el pecho aprieta a mas no poder
canta, cantar hace bien''



22 de mayo de 2014

Inventario

Dos años más fuerte.
Un cobarde menos
Un cuadro a blanco y negro, un poema falso y las intenciones totalmente apolilladas.
Más conciertos a solas.
Menos poses de poeta e intelectual.
Más y mejor realidad.
Vino, charlas, persecuciones, huidas, escondidas.
Emoción.
Independencia.

Ninguna cicatriz.
Altivez, altanería de la buena.
Seguridad.
Libertad.
Menos ''piense'', más ''actúe''.
Disminución de traiciones.
Sin mentiras cobardes (por ahora).
Sin mentiras.
Real decodificador de ''no te merezco''
Cosas mejores.
Lo mejor que me pasó en la vida.
Cuatro meses de excesos, equivocaciones, aciertos, VIDA.
Santiago de Chile.
Madrid.
París.
Madrid.
Sí, Madrid.
Walk of shame.
Lío.
Menos miedo.
Más cosas que decir.
Tu presencia.
Ningunas de tus palabras para mis nulas ganas de escucharte.
Lo igual que me das.
Lo que perdiste.
La sensación del Mediterráneo.
Las luces de la Torre Eiffel.
Todo por lo que lo peor que no me pasó, fue en verdad lo mejor.






''...pues anda no habrá hombres que queriéndote querer 
se mueren por tus huesos mientras tu lloras por él'' 




26 de febrero de 2014

Vasos derramados

Probablemente este sea el post más malhumorado que haya escrito. Pero de verdad estoy harta. Siempre han habido cosas o situaciones que me han exasperado por motivos muy distintos entre sí. Pero nunca nada me había molestado TANTO como para decir: listo, temas que podrían haber estado en mi blog, no los tomaré en cuenta. Escribiré sobre los temas por los que he estado segregando bilis en mi organismo (así de gráfico) en los últimos días y horas:

Estoy harta del caos y el tráfico de Lima

Estoy harta de ver todos los días en los noticieros más sangre que rostros.

Estoy harta de los que se creen mejores por no ver Esto es Guerra o Combate (si no te gusta, apaga la tele y abre un libro, ¿qué tal uno de auto ayuda sobre la tolerancia?).


Estoy harta de que el presidente de mi país sea un fantoche.

Estoy harta de los ''modos'' del Estado Peruano. ¿Qué reforma estructurada, coherente y a largo plazo se puede logar si se acaba de nombrar a al quinto Primer Ministro en sólo dos años y medio de gobierno de Ollanta Humala?)

Estoy harta de que Nadine Heredia juegue a los títeres con el gabinete y hasta con su marido, que a veces nomás, juega a ser presidente del Perú.

Estoy harta de la corruptela, la política sucia, los tratos por debajo de la mesa, los caretas, la injusticia.

Estoy harta de la poca sangre en la cara de aquellos quienes justifican el posible aumento de sueldo a los ministros de Estado a vergonzosos 30, 000 soles mientras profesores, policías, enfermeras, doctores y demás sudan día a día para ganarse cada sol sin deshonrarlo.

Estoy harta de la pobreza, los niños muriendo de hambre en las calles, tocando esperanzados ventanas de auto, los ancianos abandonados, las enfermedades que les tocan a los que menos pueden costearlas y sostenerlas, el sistema de salud.

Estoy harta de las combis, de la informalidad. 

Estoy harta del odio y el desprecio con el que hablan las personas refiriéndose a realities, personajes y demás relacionados a la televisión.

Estoy harta de todo lo que nos hace peores seres humanos, en el orden que usted prefiera.

Estoy harta.


''Pa' no sentir la aguja de este dolor 
en la noche estrellada dejo mi voz. 
Linda se ve la patria señor turista, 
pero no le han mostrado las callampitas. 

Mientras gastan millones en un momento, 
de hambre se muere gente que es un portento. 
Mucho dinero en parques municipales 
y la miseria es grande en los hospitales''