Desde el primer momento que lo vi supe que iba a ser difícil alejarme de él. No sé cómo explicarlo. ¿Vieron cuando conocen a alguien y tres días después ya saben que es esa persona con quien se irían a cualquier lugar sin dar ninguna explicación? Aunque no lo crean, pasa más seguido de lo que parece.
No entiendo bien de dónde apareció este chico ni cómo así logró hacerme desaparecer de mi casa. Trato de explicármelo pero no puedo. A veces hay cosas que sientes correctas y no hay nada más que decir. Fueron tres noches y madrugadas en las que solo existimos este chico y yo.
El hecho de tener a alguien que sea tan distinto/a a ti y que te encante es un cliché tan empalagoso que hasta da rabia que sea cierto. Pero cuando esta persona te impregna de frescura y te hace dar cuenta de todo lo nuevo que te estás perdiendo es ya una experiencia increíble.
Este chico llegó de la nada, ni siquiera en el momento justo. ¿Es que acaso existe un tiempo preciso? Por eso es que estas cosas revolucionan todo, porque no se esperan ni se imaginan, solo se viven.
Entonces he decidido vivir, porque ''ya está en el aire girando mi moneda'', y ya es un hecho que dentro de poco este chico y yo nos volveremos a encontrar.
Admiro a las almas libres, a las que pueden simplemente irse de cualquier lugar físico o metal sin dejar nada atrás. De esto me di cuenta caminando por el Jirón de la Unión. Entendí que en estos últimos meses, he hecho cosas que no me gustan para gente que no me gusta. Sin poder escapar. Por eso admiro la determinación de quienes han caído en la misma conclusión que yo y se han deshecho de toda esa mala energía sin más. También he pensado que el problema podría ser yo. Y si es así, la idea es la misma... debo desaparecer también... alejarme.
Para aterrizar lo que acabo de decir, tengo que confesar algo: no me quiero quedar en donde no pueda hallarme, no quiero fingir sonrisas ni guardarme las palabras. La costumbre esa tan limeña de adornar cualquier cosa que queremos decir es hora de eliminarla por completo. Así la vida es más simple.
Quiero hacer varios viajes y no ir a mi clase de Periodismo Digital. Quiero decirle a varias personas que están equivocadas. Quiero reconocer que estoy equivocada también. Quiero irme cuando quiera irme y responder lo que siento cada vez que quiera y como quiera. Regreso al viaje. Es un pendiente. Por eso pienso que Madrid me arruinó... la mente y la idea esa de quedarme siempre en un mismo lugar. Pienso moverme, migrar como una palomita. Quiero ser una alma libre y simplemente irme. Y es probable que el viaje más importante sea el proceso de conseguirlo.
''En la vida todo es ir a lo que el tiempo deshace. Sabe el hombre dónde nace y no dónde va a morir.»
El hombre que en la montaña por la cruz de algún camino oye la voz del destino, se aleja de su cabaña.
Y prosiguiendo su hazaña se dirige al porvenir una esperanza a seguir. Mas no ha de volver la cara, pues la vida es senda rara: en la vida todo es ir.''
Acabo de arreglar mi escritorio nuevo y hace dos minutos comí cuatro galletas de coco. Todo eso después de que mi mamá me dio una limonada. Creo que fueron diez minutos desde que ella entró a mi cuarto y unas cinco horas después de haber estado echada en su cama. A veces, en la tarde, mi mamá, mi hermano y yo dormimos tapados con una frazada de polar que tiene un oso panda. Durante esos minutos soñolientos de tardecita es que me doy cuenta que ese calor que empiezo a sentir en los pies y la sensación de comodidad de mi cabeza sobre la almohada, con una mano en la cabeza de mi hermano y la otra en un medio abrazo a mi madre me hacen pensar en lo siguiente: no sé si estoy preparada para crecer.
Eso de aferrarme a las cosas es muy mío. Lo cierto es que lo he disminuido un poco a raíz de experiencias en los últimos dos años, si he de ser especifica. Pero aunque he tratado de dosificar esos impulsos inconscientes -lo juro- de hacerle espacio a todo y a todos, hay algo con lo que eso de madurar y hacerme independiente -en el sentido más cliché de la palabra- no va conmigo. Y es porque no quiero.
Todavía cuando viajo extraño a mis padres al punto de querer regresar. No estoy preparada para perder a ningún miembro de mi familia. Es como decir: ¿está usted listo para despedirse de alguna de su extremidades o articulaciones? Que suene esto enfermizo es un tema a aparte, discutible y hasta me hace querer borrarlo. Pero es la verdad. No quiero crecer si eso significa no ver a mis padres y a mi hermano todos los días. No quiero crecer si no puedo tomar la leche -aún a mis veintiún años lo sigo haciendo- con mis abuelos mientras vemos tele. No quiero crecer si ser ''grande'' significa ir dejando de sentir poco a poco el calorcito en mis pies y el olor de mi mamá cuando la abrazo mientras dormimos tapadas con la frazada de oso panda. No quiero crecer nunca jamás y me gustaría poner mis propias condiciones. Y esto es una utopía. Cierro los ojos. Quiero tener veintiuno y ser a veces una niña.
''Pero, ¿quién es quien le pone puertas al monte? No pases pena, que antes que lleguen los perros, será un buen hombre el que la encuentre y la cuide hasta que lleguen mejores días. Sin utopía la vida sería un ensayo para la muerte''
El viento en la cara de una mañana en Madrid. Un sábado, un domingo. Los pasos, el pelo revuelto, el abrigo mal abotonado, las heridas en los pies, el frío, el desayuno improvisado en una esquina de Arenal. La tarjeta del metro que no sale de los bolsillos. El disfuerzo y el arrepentimiento después. Los ''nunca más'', los ''algún día'', lo que era suficiente y lo que faltaba. La noche amenazando de nuevo. Un viernes, un sábado. Los silencios y las decepciones. Los ''nunca más''. Los nuevos aires, el nuevo país. El frío destrozando huesos, los abrazos inesperados, el inicio... La canción, el olvido, bisous. El juego vuelve a empezar. Nuevos aires, las mismas personas. ''Nunca más'' pero ''algún día''... Palabras francesas, catalanas. Tiempo. Temps. Esos tiempos eran los tiempos... Temps era temps.
''Por esos tiempos yo andaba siempre corto de tiempo y nunca encontraba tiempo en ningún lugar.
Cabe decir que es tiempo de rememorar los viejos tiempos, aquella ciudad... Aunque no sea más que para decir que de tiempo en tiempo conviene recordar (...)''
Si tienes una herida abierta y remueves el dedo en la llaga una y otra vez, solo conseguirás hacerla más profunda, sucia y dolorosa. No hay que esforzarse demasiado para saber eso. Si algo amargo tan dentro de ti que no puedes saber ni dónde está hace que tengas pensamientos y sensaciones que no puedes explicar más que destilando ira, es rencor lo que te carcome y devora como termitas eternas. Liberarse de llagas y rencores hará que nos sintamos como plumas. La ligereza y alivio de algo que eliminas para hacer espacio a las cosas bonitas y buenas es algo que se logra con una decisión firme y la certeza de haberte desintoxicado de todo lo que no hace falta más.
Tener veneno en la piel y hasta en la cabeza no sirve de nada, menos para las cosas que ya no importan porque después de todo pudo sacar algo bueno de todas ellas, no inmediatamente pero si una vez que vas viviendo más allá de lo malo. Hablo de que no deseo más drama ni temas pendientes, de que hay temas que terminaron y vuelven a empezar de otra manera, de que no soy una ''nueva'' persona pero si tengo algo menos adentro, todo eso que describí al inicio y que no hace bien a ninguna persona.
Cerrar los ojos, respirar, viajar o irse -aunque sea mentalmente- a cualquier otro lugar. Contar hasta veinte. Canalizar la ira. Hablar, conversar. Arreglar lo que hay que arreglar, entender y tener paz. Perderse en pensamientos felices es leer un libro de Cohelo. Decir lo que se piensa y llegar a la serenidad es tan armonioso y efectivo como un poema de Benedetti.
Hace poco, una lectora del blog (sí, a mi también me sorprendió) me escribió por Facebook a ''pedirme'' con mucho respeto, aclaro, que escriba algo sobre cuando una relación termina, el infierno por el que se pasa, las garúas y diluvios emocionales por los que podemos atravesar y, finalmente, la luz al final del túnel. O, mejor dicho, cuando YA, POR FIN, nos ponemos bien.
No soy ninguna abanderada de la superación emocional de las relaciones y creo que el único conocimiento certificado y que me da siquiera un poco de autoridad para hablar de ello es el mismo que el de otras personas: haber pasado por una situación así. O sea, todas las personas sabemos lo que es eso, tal vez algunas todavía no, pero les va a pasar y después, va a volver a suceder y así muchas veces más. Es un hecho. Así de difícil es. ''Tu corazón va a sanar, va a sanar, va a sanar y va a volver a quebrarse'' Porque es ley de vida, dijo Jorge Drexler.
Al principio es un infierno, llorar es respirar, no querer comer es, irónicamente, el pan de cada día, verte desorientada es la certeza diaria. Al menos esa fue mi experiencia, dramática al extremo para la reina del drama. Pero esa fue mi estado normal por vaaarios meses. Existen otras cosas por las que se pasan pero, eso depende de cada persona. ¿Qué más?
Luego piensas que estás bien pero no estás bien. Ese electrochoque que parece funcionar puede impulsarte a hacer cosas por las que después te arrepentirás. Evidentemente, arruinarás las cosas; si no fuera así, no podrías darte cuenta que estuvo mal. Pero también es normal. Habría que repetirse eso para darnos un poco de ánimo. Triste, lo sé.
Y así tal vez pasen más meses o menos meses. Días, no sé. NO SÉ. No tengo la menor idea de nada. Quizás en vez de ayudar en algo a esa lectora, la estoy confundiendo más y no ayudándola en lo más mínimo. Pero la verdad es esta: nada de lo que te diga, en este momento en el que estás destrozada, te ayudará, NADA. NADIE. Lo genial de esto es que te harás más fuerte y aprenderás de muchas cosas y sobre todo de ti. Estas sola en esto, lamentablemente, pero así se madura. No te preocupes, tendrás algunas luces en el camino que serán tus amigos y tu familia pero, cuando logres salir a superficie lo harás sola y será increíble.
Puedes no creer en todo esto. Tal vez todo estuvo mal y no te identificaste. Pero
te va a pasar
todo es TIEMPO.
''Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio''
Hace un tiempo lloraba por los
rincones, no comía, no dormía, me cuestionaba todo, alimentaba rencores, me
olvidé de mí, me lamentaba y arrepentía. Incluso, algunas veces, ni siquiera
sabía hacia dónde ir. Podía estar parada y despierta sin tener real consciencia
de lo que pasaba a mi alrededor. Podrá parecer gracioso o preocupante. La cosa
es que fue real. La recuperación post-ruptura no es fácil. Menos si ya de por
sí, es usted un pequeño monstruo llorón e inestable, como yo.
Pero cuando pasa el tiempo, ese
invento tan divino y fortalecedor que sólo sabe enmendar y fortalecer, uno va
adaptándose a la idea. No importa qué tan triste o deprimido se pueda estar,
cuando nos hallamos en lo más hondo, sólo queda subir. No hay otra opción. El
tiempo es como viento, es aire que va haciéndose más refrescante conforme pasan
las horas, los días. Casi sin percibirlo, nuestras sensaciones, pensamientos y
sentimientos, comienzan a curarse y a crecer de nuevo, casi como los huesos,
porque se hacen más fuertes. Nos cambian.
Es en ese momento que nos damos
cuenta que aquel suceso tan destructivo, en realidad nos ayudó de diferentes
maneras. Siempre dependiendo de cómo llevamos el proceso. El mío fue más o
menos así: depresión severa-depresión-tristeza-melancolía-extrañeza-altos y
bajos-tranquilidad. Un poco de brillo solar después de una garúa abundante y
molesta. Todo esto, que para mí fue algo muy duro, me ayudó increíblemente. Me
permitió muchas cosas y me cambió en tantas otras que ahora agradezco. Como un
inventario, como para darme una auto-felicitación porque gracias al tiempo y a
aprender de los malos tiempos…
No me preocupo por todo. No soy insegura ni celosa. Me siento bien Paso más tiempo con mi familia y descubro que ese es mi verdadero y mejor lugar Conocí a un hombre, a un amigo, a un cómplice Me siento adulta Me siento fuerte Encuentro y confirmo lo que quiero Pruebo nuevas cosas Baje kilos por la depresión y ahora hago pilates todos los días, no tomo y 0 grasas. Me volví positivamente vanidosa No tengo miedo No soy aprehensiva Me he vuelto repentinamente más ubicada y puedo caminar sola, ir donde quiero No me persigo
Y tantas otras cosas más que me
gustaría pero no deberían seguir y estar en tremendo alarde. Es fascinante.
Trató de imaginare a la "yo" de hace un año y siento que es otra
persona pero definitivamente no es la Lucia de hoy, 27 de junio de 2013, ni de
ayer ni de hace algunos meses ya. A veces digo que esa era una niña y me avergüenzo
hasta de recordar mis actitudes anteriores. Si lo que me pasó hizo que esa niña
engreída, insegura, posesiva e inestable se debilite hasta casi desaparecer,
entonces sé que no todo estuvo mal. Pero hay algo que también supe y no
mencioné porque tal vez es el eje de todo eso que nombré. La lección más
importante. Descubrí que soy valiosa, que no soy una mala persona y que me
esperan cosas mejores. "Dio no te da más de lo que puedes soportar",
me decía mi mamá. Es verdad y encima de todo, puede ayudarte a ser cada vez la
mejor versión de ti que quieras ser. El remedio: el tiempo. El método: se va descubriendo.
"You have to do everything you can, you have to
work your hardest and if you stay positive, you have a shot at a silver lining"
Silver Linings Playbook (2012)
''Cuando la impotencia
no te deja respirar
o
cuando el río se seca cuando
entierras a alguien y sabes que nunca más cuando
al fin la casa se hace vieja
Pero
hay algo hermoso en tus ojos y en luchar y en
sentirse bien sí se gana, tu ilusión es todo lo que tienes amor tu
ilusión y estas cinco palabras Yo sé
que te aliviará
Y si no podés y
necesitás y si
hay que correr un riesgo que te haga daño fly
away, fly away hasta que vuelvan las luces''