No sé qué escribir. Me he pasado todo el día revisando diarios peruanos y españoles y no he encontrado nada, no había nada. O tal vez sí pero no me ha interesado. Me quedan poquitas semanas en Madrid y tengo demasiadas sensaciones, pensamientos y preocupaciones. No me quiero ir y estoy triste. Nunca pensé la revolución que iban a causar en mí 4 meses sola. Al principio fue dificil pero después se volvió increible. Hablar de eso nada más me hace poner más triste. Así que ya fue. Espero volver, eso sí, Madrid es mi segunda casa y como tal, me ha enseñado, demostrado y cambiado en muchas cosas.
Pero, de verdad, no sé qué escribir y es humillante porque sólo la semana pasada cumplí 100 entradas y hoy estoy haciendo malabares para presionar la siguiente tecla. Debe ser la resaca por la celebración. Estoy segura que vendrán mejores cosas y más divertidas. Sobre todo la próxima semana, lo aseguro. Por ahora, en serio, no sé qué escribir.
''A mitad de camino entre el infierno y el cielo yo me bajo en Atocha, yo me quedo en Madrid''
Hace tres días empecé otra vez la universidad. Aunque tenía ganas de "hacer algo", sabía que esas ganas se irían con las primeras semanas, qué semanas, días. En conclusión, no me emocionaba demasiado la idea de volver. Jamás me ha gustado regresar a un sitio lleno de gente. Y, lo peor de todo, lleno de gente igual. Por eso odié mi primer día de clases de 5to ciclo y por eso, también, surgió el motivo de este post. Es, en verdad, una celebración.
El motivo por el cual celebro con este post nació a partir de mi experiencia en mi primer día de clases. Estaba rodeada de gente y, sin embargo, me sentía sola. No quería hablar con nadie porque todos eran clones. Las chicas con las mandíbulas caídas y hablando como taradas. Los chicos, los chicos… ¿manyas? Salí despavorida con la única satisfacción de que, al otro día, vería a mis chicas de siempre.
Es por ellas este post. Porque hace exactamente dos años las conocí. Me refiero a mis dos incondicionales en la universidad y espero, en mi vida. Tali y Brenda. Brenda y Tali. No hay como ellas dos, no hay dos personas más lindas y buenas que ellas en la UPC. Lo suscribo. Es mi blog. Tuve mucha suerte de encontrarlas. A cada una de diferente manera, obviamente. A Brenda la conocí el primer día de clases cuando los planetas se alinearon y decidieron que las dos nos equivocaríamos de salón. Entramos a una clase de Inglés pensando que era Introducción a las Comunicaciones. Cuando nos dimos cuenta de nuestro error, salimos corriendo y llegamos tarde a la clase. Qué bueno, porque nos sentamos juntas.
Tali fue un caso diferente. A ella la conocí un día después en la clase de Ética. No recuerdo cómo así empezamos a hablar, debió ser algo muy natural. Lo que sí recuerdo es que caminamos por toda la universidad y ella, sin conocerme mucho, me decía: vamos. Después de eso siguieron trabajos en grupo, en pareja, exámenes y varias cosas más. Qué bueno que no hayamos dejado de hablar.
Brenda es dulce, graciosa, empeñosa y distraída. Tali es igualmente dulce, buena imitadora, renegona cuando no le sale algo y, sobre todo, noble. Ahora, después de dos años y sin querer decir que son muchos, se cuando Brenda esta realmente interesada en algo y se cuando Tali está molesta por algo. Tali es más demostrativa que Brenda; Brenda es más impulsiva que Tali. A las dos les pido disculpas por algunas cosas tontas que he hecho o dicho durante algún trabajo o en alguna conversación. Sé que a veces me paso. A veces. Para ser especifica, a Brenda le pido perdón por haber gritado por un trabajo de Seminario y a Tali le pido disculpas por haberla hecho buscar la parte perdida de un trabajo de Lenguaje. Sé que me entienden. Gracias. Espero más chifas, más caipiriñas, más Voce y más caminos con ustedes.
El regalo para mis amigas: el techno pitufo. Porque yo odié la película pero a ellas las amo.