Recuerda que fue hace dos años en el cumpleaños de su abuela.... que iban a entrar cuatro hombre enormes con guitarras y sombreros mexicanos. Todos se sorprenderían, su abuela más que nadie. Ese día decidió no arreglarse, toda su familia llegaría a casa pero no había ninguna razón para arreglarse. No había ningún tipo de ropa que le interesara usar, ningún peinado... ningunas ganas.
Recuerda que esos cuatro hombres llegaron y empezaron a cantar. Parece que fue feliz por un momento solo con ver la sonrisa de su abuela. Una parte chiquita de todas las que estaban destruidas intentaba salir a respirar. Solo por ese momento. Canciones, bailes, risas, fotos. De alguna manera todos se las ingeniaban para moverse y admirar a los cantantes.
Recuerda que fueron esos mismos cuatro enormes hombres los que empezaron con uno, tal vez dos acordes de guitarra que terminaron por asfixiar a esa parte chiquita que intentaba respirar. Fue esa canción la que terminó de dispararle.
Recuerda que corrió... que huyó hacia otra estancia, que casi se desploma, que se ponía las manos sobre el rostro y después sobre sus rodillas, que no podía parar las lágrimas, que intentaba no escuchar, que intentaba no repasar palabra por palabra en su cabeza. Recuerda que se sintió absolutamente desgraciada.
Los cuatro hombres enormes con sombreros mexicanos solo cantaron ''Volver, volver''. Fueron tres minutos terribles. ¿Y solo por una canción? El mundo entero cabe en una canción.
Me gusta que todos hablen
del fin del mundo. Tal vez porque mientras más bromas se hacen al respecto,
menos conscientes somos de lo que significaría un escenario en las magnitudes
que se especulan. Cuánta desgracia, desolación, desesperación y sobre todo, el
aferrarse. Pero tal vez sea así nomas, como una disolución automática, un
apagado de luces directo y sin dolor. Yo, la verdad, lo preferiría así. Para
que al menos cuando todo haya acabado, no existan más desigualdades porque
todos, absolutamente todos, habremos terminado.
Pero, ¿cómo podemos
atrevernos a hablar de algo semejante y con tan poca precisión? o es que, en
verdad, lo que queremos es que se acaben las cuatro paredes en que vivimos,
algunos con más otros con menos pero que, después de todo, nos toca compartir.
Este mundo. Me parece que lo que cada uno quiere, quizás, es que se acabe
cierta parte de lo que se da por conocido, dejar muy atrás, en la absoluta
destrucción, lo que vemos, somos y tenemos todos los días.
Qué intrépido. A mí, por
ejemplo, me entran ganas de que de repente, todo desaparezca: todo lo que
conozco, lo que me hizo mal, lo que me hizo bien, mi cuerpo, su cuerpo, las
historias y mi cerebro, porque así será más fácil todo, al menos en el segundo
en que todo se esfume, después nadie sabe lo que habrá, lo que no habrá.
Es desplazar una etapa y
mudarse a otra, descartar una forma y tomar alternativas. Es lo que acaba y lo
que viene después, ¿acaso no entienden? todos hemos tenido un fin del mundo, fin
del tuyo, fin del mío. Y tal vez la incertidumbre de lo que es desconocido es
lo que nos lleva a desearlo.
Yo no deseé mi fin del
mundo. Pero algo me decía que se aceraba. Mi fin del mundo sí fue este año y
sin embargo, aquí sigo. Mi mundo de antes ya no.
Antiguamente, en mi otra
era, tenía a alguien y hoy ya no lo tengo. En la otra vida, hacia cosas que
ahora ya no hago, creía cosas que gracias al derrumbe ya no creo. Ahora supongo
otras. Pero es difícil levantarse después de la colisión. Es muy difícil. Por
eso dije que prefiero un apagón general.
Todos hemos tenido un fin
del mundo, ¿sino de que aprendemos? ¿Todo sigue siendo igual para todos? el mío
fue este año y no me gustó. Más que nada por el hecho de empezar desde los
escombros. Siempre que cambie nuestra modo de caminar, de vivir, de pensar y de
tener, nuestro mundo, tal vez uno más pequeño, ha cambiado. No sé. Me parece.
''Es que nadie nace sabiendo que morir también es ley de vida''
Hace tres días empecé otra vez la universidad. Aunque tenía ganas de "hacer algo", sabía que esas ganas se irían con las primeras semanas, qué semanas, días. En conclusión, no me emocionaba demasiado la idea de volver. Jamás me ha gustado regresar a un sitio lleno de gente. Y, lo peor de todo, lleno de gente igual. Por eso odié mi primer día de clases de 5to ciclo y por eso, también, surgió el motivo de este post. Es, en verdad, una celebración.
El motivo por el cual celebro con este post nació a partir de mi experiencia en mi primer día de clases. Estaba rodeada de gente y, sin embargo, me sentía sola. No quería hablar con nadie porque todos eran clones. Las chicas con las mandíbulas caídas y hablando como taradas. Los chicos, los chicos… ¿manyas? Salí despavorida con la única satisfacción de que, al otro día, vería a mis chicas de siempre.
Es por ellas este post. Porque hace exactamente dos años las conocí. Me refiero a mis dos incondicionales en la universidad y espero, en mi vida. Tali y Brenda. Brenda y Tali. No hay como ellas dos, no hay dos personas más lindas y buenas que ellas en la UPC. Lo suscribo. Es mi blog. Tuve mucha suerte de encontrarlas. A cada una de diferente manera, obviamente. A Brenda la conocí el primer día de clases cuando los planetas se alinearon y decidieron que las dos nos equivocaríamos de salón. Entramos a una clase de Inglés pensando que era Introducción a las Comunicaciones. Cuando nos dimos cuenta de nuestro error, salimos corriendo y llegamos tarde a la clase. Qué bueno, porque nos sentamos juntas.
Tali fue un caso diferente. A ella la conocí un día después en la clase de Ética. No recuerdo cómo así empezamos a hablar, debió ser algo muy natural. Lo que sí recuerdo es que caminamos por toda la universidad y ella, sin conocerme mucho, me decía: vamos. Después de eso siguieron trabajos en grupo, en pareja, exámenes y varias cosas más. Qué bueno que no hayamos dejado de hablar.
Brenda es dulce, graciosa, empeñosa y distraída. Tali es igualmente dulce, buena imitadora, renegona cuando no le sale algo y, sobre todo, noble. Ahora, después de dos años y sin querer decir que son muchos, se cuando Brenda esta realmente interesada en algo y se cuando Tali está molesta por algo. Tali es más demostrativa que Brenda; Brenda es más impulsiva que Tali. A las dos les pido disculpas por algunas cosas tontas que he hecho o dicho durante algún trabajo o en alguna conversación. Sé que a veces me paso. A veces. Para ser especifica, a Brenda le pido perdón por haber gritado por un trabajo de Seminario y a Tali le pido disculpas por haberla hecho buscar la parte perdida de un trabajo de Lenguaje. Sé que me entienden. Gracias. Espero más chifas, más caipiriñas, más Voce y más caminos con ustedes.
El regalo para mis amigas: el techno pitufo. Porque yo odié la película pero a ellas las amo.
Hoy es el día internacional de la mujer. Es gracioso porque tener un día solo recuerda el hecho de ser minoría, o ser tratadas como tal. Los hombres no tienen día. O tal vez, es porque las mujeres hemos sido seres reprimidos desde siempre por el estado, las leyes, la sociedad, los hombres... si, los hombres... desde aquel cavernícola que le pega a una mujer hasta el que te dice cosas asquerosas en la calle. Es decir, igualmente cavernícola. Hoy pienso en aquella niña de 9 años (una de las tantas) que fue violada por algún (insertar el calificativo aquí) y que esta condenada a tener al bebé... forzada a convertirse en mujer de un tiempo a otro. No creo que a esa niña le agrade mucho este día, si es que sabe que existe. Pienso, también, en aquella policía que el chofer de combi subestima y maltrata. Recuerdo a las señoras que se ocupan de la limpieza en mi universidad y que son humilladas por chicas y chicos malcriados que no tienen la menor idea de lo que significa consideración. Está, también, la señora que vende ceviche en la esquina por la que pasa la combi que tomo.
Ah, las combis. Ah, los enfermos de las combis. Los enfermos en todos lados. Me acuerdo de aquel tipo que se puso a mi lado en el micro y empezó a acercarse. Me acuerdo del otro tipo que me dijo cosas al oído en el puente primavera. En el obrero que cree que me pongo falda para que me grite. En aquel cobarde que me dijo la peor grosería que me hubiese podido imaginar. ¡Cobarde! Por gritar desde un carro. ¡Depravado! Porque yo estaba con uniforme de colegio. Pienso en las mujeres que la luchan todos los días, las que (como yo) detestan los "piropos", las que trabajan, las que están enfermas, en mi madre, mis abuelas, mis amigas, todas. Incluso las huecas de mi universidad. ¡Pienso también en ustedes, chicas!
Si digo esto es porque me encantaría que todas las cosas que acabo de decir se recuerden, no solo un día sino siempre porque es con lo que las mujeres convivimos. Seamos libres siempre de querer o no querer celebrar este día. Me gusta que me feliciten, que se recuerde a todas las mujeres que han hecho historia, que recibamos regalos, una atención extra, etc. Pero, por favor, ¡la canción de Arjona no!
Hoy se va a decir, igual que en el día de la madre, el padre y San Valentín, que a la mujer se le debería celebrar todos los días. Y aunque es lindo siempre recibir una flor, un chocolate, aretes, cadenitas, tarjetas o lo que sea, creo que el regalo más grande será el respeto, el reconocimiento y la igualdad de derechos. Pero para eso falta y mucho. Hay que seguir trabajando en ello. Por ahora, no faltaran los antipáticos y aguafiestas que dirán que los regalos son materialistas, la periodista que dirá que no celebremos este día, etc. Pero es como todo y como siempre. Así que no hay que renegar aunque leer eso ya es estresante.
Por ahora, sé que en tres semanas me viene la regla y que odiaré ser mujer. Que cada vez que pienso que quiero ser mamá, me vienen las imágenes del parto a la cabeza y me arrepiento. Por ahora, veo a mujeres golpeadas y asesinadas casi a diario por televisión, sin contar las que por vergüenza o lo que sea, callan. Porque hay mujeres que la pasan mil veces peor. Pero eso, por suerte, no me detiene a nada. Celebrar el día mujer no es emocionarse por un regalito, por una canción o por un saludo. Celebrar o recordar el día internacional de la mujer es decir: Hey, con todas las injusticias y maltratos, aquí seguimos y seguiremos y pelearemos por la igualdad. No es un simple capricho ni una fecha comercial. Se ha luchado por esta fecha, por una remembranza. Y a los que condenan el feminismo les digo: si, probablemente el feminismo tiene ciertos puntos extremos. Pero recuerden que es gracias a ello que hoy las mujeres pueden cobrar herencias, trabajar, votar, elegir, ser personas. Es por el feminismo que muchas mujeres pueden sentarse en una carpeta de la universidad a estudiar y ser profesionales.
Hay de todo. Por eso, este post puede ser resumido en un tweet que leí hoy: @VeroLinaresC: Que las mujeres sean como les da la gana, felices con halagos o manden a la mierda. Que hoy pidan regalo u odien este día, pero que decidan" tal cual. Decidamos, decidamos, decidamos. En todas las cosas y en cualquier situación. Nadie tiene el derecho de decidir por nosotras, ni humillarnos y menos maltratarnos. No tengamos miedo.
¡Girl power!
Hay mujeres que arrastran maletas cargadas de lluvia,
hay mujeres que nunca reciben postales de amor,
hay mujeres que sueñan con trenes llenos de soldados,
hay mujeres que dicen que sí cuando dicen que no.
Hay mujeres que bailan desnudas en cárceles de oro,