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27 de junio de 2013

El lado bueno de las cosas II

Hace un tiempo lloraba por los rincones, no comía, no dormía, me cuestionaba todo, alimentaba rencores, me olvidé de mí, me lamentaba y arrepentía. Incluso, algunas veces, ni siquiera sabía hacia dónde ir. Podía estar parada y despierta sin tener real consciencia de lo que pasaba a mi alrededor. Podrá parecer gracioso o preocupante. La cosa es que fue real. La recuperación post-ruptura no es fácil. Menos si ya de por sí, es usted un pequeño monstruo llorón e inestable, como yo.

Pero cuando pasa el tiempo, ese invento tan divino y fortalecedor que sólo sabe enmendar y fortalecer, uno va adaptándose a la idea. No importa qué tan triste o deprimido se pueda estar, cuando nos hallamos en lo más hondo, sólo queda subir. No hay otra opción. El tiempo es como viento, es aire que va haciéndose más refrescante conforme pasan las horas, los días. Casi sin percibirlo, nuestras sensaciones, pensamientos y sentimientos, comienzan a curarse y a crecer de nuevo, casi como los huesos, porque se hacen más fuertes. Nos cambian.

Es en ese momento que nos damos cuenta que aquel suceso tan destructivo, en realidad nos ayudó de diferentes maneras. Siempre dependiendo de cómo llevamos el proceso. El mío fue más o menos así: depresión severa-depresión-tristeza-melancolía-extrañeza-altos y bajos-tranquilidad. Un poco de brillo solar después de una garúa abundante y molesta. Todo esto, que para mí fue algo muy duro, me ayudó increíblemente. Me permitió muchas cosas y me cambió en tantas otras que ahora agradezco. Como un inventario, como para darme una auto-felicitación porque gracias al tiempo y a aprender de los malos tiempos…

No me preocupo por todo.
No soy insegura ni celosa.
Me siento bien
Paso más tiempo con mi familia y descubro que ese es mi verdadero y mejor lugar
Conocí a un hombre, a un amigo, a un cómplice
Me siento adulta
Me siento fuerte
Encuentro y confirmo lo que quiero
Pruebo nuevas cosas
Baje kilos por la depresión y ahora hago pilates todos los días, no tomo y 0 grasas.
Me volví positivamente vanidosa
No tengo miedo
No soy aprehensiva
Me he vuelto repentinamente más ubicada y puedo caminar sola, ir donde quiero
No me persigo


Y tantas otras cosas más que me gustaría pero no deberían seguir y estar en tremendo alarde. Es fascinante. Trató de imaginare a la "yo" de hace un año y siento que es otra persona pero definitivamente no es la Lucia de hoy, 27 de junio de 2013, ni de ayer ni de hace algunos meses ya. A veces digo que esa era una niña y me avergüenzo hasta de recordar mis actitudes anteriores. Si lo que me pasó hizo que esa niña engreída, insegura, posesiva e inestable se debilite hasta casi desaparecer, entonces sé que no todo estuvo mal. Pero hay algo que también supe y no mencioné porque tal vez es el eje de todo eso que nombré. La lección más importante. Descubrí que soy valiosa, que no soy una mala persona y que me esperan cosas mejores. "Dio no te da más de lo que puedes soportar", me decía mi mamá. Es verdad y encima de todo, puede ayudarte a ser cada vez la mejor versión de ti que quieras ser. El remedio: el tiempo. El método: se va descubriendo.

"You have to do everything you can, you have to work your hardest and if you stay positive, you have a shot at a silver lining"

Silver Linings Playbook (2012)



''Cuando la impotencia no te deja respirar 
o cuando el río se seca 
cuando entierras a alguien y sabes que nunca más 
cuando al fin la casa se hace vieja 

Pero hay algo hermoso en tus ojos y en luchar 
y en sentirse bien sí se gana, tu ilusión es todo lo que tienes amor 
tu ilusión y estas cinco palabras 
Yo sé que te aliviará

Y si no podés y necesitás 
y si hay que correr un riesgo que te haga daño 
fly away, fly away hasta que vuelvan las luces'' 




21 de febrero de 2013

A quien corresponda


Si tuviera que empezar diciendo cómo te conocí, tendría que aclarar que yo te elegí para conocerte. Pero si tuviera que explicar el contexto de la elección, este post tendría, tal vez, demasiada repercusión y todo cambiaría radicalmente. No sé bien cómo continuar lo que escribo sin intentar ocultar o camuflar lo que eres, quién eres y lo que es esto. Pero seguiré con lo que has hecho, que es más importante y está a pesar de cualquier cosa y encima de todo.

Fuiste la única persona que no me juzgó ni inclinó la cabeza cuando te conté qué me estaba pasando. Y no creas que no me daba cuenta cada vez que mirabas de reojo a ver si ya había empezado a llorar o no. Que sepas que aunque parece que andas despreocupado y preparado para todo, no tienes ni pista de muchos temas. De repente por eso abrías mucho los ojos cuando me empecinaba con una idea mía. Fuiste el apoyo que nadie imaginó que serías, ni siquiera yo. No me di cuenta en qué te estabas convirtiendo hasta que me detuviste en ese estacionamiento. La verdad, ni siquiera ahora sé qué eres.

Cuando simplemente tu mirada hacia que las palabras salieran de mí y sin filtro alguno, comprendí tu practicidad. Creo que me merezco crédito por hacer que me cuentes tus propias cosas sin que te las pregunte. Tal vez era porque yo ya no tenía nada más que decir. O tal vez era porque esa manera tan tuya de reducir los problemas en energía que al final me iba a ayudar, empezó a calar cada vez más en mí. Y así fue que si algo intentaba desbarrancarme, corría a ti (literalmente) para que me hagas sentir un poco tonta, un poco exagerada y que valiera más la pena escuchar The Smiths que quejarme de lo que veía y sentía.

The Smiths, Led Zepellin, Morrisey, Ana Prada, Simply Red, Juan Luis Guerra, Carlos Vives, Stevie Wonder, Bread y, aceptémoslo: "Candela" de Chayanne. No hubiese sido lo mismo sin escuchar todo esto con el aire en la cara y con la sorpresa posterior. Con lo parco que eres, supongo que la única que pensó que fue una sorpresa fui yo. Pero valió, y el ver el mar desde un balcón, más que romántico fue alimentador. Porque conocí mucho, con la vista y adentro de donde ese balcón estaba. No creo poder seguir escribiendo esto sin querer develarte, por eso diré tan solo unas cuantas cosas más:



Gracias por verme cuando lloraba, sólo necesitaba alguien que me acompañe. Pero el abrazo también sirvió. Gracias por estar cuando necesitaba un aterrizaje forzoso. Gracias por el anonimato. Gracias por el agua y las galletas. Gracias por caminar conmigo como famosos. Gracias por las canciones, por las frases. Gracias por hacerme dar cuenta de quién perdió a quién. Gracias por ese estacionamiento. Gracias por el alucinante regalo de cumpleaños. Gracias por enseñarme tu propio espacio. Gracias por bailar conmigo (prometo que ese video jamás saldrá a la luz). Gracias por ese acento. Gracias porque Silver Linings Playbook se volvió tu película y mi película, tal vez nuestra. Gracias porque ya te he dicho todo esto y tal vez no sea necesario que lo leas. Gracias por ayudarme a procesar y tranquilizarme a pesar de todo.

Si tuviera que pensar en una sola canción, me demoraría demasiado. Por esa razón pondré la canción del baile de la película que imitamos y que nos salió casi igual. Porque sí lo hicimos. Después, una de las últimas canciones con el viento en la cara. 



''Anyone who ever held you 
would tell you the way I’m feeling 
anyone who ever wanted you 
would try to tell you what I feel inside 
the only thing I ever wanted 
was the feeling that you ain’t faking''

 



31 de enero de 2013

El lado bueno de las cosas


Hace unos días que estoy obsesionada con una mujer, con un hombre y una película. La mujer: Jennifer Lawrence, el hombre: Bradley Cooper, la película: Silver Linings Playbook o como han titulado en español excepcionalmente (como nunca): El lado bueno de las cosas. Hace días que estoy fascinada con esas dos personas y con esa película que aún ahora cuando pienso en ella, me hace estremecer y sorprenderme por cuán parecida y, creo, adaptada a mí ha sido. 



Todo empezó superficialmente, lo cual no debe ser invalidado. Bradley Cooper hace que crea en el amor a primera vista, sólo de mi parte por supuesto.  Jennifer Lawrence hace que me derrita de envidia y la película, una obra de arte, nada más que eso. Magistral.

Existen muchas razones por las que una película puede conmoverte o penetrarte en lo más hondo de tu consciente o subconsciente, de lo que sea. Pero es diferente cuando esa película, esas dos horas, se convierten en un dejavu tal vez no preciso pero que sientes correcto, que es lo que es y que te habla a ti directamente porque la historia eres tú. A mí me pasó eso y por ese motivo pienso en Silver Linings Playbook todo el tiempo desde que la terminé de ver la primera vez. La he visto tres veces ya, sólo para animarme a escribir lo que estoy escribiendo.

Es tan intenso lo que me ha pasado con esta película que lo mínimo que creo poder hacer es sincerarme y explicar por qué. Desde que la vi, me pareció que me hablaba. Después comprendí o tal vez invente metáforas sobre la historia que, naturalmente e inevitablemente, están asociadas a algo que me sucedió el año pasado y que fue, hasta ahora,  lo más duro por lo que he pasado.

Probablemente esta sea la primera y última vez que escriba sobre ello, pero creo que es difícil intentar explicar lo profunda que he encontrado Silver Linings Playbook sin antes ponerle un contexto a las metáforas, las cuasi moralejas y sobre todo al espejo que ha sido para mí esta película.

Hace menos de un año, terminaron (digo terminaron porque no lo hice yo) con una relación de 3 años y 5 meses. Durante todo ese tiempo puedo decir que fui feliz y que estoy segura que la persona que me acompañó y complementó durante todo ese tiempo es alguien excepcional y que fue una gran alma gemela. Sé que es difícil aguantarme y que mi carácter es más que complicado; es confuso, estresante y muchas veces imposible. Pero él supo aterrizarme y siempre se lo agradeceré. Sin embargo y no estoy mintiendo ni es ninguna sorpresa decir que después de un tiempo largo, las cosas empiezan a hacerse rutinarias y como en toda relación, el fuego y la chispa de los primeros meses se va apagando poquito a poquito y no siempre reavivarla puede ser la salvación. Por ello y después de una conversación larga, decidimos separarnos por un tiempo a ver qué tal nos iba solos. Después de esos días, al menos yo estaba dispuesta a continuar porque me di cuenta que esa rutina que tanto me aquejaba era solamente la seguridad de habernos dicho todo ya, de saber todo uno del otro y ser cómplices a nuestra manera. Él no lo sentía así y la verdad, aun no entiendo la razón pero decidió terminar la historia. Hasta hoy creo tener una razón que, por supuesto, no es la que me dijo él porque tomé tiempo en darme cuenta. Pero después de todo, supongo que para él fue una liberación, un alivio, para mí fue un derrumbe completo, un asesinato sin sangre ni armas
 
Pat es un hombre de unos 30 años, casado y sin hijos, que tras haber descubierto a su esposa con un compañero de trabajo de la escuela en donde ambos trabajaban, es ingresado a un sanatorio en Baltimore por haber golpeado hasta casi matar al amante de Nicky (la esposa) con un diagnostico que determina que Pat es bipolar. Tras 8 meses de tratamiento regresa a casa de sus padres pues Nicky ha puesto una orden de restricción en su contra y él no puede acercarse a ella. Sin embargo, Pat está decidido a recuperar su matrimonio y está seguro que es cuestión de días el volver con su esposa. Tiene momentos intensos y duros hasta que conoce a Tiffany, una chica joven y viuda que, también con problemas, hace que Pat encuentre algo de equilibrio en medio del desorden que es su cabeza.

Esa es Silver Linings Playbook. He contado dos reseñas, una es ficticia y la otra es real. Yo veo las metáforas ahí, las tengo en frente pero hace falta explicarlas para que así se entienda y se aprehenda la belleza de esta película y sus consecuencias en mí o en cualquier otra persona que tal vez haya pasado por lo mismo.



Yo relaciono la bipolaridad y la depresión aunque no sean lo mismo. Además, experimento lo mismo cada vez que se refieren a esas dos enfermedades en tono de broma. Hay que pasar por al menos una de las dos para atreverse a hablar. Después de la ruptura, la psicóloga que empecé a frecuentar me diagnosticó depresión severa y eso fue algo muy duro de escuchar y de pasar. No tenía ganas de hacer nada, lloraba todo el tiempo, caminaba por inercia, me atormentaba con pensamientos todo el tiempo y sólo quería dormir para despertar cuando todo haya pasado. La ducha era mi mejor momento para llorar porque nadie se me acercaba a preguntarme cosas. La bipolaridad de Pat, por el contrario, es algo más cíclico, con momentos eufóricos y momentos de absoluta tristeza donde se pierde el criterio y muchas veces la razón. No acepto escuchar "soy bipolar" o "estoy deprimido" en broma porque es muy duro atravesar tal cosa, más duro aún curarse. Y difícilmente alguien puede entenderte por completo, involucras a tu familia y amigos y es desesperante. Como dice Pat en la película: Es un estado de negatividad y es como veneno. Pero enfrentarlo y concientizarse siempre es la mejor manera de empezar. Me recetaron anti depresivos, tranquilizantes, pastillas para dormir y para ideas obsesivas, ni siquiera sabía que existían.  

-Pat: ¿Has probado Tracedone?
-Tiffany: ¿Tracedone?
-Pat: Te deja en la nada, te quita la luz de los ojos.
-Tiffany: Es como lo que hace el dolor.





Como dije, se involucra a los amigos y más aún a la familia. Para mí, fue frustrante ver a mi mamá llorar porque yo lloraba, a mi papá verme con ojos de impotencia, de decepción. Les hice mucho daño y por eso les pido perdón. Tardé mucho en darme cuenta que fueron ellos los que sufrían tanto o más que yo y no había derecho a eso, no era justo. Cuando se está en una situación así, son ellos quienes están pendientes de ti, a la expectativa del llanto, del hundimiento más profundo. Te empiezan a tratar como a una caja de cristal a punto de romperse, te tienen paciencia y lloran contigo. Pat se enfrentó con sus padres, golpeó a su mamá y lloraba mientras lo hacía. Estas frente a frente con ellos que quieren verte renacer y estás tú, o yo, que sólo me aferraba a algo que ya había sido, que ya no había.


Un punto a parte.

Algo no demasiado largo. Odiaba cuando intentaban invalidar mi razón de tristeza. Es estúpido. Por supuesto que hay cosas peores, más dolorosas y trágicas pero en tu momento, nada puede ser peor, porque no te pasó y no sabes como es. Así como no hay un tiempo determinado para mejorar. A mí me dijeron que si en 3 meses no me ponía bien, estaba loca o algo así. Me asusté porque después de ese tiempo seguía igual. Después entendí que eres tú y nadie más que tú, que tal vez agradezcas los consejos pero no sirven. La depresión es la peor y a la vez la mejor manera de soledad, porque estás solito ahí en algún sitio y nadie te puede sacar, sólo tú y con un impulso que costará todas las fuerzas.


Tiffany: Vamos, ¿Qué vas a hacer con esa canción? ¿Vas a seguir tu vida entera asustado? es una canción, no la vuelvas un monstruo.



Creo que una de las cosas que me hacían retroceder eran los recuerdos. Pat buscaba como loco el video de su boda, iba a la biblioteca a sacar libros que le recordaran a Nicky. En mi propio asunto, cada rincón de mi casa tenía una historia con él, veía mi cuarto y todo era él, la sala y era todo él. Las canciones, las cartas, las fechas, las conversaciones, las fotos, los videos, todo era él y a cada lugar que miraba ahí seguía.  Entonces tenía algunas opciones: deshacerme de todo, hacerle un espacio al dolor que sentía recordando o esperar, que probablemente haya sido la mejor opción, ver al pasado sólo cuando ya no duela. Eso fue lo que hice. Por supuesto, cada vez que se avecinaba peligro, trataba de dirigir mi mente y concentración a otro lugar, es difícil porque la fuerza de voluntad es un don, pero hay que hacerlo. Poder es querer. El doctor de Pat le decía: 

-Tienes que reconocer cuando esos sentimientos vienen de nuevo a ti, sino estarás de regreso en lo mismo. No quiero que te desmorones si escucha esa canción, así que ten lista una estrategia, la necesitas.
-Pat: Es más fácil decirlo que hacerlo.
-Dr.: Tienes que hacerlo, no tienes elección.

Y así es. Todo está bloqueado y si se quiere salir de lo más profundo, hay que remarla uno mismo. Cada uno encuentra su método. Pero el mejor es el que te hace resurgir.


Como dije, estás solo. Y eso es lo más difícil. Porque a pesar de todos los consejos necesarios o innecesarios que recibas, nada empezará a servir si no es uno mismo quien se decide a ponerse bien. Lo que me pasó fue equivocarme y creer que eventualmente, él y yo íbamos a regresar. Lo que hice fue prepararme para volverlo a ver en algún momento. Quería cambiar por él y eso es absurdo. Pat corría todas las mañanas porque quería que Nicky lo viera en buena forma. Él estaba convencido que su matrimonio iba a funcionar. Entonces nos encerramos y ya nada, ni siquiera una opinión razonable cuenta. Yo traté de escaparme de mis amigos, de mi familia, no huyendo de mi casa o algo así, sino haciéndome cada vez más una desconocida para ellos. Y después de muchos meses veo cuán equivocada estuve. Porque yo sí creo que he cambiado, pero ahora mi última razón es gustarle a él. He cambiado varias cosas porque me di cuenta lo neurótico de mis propios bordes y es placentero hacer cosas por uno mismo. Ya no me escapo de mi familia y amigos pero sé tener mi espacio y mientras ellos tal vez creen que al recordarlo muero un poco, trato de hacer bromas a propósito de la ruptura. Me duele, claro que me duele pero el humor es un escudo poderoso. También el sarcasmo.


-Pat: Como una semana antes del incidente, llamé a la policía y les dije que estaba seguro que mi esposa y el profesor de historia, su amante, estaban en mi contra porque querían apropiarse de la escuela local.

Hay recaídas como en toda enfermedad. Hay veces que las cosas vuelven a doler porque piensas y ves que la otra parte ha superado y ha enfrentado todo muy bien. Dejando de lado, por supuesto, el carácter de esa persona. Porque hay que guardar una especie de luto y yo no vi eso. Por esa razón entré en otra etapa, tal vez no tan hipocondríaca como Pat, pero sí un poco agresiva. El hecho que me dejen el día que celebraba un mes más de relación dañó mi ego. Todos tenemos uno. Estaba resentida porque no me parecía justo. Molesta por que no entendía cómo pudo atreverse a hacerme algo así. Fue en esta etapa que creo haber descubierto la razón de la ruptura. Es dura y un poco impactante como para decirla aquí pero claro, nada bonita. Me jodían muchas ideas, muchas coincidencias en Facebook, apariciones de la nada, etc. Me jodía saborear su indolencia. Cuando hay problemas se enfrentan, no se huye a la primera complicación, se pelea por algo que vale. Él no lo hizo. Por eso me convencí más en esa razón que encontré. Porque hay que estar ya en otra posición y con otro "algo" para que una relación tan hermosa no valga ni siquiera un último esfuerzo. Ah, un esfuerzo que los dos sepamos, no una mentira. A veces, y no voy a mentir, esta etapa sirve. A mí me sirvió porque no quería saber más, quería alejarme porque no recibía un triste saludo y eso me fastidiaba. Me sirvió porque aprendí a darme mi propio lugar.



Es en medio de la crisis donde por absoluta casualidad puedes encontrar lo que te hará bien. Pero no hay que presionar nada. Sólo aparece. A los pocos días de la separación, mi vida en la universidad era nula. No comía, no hablaba, no hacía nada, no prestaba atención y sólo salía de los salones a llorar en el baño. Pero recuerdo que en una clase que me solía encantar, estaba sentada boca abajo abrazando a la carpeta y mirando a algún punto fijo que se me acercó una persona poco común a preguntarme si me sentía bien y yo, con la cara desencajada, le dije que sí. Unos momentos después me sentí enferma, cansada, sin fuerzas. La clase ya había terminado y poco a pocos todos se iban yendo. Pero yo no podía ni pararme. Mis amigas se espantaron cuando me vieron y me ofrecieron ayuda pero yo no quería. Ellas se fueron y yo me quedé. Planeé quedarme en el salón al menos hasta las 3 que terminaba por completo la clase porque en realidad eran las 2:20 y había acabado temprano. Pero la misma persona que me había preguntado si estaba bien, me miraba desconfiado desde otra carpeta y asumí que quería que me fuera. Intenté pararme y por poco me caigo. Él se me acercó corriendo, me volvió a preguntar si me sentía bien y sin el cinismo de la primera vez, le contesté que no. Me dijo que me acompañaría a la enfermería. En el camino le conté lo que había pasado, un poco harta de siempre tener que explicarlo todo y pensando en su respuesta. Pero no me dijo nada, nada de lo que ya había escuchado. Por primera vez una persona me escuchó y no se había atrevido a juzgarme. Yo pensé que su profesión lo ameritaba pero se veía sincero. No me criticó, sólo adivinó:

-Tienes una mente muy poderosa. Si pudieses concentrar toda la fuerza de voluntad que tienes para recordar en ir dejándolo pasar, estarías mejorando cada vez más rápido.

Sé que suena cursi, suena cliché, suena a mentira pero fui sintiéndome mejor sin siquiera llegar a la enfermería. Encontrar a alguien que no te critique, que no te aconseje y que sólo vea a través de ti para conversar es tener suerte. Después de eso, supe que tenía a una persona a quien podía confiarle cualquier cosa sin temor a una mirada acusatoria. Y unos días y meses después se volvió un amigo y las confesiones eran mutuas. No sólo mías. Pat también conoció a Tiffany. Los dos andaban medios locos, con problemas, con demonios interiores y aun así se ayudaron para mejorar. Poco a poco y con el tiempo, como todo, uno va sanando. Pat dejó de lado los libros que hacían crecer su obsesión por Nicky, el video de su boda, dejó de buscarla y casi se olvidó de ella, porque encontró a una persona que al menos en los momentos que estaban juntos todo lo que fue antes, desaparecía.

-Pat: ¿Cuántos años tienes?
-Tiffany: Los suficientes como para que mi relación se haya acabado y no termine en un hospital psiquiátrico.
 


Reconciliación.



No creo haberme convertido en la abanderada de la superación amorosa. Pero al menos ya sé algo que tal vez alguna gente aún no lo sabe porque no lo ha experimentado. Lo que sí es seguro es que todos pasaremos por eso. Todos, el que termina y el terminado. Todos. Y el mundo no se terminará como se puede pensar al principio, no es así. La vida sigue siendo la misma y las personas también sólo que antes no lo veíamos. Lo primero es aprender sobre el costo-beneficio. No lo recuerdo en términos económicos pero si los analizo textualmente. Cuesta demasiado soportar las miradas y los consejos de la familia porque son incisivos y agotadores pues lo único que quieren es verte igual que siempre, lo cual es un error porque algo así te cambia. Sin embargo, el beneficio que significa el hecho de tener a tu familia al lado es increíble, invalorable. Si no estás en paz con ellos entonces nada puede empezar a estar bien. Primero estoy yo, por supuesto, pero alrededor está la familia. En Silver Linings Playbook, Pat tenía una relación cortante con su padre, quien buscaba cualquier momento para pasar junto a su hijo mientras que Pat sólo estaba concentrado en recuperar y en vivir para Nicky. Eso es lo peor. Hacer de una persona el mundo entero, no debe ser así. Esas personas pueden irse cuando lo decidan, pero la familia, guste o no, siempre está ahí. Por último, saber que sólo por el hecho de ser muy sensible no se está loco. Me tomo mucho tiempo darme cuenta…

Pat: La gente como Tiffany o yo quizás sepamos algo que ustedes no.

Así es. Qué aburrido es estar siempre seguro de todo y sin cuestionarte nada. Qué escandaloso y desagradable que tu egoísmo y soberbia le haga daño a otras personas. Lo que sabemos gente como yo, como Pat y Tiffany (aunque sean ficticios) es tocar el fondo e intentar levantarse con las mismas fuerzas con las que caímos, es querer sin peros y no abandonar la marcha al primer ventarrón. Todo infortunio esconde alguna ventaja, como dice Serrat, sólo debemos direccionar a otro lado los pequeños logros que podemos conseguir. Pat y Tiffany se alegraron por conseguir un 5 en una competencia de baile. 5 no es mediocre, simplemente le dieron otro significado a ese resultado y eso, a paso lento pero seguro, ayuda a resucitar.


Reflexión final:

Por eso Silver Linings Playbook me hizo verme y darme cuenta de mí y de todo lo que he logrado en este tiempo. Sí, sé que soy complicada, celosa, insegura, mandona, gritona, engreída y muchas cosas más. Pero al menos ahora, todo está a su justa medida, he bajado un poco el volumen. Las cosas que me crispaban ahora no son tan graves ni tan malas. Ya no soy quien era y eso me hace sentir bien. He cambiado lo malo gracias a lo que me pasó, no sé si sin eso me hubiese dado cuenta de todo. No sé, tampoco, si otro podrá lograrlo como yo.

Tiffany: Fui una zorra pero ya no más. Siempre habrá una parte de mí que sea sucia y descuidada pero me gusta, eso y las otras partes de mi misma. ¿Puedes decir lo mismo de ti? ¿Puedes perdonar?

Ahora estoy preparada, me siento fuerte, madura y tolerante.

Pat: El mundo te romperá el corazón sin piedad. Eso está garantizado. No sé cómo explicar mi locura o la de los demás.

No sólo el mundo es el que rompe sino la gente. La verdad que es así como es el mundo. Pero, y es bueno saberlo, la cura se encuentra por casualidad y causalidad. Empezando por uno mismo, porque con esa energía atraes lo bueno. Por eso le agradezco a él que me ayudó tanto y que lo sigue haciendo. Por las sonrisas, las conversaciones, los celulares, el agua, los almuerzos, el regalo y  por bailar conmigo igual que Pat y Tiffany en su rutina de baile. Y si yo fuera Pat…

Pat: Querida Tiffany, sé que tú escribiste la carta. Sólo se puede revertir la locura haciendo algo loco. Gracias. …… lo supe ni bien te conocí.

Ahora, lo que sé: me esperan cosas grandiosas y mejores, todo pasa por algo, la familia es lo más importante, soy una persona excelente, soy graciosa, las cosas buenas llegan en el momento que menos esperas y muchos clichés más que por algo son clichés. Sé que es fácil dejarse llevar por otras personas, que es una idea mía o tal vez la verdad, que una chica puede deslumbrarte si se alucina y se presenta como mala, profunda y similar a ti. Pero una pose se descubre, más entre nosotras, las mismas chicas. Sé que me perdiste y aún peor, perdiste a mi familia y créeme, gente como ellos no encontrarás jamás. Una persona como yo no hallarás nunca porque, hey!, he reparado mi ego y sé lo que digo.  Gracias a todos los que me ayudaron y en especial a ti, sabes quién eres pero no sé si lees esto, porque como dice Pat: El domingo es mi día favorito otra vez. Pienso en todo lo que hicieron por mí y me siento afortunado. Esta foto es como yo recuerdo mi relación, como intenté ser la mejor a pesar de mis propios contras y como intenté guerrear por conservar lo más hermoso, nuestra esencia y complicidad, nuestros chistes y nuestras formas. La veo y me da mucha nostalgia pero también pena. Pero no por mí. Como dijo Robert De Niro en el papel del padre de Pat:

TIENES QUE PRESTAR ATENCIÓN A LAS SEÑALES. CUANDO LA VIDA TE ENTREGA ALGO ASÍ ES UN PECADO NO APROVECHARLO.












''Porque puesto a confesarte
aún le tengo miedo a tenerte delante
Porque en cuanto me descuido,
me atropella algún recuerdo en el pasillo.
Porque no puedo negarte,
que te quise sin querer y más que a nadie.
Porque mi doctor previno,
que para este corazón estás prohibido''