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1 de agosto de 2013

Amigo

Probablemente no te esperabas que te escribiera un post completo. Probablemente estés sorprendido. Probablemente ya era tiempo, ¿no? Más aún si siempre te quejas porque no hablamos mucho o porque no tengo una foto tuya en mi cuarto. Pero creo que estoy compensándolo haciendo unas de las cosas que más me gusta hacer: escribir, mal o bien pero escribir. Aunque tú me dices que lo hago bien. Me gusta creerlo pero no estoy tan segura. Lo que sí sé es que jamás me arrepentiré de hacer algo que me apasiona y me gusta. Como tú. Cada vez que digo que la política es lo peor que puede existir, casi puedo sentir tu mirada de dolor, tal vez de desconcierto porque la política es tu vida, literalmente tu vida. Y qué genial y suertudo puedes ser por tenerla en la piel. No mucha gente lo logra y eso es una de las primeras cosas que me enseñaste, tal vez sin que te dieras cuenta, jamás avergonzarme de lo que me gusta y quiero, a luchar por todo lo que me proponga. Siempre.
 
Otra cosa que me enseñaste y que pude aprender a lo largo de estos 20 años que te conozco. Espera. Qué loco, cuando yo nací tú tenías casi mi edad. Yo no hubiese sabido qué hacer. Bueno, cómo te decía, otra cosa que he visto en ti y me gustaría ser es siempre divertida. Tú eres un niño. Siempre juegas, siempre haces chistes y cada vez que te voy a ver las risas están garantizadas. Eso no mucha gente lo tiene, un alma tan infantil y buena a la vez. Por eso jamás fuiste un tío convencional conmigo. Todo lo contrario. Fuiste y eres un amigo al que le puedo contar cualquier cosa. Un incondicional. Debe ser porque cuando yo nací tú eras muy joven y no te quedaba otra que ser el tío divertido. No lo sé. Ya me lo contarás.

Antes de pasar a lo más importante, debo agradecer por la música. Tú sabes a qué me refiero. Me explico. Me refiero a esas veces que a mis diez años o menos, bajaba las escaleras de la casa de los abuelos en pijama después de una noche de haberme quedado a dormir ahí y lo primero que hacía era ir hasta el equipo de música y curiosear algunos discos tuyos. Drexler, Sabina, Charly, Calamaro, Fito. Si no fuera por ti, no sabría nada de ellos y no sería quien soy. Tampoco hubiésemos ido a tantos conciertos juntos, claro. 

 Y ahora sí, casi el gran final y tal vez la más importante lección. Como dije, siempre estás feliz y dispuesto a hacernos felices a nosotros, tu familia. Me imagino que sonríes a través de muchas cosas, tal vez a través de tus propios problemas. Has pasado cosas muy duras y aun así siempre has disfrazado tu fortaleza con risas y chistes. No sé si entender que nunca nada es demasiado grave o que hay que tener esa actitud con los problemas, con lo difícil, con la vida. Eso es lo mejor que tienes y lo que eres, un hombre que se enfrenta a todo con lo mejor que puede existir: el humor, la actitud y el atrevimiento por mejorar. 

Hoy que es tu cumpleaños, quiero desearte un día feliz, un día que disfrutes y que pienses en
todo lo que te queda por dar, que estoy segura es muchísimo. Vas a lograr cosas increíbles. Simplemente lo sé. Te lo mereces. Todo lo malo y sucio que te rodea, sabes a qué me refiero, pasa porque es un obstáculo que tienes que tumbar y porque Dios es así, nos pone cosas en el camino para ver qué tan alto podemos saltarlas y yo sé que tú puedes, puedes con la mediocridad, la indolencia y la maldad. Gracias por todo lo que has hecho y haces por nuestra familia, gracias por querernos tanto, porque todo es por nosotros. Gracias por comprarme el libro de Harry Potter, ese fue el primero que leí y desde ahí compartimos ese gusto tan increíble qué es leer. Recuérdame contarte de un libro que vi en la feria que te va a encantar. Aprovecho para pedirte perdón por convertir tu trabajo de la universidad en dibujos y papeles cortados. Era chiquita. Y también recordarte que no te preocupes, si hay otra guerra Chile no nos va a ganar. Eso espero.
Te amo.


Alguna vez me dijiste que esta era tu canción favorita de Fito y te la recuerdo:

''En esta puta ciudad todo se incendia y se va,
matan a pobres corazones,
En esta sucia ciudad no hay que seguir ni parar,
ciudad de locos corazones''



4 de julio de 2013

Una tarde hace 5 años

La tarde que nos encontramos, los nervios de todos competían con mis propios nervios… y aunque estaba encerrada en el 403 mi estrategia funcionó casi a la perfección. Escapé 5 o 10 minutos antes que la campana carcelera disfrazada de alarma con modernos mecanismos que podrían dejar a sordo a cualquier mortal, suene.

Corrí hacia el baño buscando belleza, sin imaginar que tiempo, días o algunas horas más tarde me daría cuenta, me percataría de mi otro tipo de belleza.

Ignorando eso todavía, esparcí mis típicas sombras negras encima de mis parpados y dibujé debajo de mis ojos una línea con rímel, igual, típico, negro.

Mis nervios le ganaron a los nervios cuando sonó mi celular. Y aunque ya había escuchado su voz una semana atrás, me volvió a encantar… después de eso, mis nervios triunfadores me abandonaron por un tiempo, o dos.

La eterna espera que se apodero de mí escaleras abajo desapareció cuando lo vi. Sentí un poco de vergüenza, en mi siempre pasa igual. Así que ya habiéndonos conocido, la espera escaleras arriba ya no era eterna, ahora era acompañada.

Al llegar al lugar previamente elegido por mi y acatado por él, ya hablábamos mucho, yo no sé si lo hacía bien pero el, sin duda, si.

Me satisfacía, me encantaba como se reía al escucharme decir algo o más bien, me encantaba hablarle y escucharlo y escucharlo y hablarle.

A pesar de comer poco, porque recién me estaba recuperando de mi enfermedad, mi poca hambre quedo en segundo plano reemplazada por sus historias.
No diré que no sentía el tiempo mientras me hablaba, lo sentía, sentía que pasaba y por ratos me apenaba saber que pronto ya no hablaríamos entre tanta gente, me apenaba no saber si lo volvería a ver.

Todo estaba bien, muy bien antes de ese día porque hablábamos siempre por internet y muy ‘’anuestraformamente’’. Pero ya lo había conocido, muerta de miedo, con destellos fugaces, muy fugaces de vergüenza. Ya se había metido en mi vida como el ‘’el chico del msn con el que me gusta conversar’’. Y ahora, como el mejor, como mío.

Al inicio del encuentro, al verlo y hablarle no estaba enamorada ni ilusionada, estaba extasiada y para rimar, admirada. Completamente, si…

El chico que escuchaba Calamaro, Fito, Sabina. El que me había puesto un apodo que meses después me haría derretir. El del pelo que me moría por despeinar (más). El que pronto ‘’detendría con un beso el reloj (de Calamaro) ’’. Él es.


Jamás le agradecí por querer verme, por esperar, por sus historias, por sus chistes y por el brownie.


''Porque me miento si digo,
que tu mirada no fue mi mejor testigo''