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28 de diciembre de 2014

De repente

Hace cinco meses y después de haber pasado tres días en Cartagena me dije: aunque es hermoso, no voy a volver a este lugar en al menos cinco años. Y hoy estoy aquí con el rabo entre las piernas y a punto de preparar la maleta para tomar un avión mañana. Me voy a pasar año nuevo a Cartagena. Y creo que aún no termino de procesarlo.

¿O es que a caso me cuesta todavía asimilar que estoy rompiendo con una tradición presente desde el momento en que nací? Probablemente estaba destinada a cumplirla desde antes pero ese no es el tema. El asunto es que después de más de 21 años de vida me he soltado un poquito las cadenas y he decidido separarme por un rato de mi familia y recibir el 2015 con quien sentí que debía hacerlo.

No voy a hablar de él porque... ¡a ver cómo continúa la historia!. Me imagino este viaje vuelto un desastre y me sentiría algo ridícula de haberlo descrito como el próximo Mr. Darcy. Pero más allá del con quién pasaré año nuevo o por quién decidí irme, creo que es justo decir que esto tiene más que ver conmigo que con otra persona, quien quiera que sea.

Digamos que aquí ni la ciudad ni la otra persona son las estrellas. Soy yo quien tiene el protagonismo porque fui yo quien tomó la decisión y la que asumirá las consecuencias de esta sean malas o sean buenas. La impulsividad y la emoción me tomaron por sorpresa y yo, firme, he descubierto algo: las alas las tengo desde siempre y es ahora que amo más que nunca volar. Por mi y por nadie más.











''No tengas miedo
solo es un juego
y si te toca perder
no es tan grave

No tengas miedo
vamos al ruedo''




16 de octubre de 2014

Me voy

Hasta hace unos minutos, sabía que vivo pendiente de todo. Observo a las personas, su manera de hablar, de caminar, de comportarse, de reírse, de responder y actuar ante ciertas situaciones... todo. Y hace unos minutos también que fui consciente de lo egoísta que es esto para mí, porque no solo me dejo de lado sino también a mis ganas de hacer lo que se me cante. 

No quiero herir... y nadie debería hacer cosas a consta del sufrimiento de otras personas. Pero mientras no sea así creo que me he ganado el derecho de ser buena conmigo, hacerme caso y dejar que las otras personas piensen lo que quieran, que ese derecho también lo tenemos desde que nacemos. 

Si lloro es porque soy una maldita sensible. Porque siempre lloro y siempre soy sensible. Si a veces respondo mal es porque probablemente tenga un problema de control de ira. En serio. Si digo lo que digo es porque creo en lo que digo. Y lo suelo decir siempre pendiente... -solía-. Y ahora me dará un poco igual pero me aseguraré de no ofender a nadie. Si hago cosas por impulso -como le pasa a todos- es porque quiero hacerlo. De eso no hay duda. La impulsividad solo te empuja a lo que quieres sin temor y con consecuencias por las que debemos hacernos cargo después. Si quiero viajar, voy a viajar. Si quiero estar sola, voy a estar sola. Y si me siento sola -pero de esa manera melancólica- es justo buscar un poco de lío. Si me quiero ir, me voy a ir.

Y eso que ahora que lo termino parece un texto de auto-ayuda,
es lo que acabo de decidir. 



''Soy atracción de pasajero 
Mañana me olvidaran 
Y la historia sigue... 
Dame un momento 
Dame un lugar 
Se que si me voy,

me voy, no vuelvo más''