14 de febrero de 2013

Tele-realidad


No entiendo por qué a algunas personas les gusta o sienten la necesidad de segmentar todo como bueno o malo de acuerdo a sus propias ideas o en la mayoría de los casos, siguiendo las ideas de los demás. No creo que tener etiquetas en el cerebro sea malo porque a través del tiempo que llevamos viviendo, aprendemos y nos gusta discernir de lo que creemos correcto o incorrecto. Yo, por ejemplo tengo una cajita en el cerebro con música de Arjona que dice NO ABRIR JAMÁS. Pero lo que sí me parece ridículo y absurdo es la manera en cómo se intenta invalidar un gusto y subestimar a las personas por lo que siguen y por lo que genuinamente se sienten atraídos.

Existen muchos temas que podrían meterse en la olla y en los cuales muchos se basan para ofender, asquear, etc. Música, series, libros, películas y lugares, por ejemplo. De esa forma es fácil comentar esto en Twitter: Cancelaron un festival de Rock en Lima. Claro, aquí la gente prefiere escuchar reggaetón. Eso no es música. Y así con todos los temas que señalé antes. No entiendo por qué menospreciar. Tal vez todos en algún momento hayamos juzgado a alguien por sus gustos. Intentemos no hacerlo.

Pero no es la música la que quería resaltar sino algo, creo yo, que va volviéndose más cotidiano en el Perú: los realities. Pero no cualquier reality. En los últimos años (2011-2012) e incluso antes, tenemos un gran número de tele realidad en nuestra vida. No sin razón alguna, la gente los ve, por eso hay cada vez más.

De lo que quiero hablar es de los realities de competencia y convivencia que se van haciendo cada vez más populares en el país. Digamos que hubo un intento de Gran Hermano en Frecuencia Latina llamado La casa de los secretos que no tuvo éxito alguno. Lo que pasa es que en Perú jamás se hizo un Gran Hermano y es difícil enganchar al público si los participantes no son conocidos. Además, el presupuesto es bastante alto y simplemente no jala. Pero hay otro tipo de reality que se está asentando con mucha fuerza y es el reality de competencia como: Esto es guerra, Rojo y Combate.  Por decir algunos. Y para quienes piensan que esta es pura defensa a estos programas, decir que sí es una defensa. Porque me cansé de los insultos, las ofensas, la subestimación a las personas y lo poco abierta que pueden tener la mente algunas personas que juzgan por ver esto o ver lo otro, porque se hacen los correctos, los "soy más que tú porque veo, escucho y me entretienen otras cosas" Cuánto más puede costar la tolerancia en algo que no debería importar tanto: el entretenimiento. Muchos dicen que la "televisión basura" debería erradicarse de todo medio peruano, pero se adhieren a lo que habla la mayoría, a mi televisión basura me parece que pasen muertos y sangre en los noticieros de la mañana a las 7 am cuando muchos niños están tomando desayuno para ir al colegio. Y hasta la misma Verónica Linares admitió que pasan eso porque es lo que la gente quiere ver. Dicen que debería haber programas más educativos, más culturales, dicen eso los mismos que ven Jersey Shore en MTV y demás programas. No me parece mal llegar de trabajar y querer ver algo de entretenimiento, me parece mal quedarse ahí y no buscar otra cosa. Me parece peor aún la hipocresía, la gente no dice lo que ve y ve lo que no dice. Pero hay algo que pasa con estos realities como consecuencia en el Perú y en los medios,  que sería importante resaltar:

Esto es guerra:

Confieso que no me gustaba, sentía que era una copia de Combate y siempre decía que los participantes no destacaban tanto en pruebas físicas sino más bien en el modelaje y no me parecía interesante. Pero después comprendí que el hecho que un programa como 2 para las 7 haya cambiado todo su formato para adaptarlo a uno de puro reality de competencia me hizo dar cuenta de que algo estaba pasando, algo estaba teniendo tanto éxito que otra producción intentó hacer lo mismo. Si podría decirse que es una copia, eso depende de la persona que ve o compara los programas, lo que definitivamente significa Esto es guerra significa competencia a la misma hora con otro reality, significa más realities, significa otra opción. Se habla mucho de los romances, e lo que es armado y lo que no. Definitivamente hay cosas que la producción misma propicia o genera que pasen, es televisión, no hay que olvidar eso y lo que se quiere es entretener, mantenerte a la expectativa y lo han logrado.

Rojo (Fama Contra fama):

Al principio pensé que era una especie de Operación Triunfo. Luego, cuando decidí probar y ver qué era realmente, me enganché y ahora cada vez que puedo, lo veo. Creo que este reality tiene muchas cosas positivas y además, no hay que olvidar que se trata de un formato chileno exitosísimo y  el hecho que una productora peruana se haya arriesgado a ponerlo en el Perú es bueno, siempre es bueno innovar en la televisión. En cuanto a lo positivo, mencionaré, por ejemplo, el hecho de la variedad en cuanto a música que se puede ver en el programa. Estamos acostumbrados a las canciones de siempre, los bailes de siempre. Es por descontado que se cantará "El sol no regresa" de La quinta estación y que el hip hop está garantizado. Lo diferente de rojo es que los cantantes y bailarines están obligados a hacer de todo, lo cual es interesante y además aterriza a los jóvenes o personas que creen que existen dos géneros musicales, una época y un solo ritmo.

Combate:

Dejé mi favorito al último. Es que ni siquiera puedo ordenarme para explicar cómo me gusta este programa. Empecé a verlo de casualidad y desde ahí, SOY FAN. Me parece que son muchas las cosas que hacen a este programa un buen show. En principio, la química entre los conductores (Gian Piero Diaz y Renzo Schuller) que puede, de repente, ser lo más natural entro de este reality. Lo bien delimitados que están los personajes, la verdadera destreza física que hizo que modelos o chicas común y silvestres se vuelvan atléticas y con mucha aptitud para la competencia. El hecho que tal vez sea el único programa donde los participantes son jóvenes que además de ser figuras de la farándula, son empresarios, campeones, deportistas y artistas consagrados en el país. Las situaciones, bromas y cosas que suceden encajan de una manera tan espontanea que por un momento se te puede olvidar que es pura y dura televisión y para comprobarlo, solo invito a que se atrevan a verlo un día. De Combate salen las canciones de moda, de Combate se habla todos los días, Combate es referencia, guste o no, de toda la movida joven que hay en la televisión. Desde mediados de 2012, Combate hizo giras todos los fines de semana por casi todo el país con LLENOS TOTALES en cada lugar que se presentaban, fenómeno logrado tal vez por Torbellino o Nubeluz. Y eso debería satisfacer, me parece. Es bueno tener ídolos nacionales. Es paja que una chica quiera vestir la ropa de Alejandra Baigorria en lugar de gastar cientos en una marca extranjera.  Es interesante que muchos jóvenes se interesen en al automovilismo por seguir a Mario Hart. Es chévere que el chico de moda haya sido hace poco cajero de Kentucky, que viva por aquí nomas en San Luis y que tenga una cevicheria en Manchay y que más allá de todo prejuicio, las chicas nos muramos por él. Sí, hablo de Mario Irivarren.  Combate es bacán porque pegó y eso le duele a las mentes cerradas, a las personas too much para ese tipo de tele. Por favor, no seamos tan cuadrados, que eso es aburrido.


De eso más o menos se trataba lo que quería decir: una especie de monólogo porque dudo que yo desde aquí sentada y mientras escribo esto, pueda generar un debate. Otra cosa que hay que recordar es que esto de los realities es un trabajo, tal vez no como el de todos, pero es un trabajo al fin y que cuando tú desprecias un programa de televisión, desprecias a toda la gente que hay detrás de las cámaras, sonidistas, vestuaristas, maquilladores, producción, switcher, gente encargada de la limpieza, etc. Desprecias el trabajo de mucha gente que eligió dedicarse a la televisión delante o atrás de la cámara para ganarse la vida, como cualquier persona. Desprecias el trabajo de gente que quiere sacarte una sonrisa echado en tu cama en la tarde, en un restaurante o en donde sea, divertirte un rato para que dejes de tomarte todo tan en serio. O, adelante, relájate con "La función de la palabra".



Increíble.







Increíble 2.

7 de febrero de 2013

Vocaciones simultáneas


¿En serio es posible que la carrera que estudiamos en la universidad sea nuestra verdadera y real vocación? O sea, ¿tendrá esa especialidad el monopolio absoluto de nuestros deseos?  Tal vez lo que disfrutamos hacer sin casi reparar en ello, es nuestra vocación alternativa. Sólo que ni siquiera podemos convencernos de expandir esa otra pasión con el afán de, en un futuro, sostenernos de eso. Por eso estudiamos lo que estudiamos. En caso que exista la posibilidad de que la persona que está leyendo esto estudia en la universidad, en un instituto o en donde sea, una carrera que odia  por darle gusto a alguien (cualquier alguien) o por la absurda idea de la soñada rentabilidad de una especialidad, decirles que no soy ninguna transgresora si advierto que podrían estar malogrando su vida. Mi mamá siempre me dice que no importa qué hagas, si te gusta, te irá bien.

Sin acercarnos demasiado a los extremos, me parece que todos hemos soñado alguna vez con ser algo que en realidad sabíamos que no íbamos a ser nunca. Tal vez es demasiado pesimista de mi parte, tal vez hubo quienes lograron ser astronautas, profesores de sonrisa eterna, veterinarios sin residuos de suciedad, físicos cuánticos, etc. Pero es probable que a los que fuimos menos constantes y en el camino encontramos aspiraciones menos impresionantes pero apasionantes a nuestra vista y cerebro, nos haya quedado un mini-bicho-espina-cosquilla de hacer lo que alguna vez, de repente con 5 o 6 años, quisimos ser.

Yo decidí que quería estudiar algo relacionado con los medios, la prensa, la televisión, los diarios, etc., cuando tenía 9 años o un poco menos. Periodismo, así con todas las letras, a eso de los 12 años. Lo que me pasó fue algo extraño porque en simultáneo a mi decisión por el Periodismo, estaba mi intención en el show business. Sí, suena raro.

Antes de decidirme a estudiar Periodismo e incluso una vez elegida mi carrera, seguía con esa inquietud interior de ser cantante o actriz. Cualquiera. No me importaba cuál de los dos, yo quería algo relacionado a ese tipo de arte, quería ser una especie de "performer". Estuve en clases de teatro, actuación, clown, etc. Pero nunca lo vi como algo a tomar en serio, nunca fui constante con esos intentos. Tal vez porque no confiaba en mí y no está mal decirlo. Me veía chata, sin mucha gracia y definitivamente no rubia. Esos años inmaduros, cuando pensaba que había que ser perfecta para intentar algo artístico. En realidad, tal vez sigue siendo así.

Hasta que nunca más practiqué nada relacionado al canto o a la actuación. Es decir, nada académico. A veces canto cuando estoy sola porque me relaja y, bueno, actúo siempre que puedo en la vida real. Lo que intento decir es que de repente no está mal ansiar otras cosas o tal vez deslumbrarse cuando se es testigo de algo que una vez soñamos. Aquí está mi ejemplo:

Me he vuelto, repentinamente, una adicta a las alfombras rojas, Fashion Police, buscar entrevistas a actores y actrices en YouTube y en ver películas recientes para después googlear a los protagonistas para saber de sus vidas. Me pasa lo mismo cuando escucho canciones nuevas de CUALQUIER género y lo que hago es algo un poco patético: anotar el nombre de las canciones que me gustan y debatir conmigo mismo a ver si puedo intentar cantarlas. Recientemente descubrí a Roció Dúrcal y a Pasión Vega.

Desde que empecé a ponerme así (no se me ocurre otra forma de introducir) alucino cuando veo a Kate Winslet, Helen Hunt, Emily Blunt, Jennifer Garner, Claire Daines, Mila Kunis, Sofia Vergara, Jessica Chastain y mis dos últimas obsesiones: Jennifer Lawrence y Bradley Cooper (este último es adonis y desplazó a Chayanne en mi top 1 de Hombres Perfectos) Porque a veces es divertido imaginarnos a todas estas personas con vidas perfectas, porque verlas usar vestidos carísimos y ser nominadas a un Golden Globe, a los SAG Awards o a los Oscar es algo que solo puede entenderse diciendo WOW. Tienen una vida fabulosa, seguramente. Pero siguen siendo personas. Lo interesante de todo es que por unas horas y en una pantalla, se convierten en criaturas perfectas, sonrientes, impecables y son la parte ilusa de toda vida, que después y a pesar de todo, entretiene y hace soñar.

Kate Winslet

Jennifer Garner

Helen Hunt

Emily Blunt

Jessica Chastain

Jennifer Lawrence

Yo sueño con ser nominada a "mejor actriz de reparto" (no "mejor actriz" porque la aburrida de Anne Hathaway o Meryl Streep me ganarían en una) casarme con Bradley Cooper para posar juntos en la alfombra roja y decir: I'm wearing Carolina Herrera.


Bradley ''mi vida'' Cooper


Mi realidad, sin embargo, es más emocionante: ser periodista. 


"Come on babe
why don't we paint the town?
and all that jazz.
I'm gonna rouge my knees
and roll my stockings down
and all that jazz"




31 de enero de 2013

El lado bueno de las cosas


Hace unos días que estoy obsesionada con una mujer, con un hombre y una película. La mujer: Jennifer Lawrence, el hombre: Bradley Cooper, la película: Silver Linings Playbook o como han titulado en español excepcionalmente (como nunca): El lado bueno de las cosas. Hace días que estoy fascinada con esas dos personas y con esa película que aún ahora cuando pienso en ella, me hace estremecer y sorprenderme por cuán parecida y, creo, adaptada a mí ha sido. 



Todo empezó superficialmente, lo cual no debe ser invalidado. Bradley Cooper hace que crea en el amor a primera vista, sólo de mi parte por supuesto.  Jennifer Lawrence hace que me derrita de envidia y la película, una obra de arte, nada más que eso. Magistral.

Existen muchas razones por las que una película puede conmoverte o penetrarte en lo más hondo de tu consciente o subconsciente, de lo que sea. Pero es diferente cuando esa película, esas dos horas, se convierten en un dejavu tal vez no preciso pero que sientes correcto, que es lo que es y que te habla a ti directamente porque la historia eres tú. A mí me pasó eso y por ese motivo pienso en Silver Linings Playbook todo el tiempo desde que la terminé de ver la primera vez. La he visto tres veces ya, sólo para animarme a escribir lo que estoy escribiendo.

Es tan intenso lo que me ha pasado con esta película que lo mínimo que creo poder hacer es sincerarme y explicar por qué. Desde que la vi, me pareció que me hablaba. Después comprendí o tal vez invente metáforas sobre la historia que, naturalmente e inevitablemente, están asociadas a algo que me sucedió el año pasado y que fue, hasta ahora,  lo más duro por lo que he pasado.

Probablemente esta sea la primera y última vez que escriba sobre ello, pero creo que es difícil intentar explicar lo profunda que he encontrado Silver Linings Playbook sin antes ponerle un contexto a las metáforas, las cuasi moralejas y sobre todo al espejo que ha sido para mí esta película.

Hace menos de un año, terminaron (digo terminaron porque no lo hice yo) con una relación de 3 años y 5 meses. Durante todo ese tiempo puedo decir que fui feliz y que estoy segura que la persona que me acompañó y complementó durante todo ese tiempo es alguien excepcional y que fue una gran alma gemela. Sé que es difícil aguantarme y que mi carácter es más que complicado; es confuso, estresante y muchas veces imposible. Pero él supo aterrizarme y siempre se lo agradeceré. Sin embargo y no estoy mintiendo ni es ninguna sorpresa decir que después de un tiempo largo, las cosas empiezan a hacerse rutinarias y como en toda relación, el fuego y la chispa de los primeros meses se va apagando poquito a poquito y no siempre reavivarla puede ser la salvación. Por ello y después de una conversación larga, decidimos separarnos por un tiempo a ver qué tal nos iba solos. Después de esos días, al menos yo estaba dispuesta a continuar porque me di cuenta que esa rutina que tanto me aquejaba era solamente la seguridad de habernos dicho todo ya, de saber todo uno del otro y ser cómplices a nuestra manera. Él no lo sentía así y la verdad, aun no entiendo la razón pero decidió terminar la historia. Hasta hoy creo tener una razón que, por supuesto, no es la que me dijo él porque tomé tiempo en darme cuenta. Pero después de todo, supongo que para él fue una liberación, un alivio, para mí fue un derrumbe completo, un asesinato sin sangre ni armas
 
Pat es un hombre de unos 30 años, casado y sin hijos, que tras haber descubierto a su esposa con un compañero de trabajo de la escuela en donde ambos trabajaban, es ingresado a un sanatorio en Baltimore por haber golpeado hasta casi matar al amante de Nicky (la esposa) con un diagnostico que determina que Pat es bipolar. Tras 8 meses de tratamiento regresa a casa de sus padres pues Nicky ha puesto una orden de restricción en su contra y él no puede acercarse a ella. Sin embargo, Pat está decidido a recuperar su matrimonio y está seguro que es cuestión de días el volver con su esposa. Tiene momentos intensos y duros hasta que conoce a Tiffany, una chica joven y viuda que, también con problemas, hace que Pat encuentre algo de equilibrio en medio del desorden que es su cabeza.

Esa es Silver Linings Playbook. He contado dos reseñas, una es ficticia y la otra es real. Yo veo las metáforas ahí, las tengo en frente pero hace falta explicarlas para que así se entienda y se aprehenda la belleza de esta película y sus consecuencias en mí o en cualquier otra persona que tal vez haya pasado por lo mismo.



Yo relaciono la bipolaridad y la depresión aunque no sean lo mismo. Además, experimento lo mismo cada vez que se refieren a esas dos enfermedades en tono de broma. Hay que pasar por al menos una de las dos para atreverse a hablar. Después de la ruptura, la psicóloga que empecé a frecuentar me diagnosticó depresión severa y eso fue algo muy duro de escuchar y de pasar. No tenía ganas de hacer nada, lloraba todo el tiempo, caminaba por inercia, me atormentaba con pensamientos todo el tiempo y sólo quería dormir para despertar cuando todo haya pasado. La ducha era mi mejor momento para llorar porque nadie se me acercaba a preguntarme cosas. La bipolaridad de Pat, por el contrario, es algo más cíclico, con momentos eufóricos y momentos de absoluta tristeza donde se pierde el criterio y muchas veces la razón. No acepto escuchar "soy bipolar" o "estoy deprimido" en broma porque es muy duro atravesar tal cosa, más duro aún curarse. Y difícilmente alguien puede entenderte por completo, involucras a tu familia y amigos y es desesperante. Como dice Pat en la película: Es un estado de negatividad y es como veneno. Pero enfrentarlo y concientizarse siempre es la mejor manera de empezar. Me recetaron anti depresivos, tranquilizantes, pastillas para dormir y para ideas obsesivas, ni siquiera sabía que existían.  

-Pat: ¿Has probado Tracedone?
-Tiffany: ¿Tracedone?
-Pat: Te deja en la nada, te quita la luz de los ojos.
-Tiffany: Es como lo que hace el dolor.





Como dije, se involucra a los amigos y más aún a la familia. Para mí, fue frustrante ver a mi mamá llorar porque yo lloraba, a mi papá verme con ojos de impotencia, de decepción. Les hice mucho daño y por eso les pido perdón. Tardé mucho en darme cuenta que fueron ellos los que sufrían tanto o más que yo y no había derecho a eso, no era justo. Cuando se está en una situación así, son ellos quienes están pendientes de ti, a la expectativa del llanto, del hundimiento más profundo. Te empiezan a tratar como a una caja de cristal a punto de romperse, te tienen paciencia y lloran contigo. Pat se enfrentó con sus padres, golpeó a su mamá y lloraba mientras lo hacía. Estas frente a frente con ellos que quieren verte renacer y estás tú, o yo, que sólo me aferraba a algo que ya había sido, que ya no había.


Un punto a parte.

Algo no demasiado largo. Odiaba cuando intentaban invalidar mi razón de tristeza. Es estúpido. Por supuesto que hay cosas peores, más dolorosas y trágicas pero en tu momento, nada puede ser peor, porque no te pasó y no sabes como es. Así como no hay un tiempo determinado para mejorar. A mí me dijeron que si en 3 meses no me ponía bien, estaba loca o algo así. Me asusté porque después de ese tiempo seguía igual. Después entendí que eres tú y nadie más que tú, que tal vez agradezcas los consejos pero no sirven. La depresión es la peor y a la vez la mejor manera de soledad, porque estás solito ahí en algún sitio y nadie te puede sacar, sólo tú y con un impulso que costará todas las fuerzas.


Tiffany: Vamos, ¿Qué vas a hacer con esa canción? ¿Vas a seguir tu vida entera asustado? es una canción, no la vuelvas un monstruo.



Creo que una de las cosas que me hacían retroceder eran los recuerdos. Pat buscaba como loco el video de su boda, iba a la biblioteca a sacar libros que le recordaran a Nicky. En mi propio asunto, cada rincón de mi casa tenía una historia con él, veía mi cuarto y todo era él, la sala y era todo él. Las canciones, las cartas, las fechas, las conversaciones, las fotos, los videos, todo era él y a cada lugar que miraba ahí seguía.  Entonces tenía algunas opciones: deshacerme de todo, hacerle un espacio al dolor que sentía recordando o esperar, que probablemente haya sido la mejor opción, ver al pasado sólo cuando ya no duela. Eso fue lo que hice. Por supuesto, cada vez que se avecinaba peligro, trataba de dirigir mi mente y concentración a otro lugar, es difícil porque la fuerza de voluntad es un don, pero hay que hacerlo. Poder es querer. El doctor de Pat le decía: 

-Tienes que reconocer cuando esos sentimientos vienen de nuevo a ti, sino estarás de regreso en lo mismo. No quiero que te desmorones si escucha esa canción, así que ten lista una estrategia, la necesitas.
-Pat: Es más fácil decirlo que hacerlo.
-Dr.: Tienes que hacerlo, no tienes elección.

Y así es. Todo está bloqueado y si se quiere salir de lo más profundo, hay que remarla uno mismo. Cada uno encuentra su método. Pero el mejor es el que te hace resurgir.


Como dije, estás solo. Y eso es lo más difícil. Porque a pesar de todos los consejos necesarios o innecesarios que recibas, nada empezará a servir si no es uno mismo quien se decide a ponerse bien. Lo que me pasó fue equivocarme y creer que eventualmente, él y yo íbamos a regresar. Lo que hice fue prepararme para volverlo a ver en algún momento. Quería cambiar por él y eso es absurdo. Pat corría todas las mañanas porque quería que Nicky lo viera en buena forma. Él estaba convencido que su matrimonio iba a funcionar. Entonces nos encerramos y ya nada, ni siquiera una opinión razonable cuenta. Yo traté de escaparme de mis amigos, de mi familia, no huyendo de mi casa o algo así, sino haciéndome cada vez más una desconocida para ellos. Y después de muchos meses veo cuán equivocada estuve. Porque yo sí creo que he cambiado, pero ahora mi última razón es gustarle a él. He cambiado varias cosas porque me di cuenta lo neurótico de mis propios bordes y es placentero hacer cosas por uno mismo. Ya no me escapo de mi familia y amigos pero sé tener mi espacio y mientras ellos tal vez creen que al recordarlo muero un poco, trato de hacer bromas a propósito de la ruptura. Me duele, claro que me duele pero el humor es un escudo poderoso. También el sarcasmo.


-Pat: Como una semana antes del incidente, llamé a la policía y les dije que estaba seguro que mi esposa y el profesor de historia, su amante, estaban en mi contra porque querían apropiarse de la escuela local.

Hay recaídas como en toda enfermedad. Hay veces que las cosas vuelven a doler porque piensas y ves que la otra parte ha superado y ha enfrentado todo muy bien. Dejando de lado, por supuesto, el carácter de esa persona. Porque hay que guardar una especie de luto y yo no vi eso. Por esa razón entré en otra etapa, tal vez no tan hipocondríaca como Pat, pero sí un poco agresiva. El hecho que me dejen el día que celebraba un mes más de relación dañó mi ego. Todos tenemos uno. Estaba resentida porque no me parecía justo. Molesta por que no entendía cómo pudo atreverse a hacerme algo así. Fue en esta etapa que creo haber descubierto la razón de la ruptura. Es dura y un poco impactante como para decirla aquí pero claro, nada bonita. Me jodían muchas ideas, muchas coincidencias en Facebook, apariciones de la nada, etc. Me jodía saborear su indolencia. Cuando hay problemas se enfrentan, no se huye a la primera complicación, se pelea por algo que vale. Él no lo hizo. Por eso me convencí más en esa razón que encontré. Porque hay que estar ya en otra posición y con otro "algo" para que una relación tan hermosa no valga ni siquiera un último esfuerzo. Ah, un esfuerzo que los dos sepamos, no una mentira. A veces, y no voy a mentir, esta etapa sirve. A mí me sirvió porque no quería saber más, quería alejarme porque no recibía un triste saludo y eso me fastidiaba. Me sirvió porque aprendí a darme mi propio lugar.



Es en medio de la crisis donde por absoluta casualidad puedes encontrar lo que te hará bien. Pero no hay que presionar nada. Sólo aparece. A los pocos días de la separación, mi vida en la universidad era nula. No comía, no hablaba, no hacía nada, no prestaba atención y sólo salía de los salones a llorar en el baño. Pero recuerdo que en una clase que me solía encantar, estaba sentada boca abajo abrazando a la carpeta y mirando a algún punto fijo que se me acercó una persona poco común a preguntarme si me sentía bien y yo, con la cara desencajada, le dije que sí. Unos momentos después me sentí enferma, cansada, sin fuerzas. La clase ya había terminado y poco a pocos todos se iban yendo. Pero yo no podía ni pararme. Mis amigas se espantaron cuando me vieron y me ofrecieron ayuda pero yo no quería. Ellas se fueron y yo me quedé. Planeé quedarme en el salón al menos hasta las 3 que terminaba por completo la clase porque en realidad eran las 2:20 y había acabado temprano. Pero la misma persona que me había preguntado si estaba bien, me miraba desconfiado desde otra carpeta y asumí que quería que me fuera. Intenté pararme y por poco me caigo. Él se me acercó corriendo, me volvió a preguntar si me sentía bien y sin el cinismo de la primera vez, le contesté que no. Me dijo que me acompañaría a la enfermería. En el camino le conté lo que había pasado, un poco harta de siempre tener que explicarlo todo y pensando en su respuesta. Pero no me dijo nada, nada de lo que ya había escuchado. Por primera vez una persona me escuchó y no se había atrevido a juzgarme. Yo pensé que su profesión lo ameritaba pero se veía sincero. No me criticó, sólo adivinó:

-Tienes una mente muy poderosa. Si pudieses concentrar toda la fuerza de voluntad que tienes para recordar en ir dejándolo pasar, estarías mejorando cada vez más rápido.

Sé que suena cursi, suena cliché, suena a mentira pero fui sintiéndome mejor sin siquiera llegar a la enfermería. Encontrar a alguien que no te critique, que no te aconseje y que sólo vea a través de ti para conversar es tener suerte. Después de eso, supe que tenía a una persona a quien podía confiarle cualquier cosa sin temor a una mirada acusatoria. Y unos días y meses después se volvió un amigo y las confesiones eran mutuas. No sólo mías. Pat también conoció a Tiffany. Los dos andaban medios locos, con problemas, con demonios interiores y aun así se ayudaron para mejorar. Poco a poco y con el tiempo, como todo, uno va sanando. Pat dejó de lado los libros que hacían crecer su obsesión por Nicky, el video de su boda, dejó de buscarla y casi se olvidó de ella, porque encontró a una persona que al menos en los momentos que estaban juntos todo lo que fue antes, desaparecía.

-Pat: ¿Cuántos años tienes?
-Tiffany: Los suficientes como para que mi relación se haya acabado y no termine en un hospital psiquiátrico.
 


Reconciliación.



No creo haberme convertido en la abanderada de la superación amorosa. Pero al menos ya sé algo que tal vez alguna gente aún no lo sabe porque no lo ha experimentado. Lo que sí es seguro es que todos pasaremos por eso. Todos, el que termina y el terminado. Todos. Y el mundo no se terminará como se puede pensar al principio, no es así. La vida sigue siendo la misma y las personas también sólo que antes no lo veíamos. Lo primero es aprender sobre el costo-beneficio. No lo recuerdo en términos económicos pero si los analizo textualmente. Cuesta demasiado soportar las miradas y los consejos de la familia porque son incisivos y agotadores pues lo único que quieren es verte igual que siempre, lo cual es un error porque algo así te cambia. Sin embargo, el beneficio que significa el hecho de tener a tu familia al lado es increíble, invalorable. Si no estás en paz con ellos entonces nada puede empezar a estar bien. Primero estoy yo, por supuesto, pero alrededor está la familia. En Silver Linings Playbook, Pat tenía una relación cortante con su padre, quien buscaba cualquier momento para pasar junto a su hijo mientras que Pat sólo estaba concentrado en recuperar y en vivir para Nicky. Eso es lo peor. Hacer de una persona el mundo entero, no debe ser así. Esas personas pueden irse cuando lo decidan, pero la familia, guste o no, siempre está ahí. Por último, saber que sólo por el hecho de ser muy sensible no se está loco. Me tomo mucho tiempo darme cuenta…

Pat: La gente como Tiffany o yo quizás sepamos algo que ustedes no.

Así es. Qué aburrido es estar siempre seguro de todo y sin cuestionarte nada. Qué escandaloso y desagradable que tu egoísmo y soberbia le haga daño a otras personas. Lo que sabemos gente como yo, como Pat y Tiffany (aunque sean ficticios) es tocar el fondo e intentar levantarse con las mismas fuerzas con las que caímos, es querer sin peros y no abandonar la marcha al primer ventarrón. Todo infortunio esconde alguna ventaja, como dice Serrat, sólo debemos direccionar a otro lado los pequeños logros que podemos conseguir. Pat y Tiffany se alegraron por conseguir un 5 en una competencia de baile. 5 no es mediocre, simplemente le dieron otro significado a ese resultado y eso, a paso lento pero seguro, ayuda a resucitar.


Reflexión final:

Por eso Silver Linings Playbook me hizo verme y darme cuenta de mí y de todo lo que he logrado en este tiempo. Sí, sé que soy complicada, celosa, insegura, mandona, gritona, engreída y muchas cosas más. Pero al menos ahora, todo está a su justa medida, he bajado un poco el volumen. Las cosas que me crispaban ahora no son tan graves ni tan malas. Ya no soy quien era y eso me hace sentir bien. He cambiado lo malo gracias a lo que me pasó, no sé si sin eso me hubiese dado cuenta de todo. No sé, tampoco, si otro podrá lograrlo como yo.

Tiffany: Fui una zorra pero ya no más. Siempre habrá una parte de mí que sea sucia y descuidada pero me gusta, eso y las otras partes de mi misma. ¿Puedes decir lo mismo de ti? ¿Puedes perdonar?

Ahora estoy preparada, me siento fuerte, madura y tolerante.

Pat: El mundo te romperá el corazón sin piedad. Eso está garantizado. No sé cómo explicar mi locura o la de los demás.

No sólo el mundo es el que rompe sino la gente. La verdad que es así como es el mundo. Pero, y es bueno saberlo, la cura se encuentra por casualidad y causalidad. Empezando por uno mismo, porque con esa energía atraes lo bueno. Por eso le agradezco a él que me ayudó tanto y que lo sigue haciendo. Por las sonrisas, las conversaciones, los celulares, el agua, los almuerzos, el regalo y  por bailar conmigo igual que Pat y Tiffany en su rutina de baile. Y si yo fuera Pat…

Pat: Querida Tiffany, sé que tú escribiste la carta. Sólo se puede revertir la locura haciendo algo loco. Gracias. …… lo supe ni bien te conocí.

Ahora, lo que sé: me esperan cosas grandiosas y mejores, todo pasa por algo, la familia es lo más importante, soy una persona excelente, soy graciosa, las cosas buenas llegan en el momento que menos esperas y muchos clichés más que por algo son clichés. Sé que es fácil dejarse llevar por otras personas, que es una idea mía o tal vez la verdad, que una chica puede deslumbrarte si se alucina y se presenta como mala, profunda y similar a ti. Pero una pose se descubre, más entre nosotras, las mismas chicas. Sé que me perdiste y aún peor, perdiste a mi familia y créeme, gente como ellos no encontrarás jamás. Una persona como yo no hallarás nunca porque, hey!, he reparado mi ego y sé lo que digo.  Gracias a todos los que me ayudaron y en especial a ti, sabes quién eres pero no sé si lees esto, porque como dice Pat: El domingo es mi día favorito otra vez. Pienso en todo lo que hicieron por mí y me siento afortunado. Esta foto es como yo recuerdo mi relación, como intenté ser la mejor a pesar de mis propios contras y como intenté guerrear por conservar lo más hermoso, nuestra esencia y complicidad, nuestros chistes y nuestras formas. La veo y me da mucha nostalgia pero también pena. Pero no por mí. Como dijo Robert De Niro en el papel del padre de Pat:

TIENES QUE PRESTAR ATENCIÓN A LAS SEÑALES. CUANDO LA VIDA TE ENTREGA ALGO ASÍ ES UN PECADO NO APROVECHARLO.












''Porque puesto a confesarte
aún le tengo miedo a tenerte delante
Porque en cuanto me descuido,
me atropella algún recuerdo en el pasillo.
Porque no puedo negarte,
que te quise sin querer y más que a nadie.
Porque mi doctor previno,
que para este corazón estás prohibido''



24 de enero de 2013

¿Qué hacer para merecer esto?


Creo que ya he escrito sobre cómo conocí y me  fui acercando a Almodóvar. No me acuerdo. Qué horrible no acordarse de lo que sale de tus propias manos. Pero de todas maneras, siempre es bueno regresar y recordar el inicio que a la vez es anécdota.

Lo primero que pasó fue una reunión familiar de domingo que es más o menos lo que saben todos: un almuerzo, música, encuentros y demasiadas voces y gritos simultáneos.  Para una niña de 11 o un poco menos, retraída y sin mucho entusiasmo por la comida, es comprensible que después del almuerzo y durante la tertulia posterior, la atrape el aburrimiento. Para otra niña de unos 13 años, totalmente diferente a ella, es evidente que no, porque esa otra niña era su prima y tenía, en ese momento, mejores ideas y otras intenciones.

Entonces Consuelo, la prima de esta niña que soy yo, Lucia, me hizo una invitación tranquila y aceptable: ver una película.

Así que nos escabullimos de esa reunión y entramos al cuarto. Era invierno, me acuerdo. Hacía frío  estaba oscuro y nublado.  Yo me senté en la cama mientras ella revisaba películas en un cajón.  Aun pienso que los ojos le brillaron un poquito cuando sacó la película que había escogido y conociéndola, no es fácil lograr ese efecto.

Me enseñó un DVD que decía "Entre tinieblas" de Pedro Almodóvar. La portada del DVD tenía un tigre vestido con un hábito de monja y ni siquiera lo bizarra de esa imagen fue una precaución de toda la locura y desenfreno que la película contenía en realidad. El brillo en los ojos de Consuelo pasó de conmovedor a  diabólico y trató de hacerme una mini reseña sobre la película y sobre Almodóvar. Sus cosas raras, pensé. En ese momento no la entendía como creo hacerlo ahora.

Puso la película y se veía antigua, se sentía antigua. Lo primero que me atrapó fue el acento español que es tan cómplice y tan delirante. Después los paisajes, los elementos tan cotidianos, contaminados y tocados. Pero yo era una niña y no hay que olvidar eso. En cuanto aparecieron imágenes típicas "Almodovarianas" debo confesar que me impactaron tremendamente. Miraba a Consuelo que gritaba frases de incredulidad, de sorpresa y disfrutaba, la veía reír y emocionarse.

Ver a monjas inyectándose heroína, hablando lo que uno no se espera, lo tétrico de los ambientes y lo inimaginable dentro de lo que das por seguro, es una de las cosas entendí después de ver "Entre tinieblas" y sin duda, fue lo que me hizo querer acercarme más a Almodóvar y conocer lo que había hecho. Unos años después vi "Todo sobre mi madre", "La flor de mi secreto"," Volver", "Hable con ella", "La mala educación", "Los abrazos ratos", "Tacones lejanos", "La piel que habito" y otras más que me hacen seguir con sed de descubrimiento.

En las películas de Almodóvar con su influencia y todo lo auténticamente grotesco que se puede ver, los personajes son todo lo que nosotros, en la realidad absoluta, no nos atrevemos a ser ni a decir, lo que queremos pero no podemos. Todos nuestros demonios, lo más miserable y lo más inmaculado del ser humano envuelto y contrastado en varios personajes.  Por eso siempre recordaré esa tarde, esa película y esas miradas de Consuelo. Además de lo que ya dije, porque me hizo comprender qué  es lo que hay y, tal vez, qué es lo que intento buscar.  Está lo cotidiano, lo neblinoso de los ambientes, los colores, el hogar, la música, las sensaciones, los secretos a voces, la suciedad de la calle, lo absurdo que es todo sin que lo que sepamos.




El soundtrack en las películas de Almodóvar es lo que para mí aporta más a la historia, lo que más me hace estremecer y se queda para siempre. Esta escena es de Hable con ella. (Dario Grandinetti) está en una reunión escuchando a Caetano Veloso mientras imagina ver a su esposa fallecida (Rosario) Como si no alcanzara, aparecen Marisa Paredes y Cecilia Roth, chicas Almodóvar por excelencia.

''... jura que el mismo cielo
se estremecía al oír su llanto''


17 de enero de 2013

90s


A veces en la tele, sobre todo en los programas de domingo, he visto reportajes sobre años pasados siendo presentados como gloriosos. Los 60’s, 70’s y 80’s con sus modas, música, ropa, contexto  y demás cosas me hacían sentir como una persona nacida en un tiempo equivocado. Mi época me parecía aburrida, como si nada me hubiese marcado o recuerde algo con nostalgia. Sin duda sucedieron cosas importantes o cruciales desde el momento en que nací (1992) como la captura de Abimael Guzmán y la disolución del congreso, entre otras. Pero yo no recuerdo nada de eso.  No recuerdo haber visto algo así como puedo hacerlo ahora.  Lo que si se ha quedado en mi MLP (memoria a largo plazo, aplicando conocimientos psicológicos) son sucesos o hechos tal vez menos importantes pero que creo no sólo yo recuerdo sino muchas personas que ahora tienen mi edad o un poco más.  Esta es una lista con 5 pequeños recuerdos de mi infancia limeña y la de, espero, muchos de mis amigos de Facebook y si hay otros, mejor.

1.       All my loving, Karina.

Yo creo que es muy probable que muchos de los que hemos sido niños a fines de los 90, nos hayamos despertado temprano un sábado con la única motivación de poner en canal 4 y ver Karina y Timoteo. A mí me alucinaban los trajes de ella que la hacían parecer un caramelo y ahora que lo pienso bien, me daba un poco de cosa ese gusto-enamoramiento-casi incesto inapropiado de Timoteo hacia Karina. Pero no todo era tan traumatico. Recuerdo los dibujos, El Chavo, los juegos y sus presentaciones en la Feria del Hogar. A veces tengo evocaciones fugaces de Nubeluz. Pero Karina y Timoteo eran los nuestros.

2.       Chiki y caries.

No sé si tomar esa gaseosa producía caries pero me pareció buen título. Recuerdo que había Chiki amarilla, roja y azul. Qué asco. Pero me encantaba cuando en los cumpleaños todos los salvajes de medio metro nos matábamos entre nosotros para acercarnos a tomar una. Después la lengua se ponía del color de la Chiki elegida y enseñársela a algún amigo era básico. Me alivia que ya no estén en venta porque a estas alturas, seguramente ya se le habría ocurrido a alguien ponerle algún tipo de trago y la Chiki es pura inocencia. Hace mucho tiempo que yo no tomo gaseosas pero si me ponen una nostálgica Chiki al frente, no me lo pienso.

3.       Marinero, marinero.

A mí me gustaba Matías y a todos los chicos les gustaba Sandra. Estos Parchis no eran españoles sino argentinos y llegaron a Perú un verano para tener un programa y yo lo veía siempre también en canal 4. La canción Marinero armaba la fiesta y me resiente un poco que no la pasen en el momento de la Hora Loca. Supongo que tendremos que esperar a ser un poco más viejos para aprender a valorarlos con debida nostalgia y se ganaran un lugar en ese mix de 10 minutos a más. ¿Quién te enseño a nadar? ¿Fueron las olas del río o las del mar?
  
4.       Una fan enamorada

A mí nunca me ha gustado la salsa, mucho menos sé bailarla. Pero si algún momento de acercamiento tuve con este ritmo fue con Salserín. No gritaba como una histérica en la Feria del Hogar ni en la Plaza de Acho por ellos porque no era tan grande en ese entonces pero si bailaba como desquiciada en mi casa. Confieso que aún me gusta Servando y que no puedo superar sus nombres, son demasiado raros. Pero me niego a pensar que a alguna persona que siendo niño, púber o adolescente a fines de los 90 no le gustaba Salserín ni cantaba De sol a sol. A mí la vueltita me mataba.


5.       Hay un amigo en mí.

Si lloraste con la tercera película, entonces sabes de qué hablo.  Si no te avergonzó hacer cola con tus 19, 20, 21 o 22 años para verla en el cine, entonces sabes de qué hablo. Si quisiste un Buzz Light Year o un Woody para tu cumpleaños, entonces sabes de qué hablo. Si piensas que Andy es el niño con más suerte del mundo, entonces sabes de qué hablo.  Si es la única película norteamericana que disfrutas más oyéndola en español que en inglés porque así la viste desde la primera vez, entonces sabes de qué hablo. Bueno, eso me pasa a mí. Toy Story debe ser una de las películas más bonitas de esa generación y todos los niños de ese tiempo la recordamos. Tanto o más que, por ejemplo, Harry Potter. Deben aceptar que esas dos películas cambiaron  nuestras  vidas y que desde ese momento tenemos dos  ilusiones no perecibles: recibir una carta de Hogwarts y poner una cámara a ver si nuestros juguetes cobraban vida cuando no estábamos.