20 de junio de 2013

Los bebés son, en realidad, huracanes

Ya, no todos son huracanes. Sólo algunos. Si eres el bebé de Kate Middleton, mereces un nombre como Katrina o Sandy. Espero que se entienda el concepto de "huracán", no como fenómeno meteorológico sino como lo siguiente:

Huracán: Dícese del recién nacido que con pocas horas de respiración, ya es más famoso que muchos y tiene más dinero de lo que usted y yo tendremos en toda nuestra vida (o quién sabe).

Kim Kardashian ya es mamá y nosotros muy tranquilos. Ella, la chica a la que todo le queda bien, empresaria, modelo, socialité y novia del rapero Kanye West (otra "K") se convirtió en madre de una niña el sábado pasado. Parto natural. ¡¿Qué?!. Así es, parto natural. Cada vez que digo o escribo esas dos palabras juntas siento que mi útero se contrae. Sí, algo me dice que no estoy preparada para ser madre ahora ni muchos años más. O sea, sí quiero, pero cuando la tecnología haya avanzado a pasos de gigante. Digamos, cuando dar a luz sea como una operación láser o algo así. Con el respeto y disculpas de todas las madres valientes, pero yo soy muy cobarde y no puedo evitarlo.

Pero alguien que por ser quien es y vivir como vive debería ser más cobarde que yo, ha dado a luz naturalmente a una persona. Así como ella, todas las madres famosas que han parido así,  me confirman que a pesar de tantas diferencias, mujeres somos todas las que somos y que por ello, estamos acostumbradas al dolor desde chicas, famosas o no. Y si no me creen sólo pregúntele a alguna mujer por esos días sangrientos. Y a las que no sienten nada, decirles esto: suertudas de “·$/&%$·

Pero regresemos al tema de los bebés-huracanes y su estilo de vida lluvioso y fabuloso. Suri Cruise. La hija de Tom Cruise y Katie Holmes. Esta niña merece una mención. Ser Suri debe ser abrumador, debe ser cansado. Imagine, dar órdenes, comprar de todo, ir de spas, viajar por todo el mundo, usar tacones todos los días. Cualquiera podría pensar que hablo de una mujer de 30 años, pero no, Suri tiene 7.


Mención aparte. Mención de Windsor. Hay un bebé que aún no nace y tiene más de 94 300 000 búsquedas en Google. El bebé real. ¿Qué más real que un bebé?. La panza de Kate Middleton es lo que está en la cúspide de la opinión pública (de todos los que, como yo, amamos la realeza y esas cosas que muchos odian). Los duques de Cambridge son mis favoritos. Según tabloides y la misma historia, Catalina ya estaba demorando en quedar embarazada. La Princesa Diana, por ejemplo, tardó sólo unos meses en dar la noticia. Hay presión, sin duda. Pero también hay expectativa y una sonrisa increíble cada vez que Kate aparece en una foto.

Esos embarazos parecen tan fáciles, tan pulcros, tan llevaderos con todas las comodidades alrededor que hasta parece que tener un bebé es casi casi comprar un auto nuevo. Seguramente, habrá una mujer que dará a luz el mismo día que Catalina o que al mismo tiempo en que Kim Kardashian sufría contracciones, ella las sentía aún más. Los bebés nacen sin conciencia de toda la miseria y desgracia de este mundo, sin maldad. Después de todo, la diferencia es el ambiente, pero en el fondo, todos esos pequeños seres de 30 centímetros, son iguales unos a otros, tienen la misma mirada de no saber qué diablos pasa.


''Cargan con nuestros dioses y nuestro idioma, 
nuestros rencores y nuestro porvenir. 
Por eso nos parece que son de goma 
y que les bastan nuestros cuentos para dormir. 

Nos empeñamos en dirigir sus vidas 
sin saber el oficio y sin vocación. 
Les vamos trasmitiendo nuestras frustraciones 
con la leche templada y en cada canción''




13 de junio de 2013

Like a rolling stone

Si yo tuviera una hija como yo, creo que no sería ni la cuarta parte de buena como tú lo eres conmigo. Sera el amor de padre, no lo sé. Supongo que jamás lo entenderé. Así como nunca comprenderé la paciencia que me tienes, la insistencia en darme un beso o un abrazo aún cuando notas que yo no tengo muchas ganas, te boto, o te trato "como un perro" como dices tú.

Ahora que lo pienso, qué mala hija soy. Porque tú me das todo, absolutamente todo y yo no me doy los micro segundos para responderte un abrazo. Prometo cambiar. Es cierto que me das todo lo que te pido, me engríes siempre, me disculpas todo. Y no sé si lo merezco. Lo más probable es que no. Por eso este escrito es el regalo más insignificante que puedo hacerte.

Cuando gane millones o al menos lo suficiente, te regalaré todo eso que sé que secretamente quieres, en lugar de palabras: discos, videos y, bueno, medias. No sé si sabes que eres el mejor papá y el mejor hijo porque, valga la redundancia, tú también tuviste al mejor papá. Y lo tienes, porque el sigue contigo. Eres muy fuerte y si algún día no te tengo, me sentiría totalmente desprotegida. Eso, la protección, tu experiencia.

No sé lo que significa ver a un hijo llorar y sufrir tanto pero me imagino que debe ser algo duro. Cuando estuve mal, hace unos meses, no lo comprendía muy bien. Pero ahora lo entiendo: no habrá ningún hombre al que ame más que a ti. Y si encuentro a alguien, me aseguraré que tenga todas las virtudes que tú tienes (y que sea de la U). Sé que eres el hombre que nunca me haría daño, que jamás me traicionaría. Qué importante es tener un hombre así. Y yo lo tengo porque te tengo.

Hay demasiadas cosas que quiero agradecerte, porque sólo eso tengo para ti, gracias, mil  gracias y mucho amor. Tengo que agradecerte por mucho y disculparme por todo. Tengo que agradecerte por el padre de familia trabajador, emprendedor e impecable que eres. Tengo que agradecerte por lo gracioso y perfeccionista, porque gracias a ti es mi amor por la música, porque siempre tienes solución para todo, porque no te desesperas, porque para ti nada es imposible. Tengo que agradecerte por luchar tanto para que tengamos todo, por tus chistes y por siempre estar dispuesto a ayudar, por siempre tener una sonrisa. Por las veces que salimos a comprar y me esperas tres horas, porque siempre estás para mí. Pero en especial, tengo que darte las gracias por mi vida, porque yo soy más como tú que como otra persona. Por tu culpa son mis ojeras o mis inexistentes cejas y pestañas. Pero también por ti es mi pelo tan ondulado, que es lo que, creo, más me identifica. Porque sea como sea, siempre que se sepa que soy tu hija, me identificaré y reconoceré como la más orgullosa de las mujeres.



''Tan joven y tan viejo.... like a rolling stone''



6 de junio de 2013

¡Mira que eres canalla, Aute!


"Te veo muy distinta 
es nuevo ese carmín
estás mucho más guapa,
será que te embellece ser feliz"

Pasaba por aquí.

"Si te dijera amor mío,
que temo a la madrugada,
no sé qué estrellas son estas
que hieren como amenazas 
ni sé qué sangra la luna
al filo de su guadaña"

Al alba.

"Las horas de piedra
parecen cansarse
y el tiempo se peina
con gesto de amante.
De alguna manera
tendré que olvidarte
y nada más, nada más
apenas nada más"

De alguna manera.

"Y tú que decías
ser inteligente
no como esa gente
que muere de amor"

Ay de ti, ay de mí.

"Mis labios no encuentran tu beso oportuno
ni encuentra mi cuerpo en tu cuerpo refugio,
tan solo pasivo abandono, distante desnudo
que entregas como algo que no fuera tuyo"

Siento que te estoy perdiendo.
  
"Anda, 
quítate el vestido 
las flores y las trampas,
ponte la desnuda
violencia que recatas
dejemos los datos,
seamos un cuerpo enamorado"

Anda.

"En el Caribe
se vive como se escribe,
bajo la noche guajira
Hemingway delira"

Hemingway delira.

"Por más que no pueda
 comprarte un collar de diamantes
quiero bailar un slow with you tonight,
Y aunque nunca llegue a ser
Harrison Ford como amante
quiero bailar un slow with you como aquel"

Slowly.














Genialidad. No se me ocurre otra palabra. Luis Eduardo Aute, con todos ustedes. Para quienes no lo conocían, es un trovador español que a mi juicio, está injustamente tratado. No sé si cause algún tipo de controversia, pero después de devorar la discografía de Aute, me atrevo a decir, es más, lo digo con total convicción: Aute es mucho más que muchos que no deberían ser mucho. Hablo de trovadores, claro. Aute debe ser más escuchado. Se debería dejar de endiosas a Sabina, por ejemplo y darle su lugar al buen Luis Eduardo. Simpleza, elegancia, prolijidad, gracia y casi perfección. No puedo describir diferente a sus letras. Sólo hace falta leer un poco. Sólo hace falta leer y escuchar una canción. Pocos son los cantautores a los que se les puede "leer" una canción mientras se escucha una melodía. Aute es uno de ellos. Aute es uno entre nadie más. Es único y con esto, empieza mi campaña por la reivindicación de Luis Eduardo Aute. 

Quienes lean esto deberían escucharlo, todos deberían escucharlo para unirse a la causa, para sumarse a mi campaña. No se costeará ilícitamente, salvo el desorden de emociones y extraordinario confeti que es la experiencia de escuchar a este monstruo de la poesía y la trova. Escucho, leo y suscribo. Firme aquí. ¡Arriba, Luis Eduardo!



''Nobleza obliga cuando hablo
de cuates empezar por él,
que lo digan Silvio y Pablo,
dios y el diablo Joan Manuel.

Si  chamulláramos lunfardo
los trovadores de Madrid
sin mi compadre Luis Eduardo
yo no pasaba por aquí''






30 de mayo de 2013

Laura: el primero y la primera

Los sucesos contados a continuación tuvieron lugar hace ya algunos meses.  Así que para quienes se asusten o preocupen por la inestabilidad emocional de Laura, decirles: Tranquilos, ella está bien ahora. Pero alguna vez estuvo así, en desequilibrio, y pasó esto:

No en el primer local sino en el segundo: La Posada del Ángel de Pedro de Osma. Ese lugar era como un escondite para ellos. Y su conversación necesitaba un refugio y dos copas de vino. No llegaron juntos por prevención casi anti sísmica. Qué exagerado. Pero iban a encontrarse en un lugar público. Qué ironía. Ella llegó primero. Se sentó en uno de esos sofás para dos con una mesita en frente. «Si me va a gritar como la última vez mejor que sea cerca» pensó Laura. Además, claro, quería analizar mejor sus ojos claros. Un chico se acercó a tomarle la orden pero ella dijo que estaba esperando a alguien. Fue casi cinematográfico, sólo faltaba el cigarro. Pero Laura no fuma, jamás lo ha hecho.

Él llegó y la vio sentada. Se sonrieron. Él se acercó y puso su saco a un costado. Se sentó junto a ella, se acomodó el pelo, dio un suspiro y le preguntó:

-¿Has pedido algo?
-Nada –respondió Laura negando con la cabeza.

Seguro como siempre, volteó para llamar al chico y le pidió un vino argentino. Vino. Esta vez tomaron desde la primera palabra, por eso la conversación aflojó más. Se trataba más o menos de una actualización de respuestas a los cada vez más clásicos: ¿Cómo sigues?, ¿Te has puesto mal últimamente?, ¿Qué es lo que piensas en estos días? Ella respondió la verdad. Es imposible mentirle a esa mirada tan inquisidora. Vino. Respuesta. Pregunta. Vino. Respuesta. Vino. Vino. Pregunta. Respuesta. Vino. Laura ya estaba cansada de hablar del mismo tema. No sabía si lo había superado pero estaba segura que para esa noche, era suficiente. Él hablaba. Ella miraba su pelo que brillaba con la lámpara y los vitrales que tenía al lado. Laura no lo escuchaba pero miraba sus cejas, su nariz, sus mejillas, su mentón, el saco del costado, sus brazos, su camisa y las manos con que se acomoda las mangas.  «La mente… no sabes lo poderosa que es» decía. Laura mira sus ojos otra vez:

-¿Me besas?
-Sí, claro –respondió él.

Y ya. Al instante, tomaron más vino sin dejar de mirarse. Tras ese sorbo, a Laura la empezó a atormentar un absurdo sentimiento de culpa por lo que había pasado. Se sintió desleal. Pero le había gustado y como él siempre le recomendaba, trató de despejarse pensar en eso que acababa de pasar. Se distrajo mirando a otra pareja que también los observaba. «A la horca por incestuosos», creyó Laura que esa pareja estaría pensando y rio sola. Él tomó un poco más de vino…

-Tengo que estar un poco loco para hacer esto –dijo sonriendo.

« ¡¿QUÉ?! » pensó Laura mientras cambiaba su sonrisa por una boca cerrada de rabia. Lo odió. Ella había tardado en darse cuenta que cuando estaban juntos, eran tan iguales como cualquiera. Pero finalmente, lo había comprendido. Y con esa frase, Laura sintió que él se burlaba. Se paró casi por inercia y en cámara lenta. Estaba como mareada (y no por el vino). Cogió su bolso, lo miró con furia y decepción mientras empezaba a llorar y se fue. Así sin más. Caminó por varios minutos secándose las lágrimas cada dos segundos. Ya se había acostumbrado más a o menos a eso. Cuando se dio cuenta que estaba por llegar el otro local de La Posada del Ángel a donde no debía llegar, maldijo su suerte. Intentó tomar un taxi pero lo vio manejando muy rápido y haciéndole con la mano el gesto ese de "pare". Laura se quedó quieta esperándolo. Adentro del local empezó a sonar una canción de Calamaro demoledora para Laura. Se apoyó contra para la pared y continuó su llanto pero con más fuerza. Cuando él llegó a su costado y se dio cuenta de la canción, la tomó del brazo por debajo del codo y a jaló hasta adentro de su auto. Laura se tapó el rostro y siguió llorando. Él le quitó las manos y le cogió el pelo:

-Hey, ¡ya! ¿Por qué tanto drama? Sólo es una canción y tú eres una impulsiva que no me deja terminar las cosas.

Laura lo miro con lo que parecía un puchero sin intención. Él le sonrió y le dio un beso.

-Cálmate –le pidió.

Y empezó a manejar. A cinco minutos de ahí estaba su casa así que ese fue el destino.

-Conozco un vino mejor –le dijo a Laura antes de llegar a su departamento.


Ella sonrió. Otra vez, nada, NADA, era demasiado importante cuando se está con él. Las cosas pasan tan ligeras que acarician. Había habido un beso (dos) y una pelea. Pero la conversación puertas adentro fue, de lejos, lo mejor. 




''Soy ese beso que se da
sin que se pueda comentar.


Soy ese nombre que jamás
fuera de aquí pronunciarás.


Soy lo prohibido''



Y... no es broma cuando Laura se identifica con esta película:


23 de mayo de 2013

El bloqueo


Para escribir un post semanal en este blog, pienso primero en un tema central. No sé si lo han podido hallar fácilmente pero están. Hay que decir que este blog fue ideado y creado con fines académicos y si notan las primeras entradas, así fue. Las circunstancias personales o acaso la vanidad hicieron que me tropiece dentro de mi auto-impuesta "línea editorial". Todo se mezcló. No estoy segura si para bien o para mal. El eje central de este post es que el bloqueo de ideas no distingue temas. De verdad. Algunas veces me salvé a suerte súbita. Cuando de pronto, en medio de mi crisis existencial por no saber sobre qué escribir, aparecía una idea de la más completa nada. Yo creía que eso de «dejar que todo fluya y esperar que la inspiración llegue» era cosa de seudo escritores o blogueros con serios afanes de figuración. O sea, puro poserismo. Pero comprobé que no. (A menos que yo también sea una bloguera afanosa)

La inspiración me ha llegado casi al límite muchas, muchísimas veces y sobre eso he podido escribir. Pero ahora me llegó que no me lleguen las ideas que deberían llegarme. Ni siquiera Laura, la chica que a veces se filtra para hacerse de un post, ha llegado a asaltarme (tal vez sea porque anda tranquilita y feliz). Nada de la coyuntura nacional o internacional me llama lo suficiente como para querer pensar en ello por más de cinco segundos.

Mi bloqueo llegó a su máxima humillación cuando consideré como último recurso, subir algunos videos míos cantando, bailando y haciendo karaoke en mi computadora. De hecho, lo haré eventualmente porque ahora que lo pienso son graciosos y mi "chistosidad" merece ser de dominio público. Claro que sí. Pero el asunto no era ese. El asunto era que no sabía sobre qué escribir, no sabía qué había que podía ser interesante.

El bloqueo es un mal que acecha sin provocarlo. Es un mal malo. No sólo para un blog, sino también  para un texto universitario, un informe, lo que sea. Se nos antepone un Everest por escalar y hacemos cualquier tontería que esté al alcance (o no tanto) para atrasarlo. Procastinar, que le dicen, dejar todo para el último minuto. «Uy, me acordé que tengo que ordenar AHORA la ropa que no ordené EN TRES MESES». Por favor.

Los ascensores son raros. Las dos chicas a mi costado duermen. Pucha, que somos chatos los peruanos. Hace muchos años que no como algodón de azúcar. Debería aprovisionarme de dulce ahora por mi probable futura diabetes (gracias, papá). Siempre que se pone el saco azul, me gusta verlo más. Qué sueño. Hoy me acuesto a las 11.

Ahora, por ejemplo, acabo de tener un bloqueo en el párrafo anterior. No sabía qué más escribir a las 11:34 de la mañana del miércoles 22 de mayo que es hoy, que es cuando estoy escribiendo esto.

Hay que verle el lado bueno a las cosas, como Bradley Cooper. Todo lo que creemos perdido, no lo está.  Y si al parecer no tiene solución es porque nos espera algo mejor. Todo pasa cuando y porque debe pasar. Y Dios (o en lo que creas) mueve las fichas con precisión de reloj. Estar sin saber qué escribir. Estar bloqueada y escribir sobre el bloqueo fue algo que se me ocurrió de pronto. Ese es el tema central, no me estoy traicionando y creo que sirve. A borrones y correcciones se aprende y se mejora. Blocked. 




"Y yo me muero de…
ganas de decirte
que me muero de…
ganas de decirte
que me muero de…"