Mostrando entradas con la etiqueta españa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta españa. Mostrar todas las entradas

5 de febrero de 2015

Una adicción

Pensé que me había curado, que el hecho de haber pasado 4 meses lejos de mi casa y sus comodidades, había sido suficiente para decidir establecerme –por el momento- en mi ciudad, mi país y lo de siempre. Pero no, una vez que dejas el nido, volver a él se convierte en una acción tan rara y desesperante que las alas comienzan a alborotarse de nuevo. Hay que salir, conocer, ¡volar! ¿Qué puede volverse adictivo? Sí. ¿Qué es una dulce condena? Absolutamente. Porque viajar es algo que recompensa mucho más de lo que hace gastar. Viajar es… no sé…





Viajar es creer que lo tienes todo claro y que nada salga como la planeaste
Viajar es tener incertidumbre, vivir emocionado
Viajar es despedirse pero también reencontrarse
Viajar es respirar nuevos aires
Viajar es hacer escalas de horas
Viajar es dormir en aeropuertos
Viajar es revisar plata y pasaporte cada 30 segundos
Viajar es descubrir el metro
Viajar es tal vez nunca usar taxis
Viajar es ir a la oficina de turismo más cercana
Viajar es pedir un mapa
Viajar es pedir la contraseña del wifi
Viajar es conocer gente
Viajar es… quizás… enamorarse*
Viajar es no pensarlo mucho
Viajar es ir de bares
Viajar es caminar borracho
Viajar es vuelta abierta
Viajar es calor
Viajar es frío
Viajar es un barco, un avión, una lancha
Viajar es la playa
Viajar es quedarse en hostels
Viajar es compartir el baño
Viajar dormir con 6, 10, 12 personas
Viajar es… amigos
Viajar es crecer
Viajar es una adicción
Totalmente




''Yo no se de dónde soy,
mi casa está en la frontera
y las fronteras de mueven,
como las banderas.
Mi patria es un rinconcito,
el canto de una cigarra.''


26 de noviembre de 2014

El paseo de la no vergüenza

Ya tengo varias semanas a cuestas viviendo a la española y la idea de regresar me parece cada vez más absurda. Aún quedan muchas cosas por hacer y ciudades que visitar. Por eso es que estoy en el bus que me lleva de regreso a Madrid desde Segovia. Ha sido una visita corta de medio día. Es suficiente. Eso es lo bueno de España, pienso, todo está tan cerca que en un día puedes tachar una ciudad más del mapa. Y conocerla bien. Me queda una hora más de viaje hasta la estación. Quiero salir esta noche. Tengo que aprovechar las oportunidades. Vivo a media hora del centro de Madrid, en un pueblo que se llama Villaviciosa de Odón, donde nunca pasa nada, donde la emoción pasa por esperar el bus que me lleva hasta Príncipe Pío. Me lo merezco.

Esta noche hay que salir. No hay otra opción. Miro a mi alrededor: todos mis compañeros de viaje duermen. Mis amigos. La familia internacional que he hecho en este absurdo genial que viene siendo la experiencia en Europa. Supongo que nadie querrá salir hoy. A lo mejor proponen comer una pizza de 2 euros en Sol y eso es todo. No puedo permitirlo. Cierro los ojos porque el sol incandescente del atardecer me abruma. Ya los convenceré.

Llegamos a Madrid eso de las siete y media de la tarde. Salgamos, digo, vayamos de tapas, a bailar o a caminar borrachos por la Gran Vía. -¡Ya lo hemos hecho antes!-. Los convencí. Quedamos en encontrarnos en Sol, exactamente en el Oso y el Madroño, a las once de la noche. La amiga con quien el viaje se me hace más ligero me echa una mirada de esas que dicen ''vamonos'' sin hablar. Tenemos que tomar el metro y después el tren. Son casi 40 minutos hasta Vallecas. Pasan rápido cuando se conversa bien. El olor a hierbabuena me dice que ya llegamos. Este lugar tiene edificios y plantas, es tranquilo, familiar y podría jurar que hasta misterioso. 

Mi amiga y yo cenamos paella congelada, vemos televisión un rato, nos cambiamos y casi como llegamos, caminamos de nuevo a tomar el tren, que está lleno de chicas y chicos en busca de marcha, algunos tienen botellas de trago en la mano o dentro de una bolsa. Todos gritan, se ríen. Cuando llegamos a Atocha, salimos todos como una manada en busca de juerga. Ahora a tomar el metro. La misma escena. Voy a extrañar mucho esto cuando regrese a Lima, pienso.

A. y yo nos encontramos con dos amigos más. Entre esos dos está S., el chico chileno que me gustó desde que lo vi en el Retiro el día que nos presentamos junto a todos los del grupo. Yo ya le había lanzado una flecha imaginaria. Unos cuantos coqueteos en Toledo pero ningún otro progreso más. Por el momento no me importaba. Girls just want to have fun. 

Después de ir por algunos bares, decidimos entrar a una discoteca de música comercial, que es como le llaman a la música latina por aquí. El cuba libre que me sirven como cortesía termina de aniquilarme. Pero siempre he presumido de ser una borracha que recuerda más de lo que su casetera borra. Y esta vez no iba a ser la excepción. Bailamos cumbia, salsa, reggaeton, flamenco y todo cuanto nos pusieran. El chileno y yo nos apartamos del resto. Recuerdo una canción de Rafaella Carrá. ''Y si te deja no lo pienses más, búscate otro más bueno, vuélvete a enamorar'' cantaba yo mientras atraía a S. hacía mi y él se reía. Era como si estuviéramos dentro de una licuadora llena de brillos y luces y besos. Qué frase tan precisa.

-------------------------

Y de repente todo para mi es oscuridad. Me siento adormecida. Abro de a poco los ojos como si esperara ver a un monstruo. Ni siquiera sé dónde estoy. Estoy echada con las dos manos bajo la cabeza y de costado. Algo me impide abrir los ojos por completo. Sí, es el sentimiento de incertidumbre y la idea fugaz de un posible secuestro. Veo una cortina gris. No entra luz. Levanto un poco la cabeza. Ok, estas paredes no las conozco... este cuarto, definitivamente no es el mío. Mi mente va entendiendo un poco a la vez que comienza a espantarse. Giro a la izquierda hasta quedarme boca arriba. Estoy tapada. Por favor, por favor no, pienso mientras levanto la frazada y miro por debajo. Estoy en pijama. Esto es extraño. Volteó más hacia mi izquierda y ahí está él. S. O por lo menos su espalda. Siento que voy a estallar por la confusión. Me froto los ojos mientras me incorporo. Me quedo sentada y observo: mi ropa de la noche anterior está a un lado. De mi teléfono no tengo la menor idea. Me vuelvo a echar y me tapo la cara con las dos manos. ¿Qué hago acá? Me siento sucia, absurda, adulta. Quiero estar en Lima, en mi casa, con mis papás, tranquilita como un bebé. Pero no. Estoy en un piso que no es el mio y veo como en una esquina se arrincona la misma ropa que usé el día anterior. 

No lo pienso más. Cojo toda mi vergüenza, me destapo y me paro. El piso de madera cruje con toda su fuerza. Lo odio. Miro a S. que sigue dormido. Por un momento pienso que esta imagen mía de pie y con mi pijama H&M es muy de película. La idea se me va cuando la pena regresa. Recojo mi ropa del suelo y salgo de la habitación. En el sofá de la sala está mi bolso. Me siento con las manos en las rodillas como si tratara de ordenar mi vida. Miro hacia la puerta del cuarto. S. no se va a despertar, pienso. Me quito el pijama en dos segundos y me pongo la ropa, sí, esa de la noche anterior y me quedo sentada un rato. Estoy como en shock cuando S. sale del cuarto. Tiene solo un pantalón de pijama puesto. Nos miramos un rato. Él sigue medio dormido.

-¿Qué haces aquí? -me pregunta

No le respondo. Solo encojo los hombros. Me tiende la mano como si me invitara a bailar. Y empiezo a recordar algunas cosas de la noche anterior como las risas y los bailes y la certeza de que a mi nadie me llevó ahí obligada. Me paro y voy con él. El se sienta en su cama y yo me quedo parada justo en frente. 

-Me tengo que ir. El metro ya debe estar abierto -le dije casi sin pensar.

Él volvió a tomarme del brazo y me jaló hasta él. Quede sentada a su lado y nos abrazamos durante varios segundos. Esto ya no se siente absurdo. Esto se siente divertido y, por más vergüenza y gracia que cause, yo me siento audaz. 

Me despido de él y salgo de su piso. En al ascensor intentó acomodarme el pelo y una vez que salgo del edificio me pongo el saco y mientras camino intento entrelazar mi bufanda en mi cuello. Manos a los bolsillos. Siento que todos me miran. El frío madrileño hace que trate de esconder la cara dentro de mi bufanda y guardar para mi la gran sonrisa que tengo. Pasan por mi cabeza todas esas escenas en que la chica sale con los tacos al hombro y arreglándose el vestido. Walk of shame. El paseo de la vergüenza. Esto no es para mí. Yo me siento bien. De repente siento la complicidad de la mirada de todos los que caminan a mi lado. Sigo caminando y el viento frío de Madrid me hace bien. No hay ningún arrepentimiento. Este es el paseo de la NO vergüenza. Vamos, chicas, ''la culpa es un invento muy poco generoso'' ¿y el tiempo? ''tremendo invento sabandija''. 





''Ella sólo quería tirarse de la cama 
subirse a un caballo y mandar todo al diablo 
soñar con alondras, bailar en una gran salón 
no siempre el viaje era hermoso 
a veces veía unos monstruos horribles. 
que hablaban idiomas extraños
y así despertaba en su habitación'' 






20 de noviembre de 2014

La libertad

Luis es español y vive en el Callao. Llegó al Perú hace tres años como turista y se quedó. A pesar de eso, lo que más quiere es volver cuanto antes a Huelva, su ciudad. El problema es que no puede. Sí, llegó al Perú voluntariamente y se quedó sin decidirlo. Hoy vive en un albergue para ex presos extranjeros donde no tiene mucho más que hacer que buscar algún trabajito y ver pasar las horas muertas. Luis no puede irse del Perú porque aunque ya salió de la cárcel, sigue pagando condena.

''Cuando me vaya, el Perú será como Atlántida: existe, pero nadie sabe ni cómo, ni dónde está'', dice Luis antes de soltar una sonora carcajada andaluza. Es lógico, tras pasar tres años en la cárcel, lo que más quiere este español es olvidar todo y cuanto le recuerde esta página tan turbia y absurda de su vida.

Porque Luis estuvo preso en Sarita Colonia pero no fue culpable sino víctima. Y durante tres años vivió el infierno de la cárcel en el Perú. Sus compañeros en el albergue lo confirman: presos que tienen las llaves de sus celdas, atracos, violaciones, asesinatos... una zona de alto riesgo donde los policías tienen palos y los reos granadas de guerra. Luis cuenta que en sus primeros días dentro del penal, no hablaba con nadie... no podía. ''Yo lloraba por todos los rincones y no me da vergüenza decirlo'', dice con una voz que tiembla igual que el brillo en sus ojos.


------------------------------------

Hace tres años, Luis, el marino mercante que ha recorrido el mundo cinco veces, desembarcó -si se permite la palabra- en el aeropuerto de Lima. A los pocos días de llegar conoció en la barra de un restaurante en Miraflores a un hombre y una mujer.  Eran pareja. Se frecuentaron durante algunas días y en el momento de la despedida, ella le contó a Luis que tenía una hija en Bilbao y que necesitaba enviarle ropa. ''Hombre, que si era ropa, yo tenía espacio de sobra'', cuenta Luis sentado en la biblioteca del albergue. La mujer le entregó un paquete y eso fue todo. 

Un paquete, ni más ni menos. A Luis lo detuvieron en el aeropuerto, lo llevaron a un cuarto, lo interrogaron y  un policía le demostró, antes de que se desmayara, que lo que tenía en ese paquete era ropa para niña, sí, pero rellena de coca.

Lo que vivió después este hombre pequeño, delgado y canoso fue una serie de humillaciones... lo desnudaron frente a su maleta, le quitaron todo el dinero que tenía y una cadenita de matrimonio de más de 3000 euros. Y nada de eso fue peor que lo siguió: no hubo juicio ni por casualidad... le dieron siete años y punto. Así sin más.

''A mi aquello se me vino encima'', dice Luis que no entendía de papeleo ni trámites. En el mar no existen ese tipo de transacciones. Y así cuesta creer que el hombre que hoy no puede dejar de gritar y gesticular su indignación, apenas hablaba durante sus primeros meses encerrado. Después de tres años en la cárcel consiguió la semi libertad, un término que se contradice solo. Uno es libre o no lo es... y Luis salió de la cárcel pero seguía encerrado.

La semi libertad es una especie de ''beneficio'' que reciben los presos por buena conducta o con sentencias menores. Esto quiere decir que pueden terminar de cumplir sus condenas fuera de la cárcel siempre y cuando firmen un registro mensual en el Poder Judicial. Esto no los exime de pagar la reparación civil que, en el caso de Luis, supera los 10 000 soles. Además de eso deben tener un contrato de trabajo. Una vez cumplido el tiempo y pagada la reparación, los presos extranjeros reciben una carta de expulsión del país, pero antes deben confirmar que alguien los espera en sus países y pagarse el pasaje, por supuesto.

----------------------------------

Luis no puede trabajar porque en España figura como jubilado. Intentó trabajar de albañil y de alguna manera lo supieron en su país -a través de los registros que lo señalan como preso en el Perú- y fue penalizado con 18 600 euros (más).

¿Cómo conseguirá el dinero? es una pregunta que no puede responder con precisión. Es que no hay nada que pensar. ''Yo aquí no aguanto cuatro años más, yo en cuanto pueda me voy por la frontera''. Solo le falta ajustar detalles porque está todo planeado.

La de Luis es una entre decenas y decenas de historias dentro de la Casa de la Esperanza Migrante, dirigida por la hermana Mercedes López o simplemente la hermana Merche, que llegó al Perú en 1981 sin imaginar que más de veinte años después, convertiría una casita sencilla del Jirón Cahuide en La Perla en el Callao, en un albergue para aquellos extranjeros que, en un país desconocido y por errores en los que a veces uno se ahoga, buscan esperanza y la manera de poder ser, por fin, libres.






''Quisiera tener alas para volar, 
cruzar por el espacio en libertad. 
En libertad, como los pajarillos 
que nadie me pregunte: ¿a dónde vas? 

Camino sin fronteras quisiera ser,
Quisiera ser, sin prisa ni motivo para volver'' 







9 de octubre de 2014

Canciones para llevar

Siempre o casi siempre asocio cada cosa que pasa con mi vida y mi mente a una canción. Vienen, no tengo que llamarlas... primero llega el momento y luego la canción o al revés, pero siempre pasa y es genial porque me hace sentir la protagonista de una película... vale, a mis poquitos 21 años, me hace sentir la protagonista de mi propio cortometraje de serie b y de bajo presupuesto, pero soy la estrella y eso es lo importante. Como siempre he defendido la tolerancia y diversidad de lo géneros que a cada persona -y creo que nunca mejor dicho- se le cante escuchar, esta vez no es ni podría ser la excepción. Kevin Johansen dijo alguna vez que se consideraba un total ''desgenerado'' y ahí fue que encontré una adjetivo más para definirme. Totalmente. Y dice:




Los infieles / Aventura

¡Toma! directo, así, para que la crítica estalle. Pero esto tiene una anécdota linda. En este caso, la canción y el momento se presentaron iguales. Era mi ultimo fin de semana en Madrid después de 4 meses a-lu-ci-nan-tes y fui con mis amigos, qué amigos, mi ''familia madrileña'' :) a un bar de tapas... probablemente haya sido yo la única en reparar en que sonaba ESTA canción mientras yo intentaba terminar el segundo caipirinha y veía a mis amigos reír... sonreír :)

''Que nos perdone nuestro divino señor si cometemos un delito. 
Adán y Eva pecaron por tentación tu y yo no somos distintos''

*La parte menos sexual de toda la canción son esas dos líneas*



Quelqu'un m'a dit / Carla Bruni

Me demoré 5 minutos en escribir el título. Pero no importa si puedo recordar cada rincón de París que conocí escuchando esta canción cortita y hermosa. Debería estar prohibida tanta belleza en una ciudad.

''Me dicen que el destino se burla harto de nosotros 
que nos da nada y que nos promete todo 
Parece que la felicidad es al alcance, 
Entonces se tiende la mano y se vuelve loco''


Era tan guapa y tan niña / La canción de Cádiz 

Recuerdo que en el piso debajo del mío, vivía una señor de más de 80 años que se llama Engracia, que me invitaba mantecados, me avisaba si se me caía ropa al patio de su casa, me prestaba ganchitos y lo mejor de todo, me pedía que la acompañe a ver la televisión... Una vez vimos la final del Concurso de Comparsas de Cádiz... esta fue la canción ganadora... no me la pude quitar de la cabeza hasta el día en que me fui... la tenía en mi mente con letra y música mientras estaba camino al aeropuerto y ahora cuando la escucho no solo me acuerdo de Engracia sino también del sol de Villaviciosa camino a la universidad, de las siestas, de la plaza, de todo... 

''...y entendí que las musas no eran diosas divinas ni ninfas de cuento
que aquella noche tus celos me hicieron ver las musas eran de carne y de hueso''


Dame la razón / Marlango

A quien corresponda y para interpretarla. Qué momentos esos los que se cree pasan desapercibidos y por el contrario terminan dejando una grande, feliz y extraña marca. Esta canción es para interpretar y el/los momentos, difíciles de explicar. Para muestra ni un botón ni nada... una canción que define TODO. ¿Alguien entendió?

''Dame puertas abiertas
camas desechas,
pasos perdidos,
silencio en la piel''



Soy pecadora / Ana Prada


A pesar de que aún no termino de aceptarlas, se que tengo dos grandes partes: una que puede y quiere exponer luz y virtudes y otra que es oscuridad pero casi siempre es tonos grises. A veces me gusta creer que la malicia que tengo -como todos- es una característica que me hace interesante. Me gusta creerlo. Me envicia pensar que soy un alma a la que tienen y tengo que rescatar. Me di cuenta de esta canción en el momento preciso que me descubrí identificándome con partes de la letra. Si quiero ser precisa, me asocie a esta canción mientras caminaba para tomar el micro para ir a la universidad. En Lima, por supuesto.

''Soy pecadora... los santitos huyen de mi agenda 
Soy mala, madre de todos los pecados
Las velas dudan si a mi altar echarle mano 
O con la excusa de un soplidito dejarme en la oscuridad''






18 de septiembre de 2014

Para olvidar

No me fui a España a olvidarme de alguien. Al contrario, me fui porque quería recordar quién era yo. Lo que quería encontrar lo fui descubriendo poco a poco... entre estudios, salidas, noches, madrugadas y tantas cosas más. Mi 2012 fue terrorífico, mi año más oscuro y el inicio de mi 2013, casi una broma, una preparación...

Creo que encontré algunas partes mías... descubrí que puedo ser la más mala, la más pecadora, la más insoportable... que puedo ser cursi, estúpida, engreída. Me encontré graciosa y a veces borracha. Casi enamorada, deslumbrada, medio tonta... por todos y por toda la ciudad. Me enamoré un poco de mi y mi gorrito negro parisino. De mi saco. De encontrarme sola y verme sola... ver por mi y a encantarme con la presencia de mis amigos que finalmente fue la presencia de mi familia. 

Me fui a España a confirmarme. 

Parafraseo a Susel Paredes y hasta me atrevo a contradecirla: 
No me fui de Lima para olvidar un amor no correspondido. 
Grave error, no olvidas una mierda. Es mejor.




''Soy sola y del alma buena 
y si me descalzo muestro los pies. 
Se van trepando las libertades 
muy despacito pero al revés''



21 de agosto de 2014

Pongamos que hablo de Madrid

No poder pasar ni un día sin pensar en Madrid es algo que me persigue desde el momento que regresé. Todas las fotos, videos y recuerdos me parecen de hace mucho tiempo, me cuesta estar segura de que todo lo vivido, lo viví precisamente yo y nadie más. ¿Cómo se puede tener la capacidad de ver, hacer y sentir tantas cosas en tan poco tiempo? Todavía no me lo puedo explicar. Los recuerdos, como diría Soledad, me parecen de otras vidas. No me arrepiento de nada… tal vez solo de irme.


Y es raro, por ejemplo, no entrar en pijama a la universidad después de haber pospuesto la alarma unas cuatro veces, tomar desayuno parada y correr hacia al bus. También es raro no pensar durante las clases en quitar la ropa del tendero porque en el diario han dicho que va a llover, no ir a hacer la compra los lunes en la mañana, elegir qué prendas lavar y cuáles no, pensar en el almuerzo, en pagar la luz y el agua. No sentir más la luz del sol estallándome en la cara en un asiento del bus 519 que atraviesa la Avenida Príncipe de Asturias hasta la UEM escuchando un flamenco medio moderno que  el conductor tararea de vez en cuando. Peor aún, no cerrarse bien el abrigo o acomodarse la bufanda y el pelo porque se viene lo bueno: el 518. No quiero olvidarme de las paradas para no despegarme totalmente de esa ruta feliz. Príncipe de Asturias, Castillo de Villaviciosa, Campodón, Alcorcón, San Martín de Valdeiglesias, Batán, Campamento, Paseo de Extremadura, Príncipe Pío, ramal hacia Opera… caminar hasta Sol.

Es triste no estar con la que se volvió mi gente. Que no haya más un viernes de encuentro en el oso de Sol, unos tragos en O'Connells y después a lo que venga. Que no haya más un viaje de carretera. No estar en un Starbucks planeando un itinerario parisino mientras las luces de la Plaza de España se mezclan con las de Gran Vía. La brisa de los domingos en la mañana antes de subir al metro. El tinto de verano, las tapas, los montaditos, las señoritas de Montera, los locos de Plaza Mayor, los botes de Retiro, las caminatas en Vallecas, la canción del Mercadona, el búho, los caballos de Villaviciosa, los bostezos en la UEM, la puerta del hotel Carlos V, la puerta del Petit Palace, las caminatas borrachas por Gran Vía, todas las risas y todos los recuerdos. Todo lo cursi que es extrañar un lugar que, por más empalagoso que suene, se metió en la piel. 

Ahora no sé si podría volver a Madrid… al menos no como turista. Es como una auto amenaza mental cada vez que extraño esa ciudad: Si voy, no regreso. Tengo pocas cosas tan claras como eso que acabo de decir. Simplemente lo sé y lo siento. Y aunque amo Lima por ser el lugar donde nací, en ningún lugar he sentido la libertad interna y externa que en Madrid sentí siempre. Hace un año que me fui. Y ahora siento que esos meses fueron algo así como un cuento con acento español y manchado de tinto de verano. Pero eso, un cuento. Hace un año que descubrí esa ciudad ''con su todo es ahora y su nada es eterno''.




''... pero siempre hay un barco que naufraga en Madrid,
pero siempre hay un sueño que despierta en Madrid,
pero siempre hay un vuelo de regreso a Madrid.
Yo me bajo en Atocha''


24 de julio de 2014

Temps era temps

El viento en la cara de una mañana en Madrid. Un sábado, un domingo.
Los pasos, el pelo revuelto, el abrigo mal abotonado, las heridas en los pies, el frío, el desayuno improvisado en una esquina de Arenal.
La tarjeta del metro que no sale de los bolsillos.
El disfuerzo y el arrepentimiento después.
Los ''nunca más'', los ''algún día'', lo que era suficiente y lo que faltaba.
La noche amenazando de nuevo.
Un viernes, un sábado.
Los silencios y las decepciones.
Los ''nunca más''.
Los nuevos aires, el nuevo país.
El frío destrozando huesos, los abrazos inesperados, el inicio...
La canción, el olvido, bisous.
El juego vuelve a empezar.
Nuevos aires, las mismas personas.
''Nunca más'' pero ''algún día''...
Palabras francesas, catalanas.
Tiempo.
Temps.
Esos tiempos eran los tiempos...
Temps era temps.







''Por esos tiempos yo andaba 
siempre corto de tiempo 
y nunca encontraba tiempo 
en ningún lugar. 

Cabe decir que es tiempo 
de rememorar los viejos tiempos, 
aquella ciudad... 
Aunque no sea más 
que para decir 
que de tiempo en tiempo 
conviene recordar (...)''






26 de marzo de 2014

La lista de Schindler

Corría el año 1492, ese mismo en el que Colón descubrió América sin saber exactamente dónde estaba parado, y en España iba desmoronándose el último reino musulmán-español. Una de las consecuencias de esta caída fue el decreto de los flamantes Reyes Católicos que ordenaba la expulsión inmediata del territorio de todo judío que no quisiera convertirse al cristianismo. Se les llamó judíos sefardíes pues Sefarad es como se llama ''España'' en hebreo. No existen registros exactos de cuántos de ellos salieron del país. Pero lo que sí se sabe es que la mayoría emigró hacia Brasil, especialmente hacia Sao Paulo y Río de Janeiro.

Exactamente 522 años después, en 2014 y en pleno auge de tecnología y comunicación 2.0,  este tema vuelve a salir a escena sin que muchos se den cuenta lo que en realidad ocurre. Hace unos días empezó a desfilar por las redes sociales, y hasta fue rebotada por varios medios de comunicación peruanos, (sin que hasta ahora haya sido desmentida) una lista falsa de apellidos que se presentaban como el pasaje directo hacia España, hacia Europa, y no se trataba de un concurso para ganar pasajes, significaba nada más y nada menos de una oportunidad fácil de obtener la nacionalidad de española si es que tu apellido, mi apellido o el de cualquiera, aparecía en esa mágica lista sefardí. 

Todos estábamos listos para imprimir, ir al consulado y exigir la nacionalidad inmediatamente. Parecía que nuestros apellidos y el de todos nuestros amigos aparecía. Seríamos los próximos telespañolitos. Pero,ALTO. No todo podía ser tan maravilloso. Afortunadamente, no sólo los peruanos caímos. En Brasil, por ejemplo, donde la comunidad de judíos bordea los 110,000 seguidores, el rumor corrió como polvo y viento. Como ya se mencionó, la mayoría de judíos sefardíes de España y también de Portugal emigraron hacía ese país y es bastante común la sensación y conocimiento entre la población de que hay muchos fieles que podrían y de hecho estarían presentes en aquella lista. En Sao Paulo, precisamente en la Sinagoga Ohel Yaacov, el rabino Samy Pinto dice haber recibido a unas 100 familias que buscan reunir la información y documentación que se necesite para poder comprobar su ascendencia sefardí. Pero lo que explica Pinto muy acertadamente es que un 25% de esas solicitudes y visitas no llegan motivadas por la nostalgia característica de un judío sefardí y sus orígenes sino la ambición de conseguir un documento europeo que les permita circular o trabajar por España, abiertamente en el continente europeo para, tal vez, cambiar de vida.

Pero no todo es TAN MALO. Si algún auténtico judío sefardí está leyendo este humilde artículo, sería bueno que se entere, así como todos los demás incautos, que esta propuesta de otorgar la nacionalidad española a quienes lo merezcan es REAL y ha estado sobre la mesa como un proyecto de ley desde hace varios años a pesar que aún le falta ajustar detalles y pruebas del parlamento y por supuesto, de ser aceptada por completo, las nacionalidades no se regalarán como cupones sino que, como es de esperarse, aquellos quienes puedan certificar limpiamente por medio de documentos irrefutables su condición de judío sefardita serán los beneficiados. Así se refirió el mismísimo Ministerio de Justicia de España. El Rey Juan Carlos ya se ha referido sobre este tema señalándolo como un compromiso personal y su hijo, el Príncipe Felipe, lo secundó argumentando que se está tratando de resarcir un error histórico. Nada menos que 500 años. 






''Hace rato en la radio, en la tele 
me pudrieron a son y a merengue 
No me hagan poner arisco 
y no quiero ir al show de Don Francisco 

Y piensan 
los yanquis y los europeos 
somos un país bananero 
con palmeritas y calor. 

No me jodan más, no somos latinos''







Fuente: Diario El País de España.

13 de febrero de 2014

123 días

Durante los cuatro meses que vivió en Madrid, Laura y él sólo intercambiaron seis mails. Fue como un ping-pong. Él empezó y ella respondió. Una cifra despreciable e insólita para Laura que imagino que, estando lejos, el alivio que sería no tener que esconderse se viese desencadenado en pura cursilería y verborragia vía correo electrónico. Nada de eso pasó. Mientras ella veía esperanzada en su celular que había recibido un mail de él (seguramente escrito después de alguna clase) imaginaba un ''te extraño'' tal vez un ''cuando regreses deberíamos...''. Tampoco pasó.

Cuando Laura llegó a Lima, estaba segura que no lo vería durante los primeros días. Imagino que se reencontrarían al menos después de Navidad y Año Nuevo. Pasado el trajín de las fiestas lo más probable era que se vean. Perdón. Pasado el trajín de fiestas más una semana y dos días era probable que se encuentren. Y así fue. Acostumbrada a su natural frialdad, Laura tomó su: ''Veámonos. A las 8 en Che Santiago. No te me hagas la española'' como una invitación fresca y romántica, tal vez. 

Che Santiago es un restaurante pequeño y discreto en Miraflores. Pocas mesas y pocos chismosos. Eso es lo emocionante de salir con él: Laura se siente famosa. Esconderse, taparse y disimular a veces puede ser interesante. Sobre todo cuando van a verse después de cuatro meses y las miradas escrutadoras se extrañan. Eso fue lo que pensó Laura mientras entraba al restaurante... ''hace meses que no me siento tan observada y... culpable''.

Ella llegó primero. A veces es estrategia y otras veces, como esta, es casualidad. Laura se sentó en una mesa cerca al bar y pidió una copa de vino rosado. Laura se sentía elegante. Laura se sentía... emocionada... y más aún cuando lo vio entrar. Oh, la camisa celeste. Tan suya. Él sonreía mientras se acercaba. Laura se paró inmediatamente, se acercó y lo abrazó. Él respondió al abrazó con más fuerza, separándola un poco y dándole un beso en la frente. 

-Estás más flaca -dijo él 
-Ya quisiera... 
-No, en serio, ¿mucha paella?
-Eso es lo menos apropiado que puedes decir
-Estar acá es lo menos apropiado.

Es casi imposible que Laura pueda ganar una conversación porque con él cada palabra es un dardo. Pero a las batallas las alivia su sonrisa. Imposible resistirse cuando sonríe de lado. Él la invitó a sentarse. Pidió más vino y una parrilla para dos. Laura le contó de la universidad, de Madrid, de sus noches, sus días, lo increíble que fue París y lo mucho que planea viajar. Él sólo la miraba hablar; riéndose de vez en cuando mientras intentaba cortar la carne. Cuando ella terminó de hablar, él le contó sobre sus clases y su trabajo. Tres copas de vino después, Laura cayó en cuenta de que no faltaba mucho para despedirse. Él pidió la cuenta y se paró mientras Laura terminaba su copa. Él volvió a sentarse y miró el reloj.

-¡Ya! no puedo tomar tan rápido -le reclamó Laura
-¿Vamos al departamento?
-Vale -respondió Laura totalmente inconsciente.
-¿Vale? No te puedo creer. 
-Perdón.. es desesperante pero es lo que más rápido se pega.
-No te disculpes. Trataré de no burlarme... tanto.

Cuando entraron en su carro, Laura, desde el asiento de copiloto, se dio cuenta de las razones por las que había extrañado Lima. Las luces de noche, el olor a mar y tantas otras cosas inexplicables pero presentes y perceptibles. Barranco es aún más lindo. Por la calle donde él vive casi nunca hay nadie. Después de los chistes en el estacionamiento del edificio y alguno que otro bostezo en el ascensor, la puerta se abre directamente en su piso, a la sala. Nada ha cambiado, por supuesto. Él se adelanta hasta donde está el equipo de música y todo, de repente, es como una película. Saca un cd de un cajón y tapa la portada con una mano.

-¿Quién es? ¿Qué te pasa? -se ríe Laura
-Yo te dije que no podía caer tan bajo pero el inicio de una canción es impresionante -se excusa él.
-¡¿Quién es?!

Él saca el disco de la caja y lo pone en el equipo. Pasa canciones hasta llegar a una a la que pausa inmediatamente. 

-Por favor, no pienses en la letra. Porque no es verdad y ya me conoces -dice él
-Ya...
-Baile conmigo, madrileña.

Reanuda la canción y Laura capta el mensaje. ''Y sólo se me ocurre amarte'' de Alejandro Sanz. Una parte de ella se ríe porque es verdad, lo conoce y entiende por qué le dijo que no piense en la letra. Eso de no hacerse dramas demás parece irle funcionando bien porque ni bien empieza la música lo olvida. Laura le da la mano y la pone en su hombro. Los primeros segundos son gloriosos, para bailar y para detener un momento. Empiezan a bailar y cuando él le da una vuelta y la jala contra su camisa celeste, Laura lo sabe: esto no es romántico y ni siquiera sabe si quiere que lo sea... esto es ser feliz por un momento. Él sube el volumen considerablemente (por usar una palabra elegante) Empiezan a cantar, empiezan a gritar. La letra no importa, no significa nada para ellos... las risas sí








''No existe un corazón que lo resista 
Porque si lloras quiero que mis ojos 
sigan cada lagrima tuya
y hasta que la pierda de vista''







29 de enero de 2014

Viernes 3 A.M

Ayer leí parte de un dialogo de How I Met Your Mother. Ted Mosby decía: Nada bueno ocurre después de las 2 a.m. Obviamente, claramente, evidentemente y todos los -entes más para todos los perspicaces, es imposible que este ''statement'' se aplique para todo y para todos. PERO me hizo dar cuenta que en los últimos meses de MI vida, la mayoría de las cosas más lindas y bizarras me han pasado después de las 2 a.m, quizás hasta después de las 3 a.m.

Tengo muchas imágenes en la cabeza y, más segura que probablemente, incluyen a gente y escenarios que de presentarlos aquí provocaría una ''colisión'' y además... qué vergüenza. Pero sí, ''uno vuelve siempre a los viejos sitios en que amo la vida'' Tal vez no debería decir que el alcohol (si quiero ser precisa: caipirinhas, tragos extranjeros, ron con coca cola, etc.) ayuda a ver las cosas con pajaritos y colores, como si no hubiese un mañana y todo pareciera de repente... feliz. Al menos eso es lo que me pasa a mi. Pero no sé, las noches que me han tocado, al menos, daban para brindar, para hablar, para estar felices y más. Todo eso después de las 2 a.m, aclaro. 




También podemos tomar malas decisiones. O al menos de esas que parecen buenas al comienzo y después nos perseguirán por el resto de los siguientes días (porque al final pasa). Todo eso en la madrugada, aclaro. 




Pero NO SÉ. Me niego categóricamente a eso de que nada bueno puedo ocurrir después de las 2 a.m. Por ejemplo:

-Salí de mi piso en Madrid a las 5 a.m para ir en bus y metro hasta el Aeropuerto de Barajas y tomar un vuelo a París... a París... a Pa-rís. Aún no puedo creer que estuve ahí. Todo se vuelve más bonito en París. TODO.

-Los momentos más felices con mis amigos (nuevos) los viví de madrugada, caminando, riéndome y tratando de sostenerme en pie (algunas veces).

-Mis ''walk of shames'' del día siguiente me hicieron sentir más adulta (y un poco naughty girl)

-Suelen dar ''The Young Victoria'' en I.sat a partir de la 3 a.m.

-El olor de la madrugada es embriagante.

-Uno se sincera con sí mismo y brota la valentía escondida en algún lado.

En fin, es mentira eso de que nada bueno puede ocurrir después de las 2 a.m. Como tampoco es mentira, que últimamente algunos de mis posts han sido medio/muy superficiales. El próximo se viene profundo, ya lo pensé. Pero no hay de qué preocuparse, lo bueno viene en frasco denso. ¿No era así?



''La fiebre de un sábado azul 
y un domingo sin tristezas. 
Esquivas a tu corazón 
y destrozas tu cabeza, 
y en tu voz, sólo un pálido adiós 
y el reloj en tu puño marcó las tres. 
El sueño de un sol y de un mar 
y una vida peligrosa 
cambiando lo amargo por miel 
y la gris ciudad por rosas 
te hace bien, tanto como hace mal 
te hace odiar, tanto como querer y más'' 






9 de enero de 2014

A sus cincuenta y diez más cuatro

Cuando leí que Sabina había dicho en El País que se retiraría de los escenarios este año, pensé que ya era tiempo, ¿no? El año pasado, no hace mucho, tuvo un problema médico en México. Sería algo desagradable y penoso que vuelva a suceder algo así en un concierto en otro lado, en Lima, por ejemplo, sería terrible. Ahora, retirarse de la parte que significa conciertos y giras, no quiere decir que lo perderemos para siempre. La verdad, yo preferiría quedarme disfrutando de lo que ha escrito y hecho hasta este momento y en este momento que verlo cantando sin sentido, escribiendo para dos horas de recital y sin que esté a gusto. 

Cuando Serrat, que es el equivalente a MI Sabina (es decir, LO MÁXIMO DEL MUNDO MUNDIAL), se retire, no rogaría ni iniciaría una cruzada para que no lo haga. No creo en forzar las cosas (al menos ya no) y ninguno de los dos son personas jóvenes, no para el trajín que hacer conciertos y viajes significa. Me encanta verlos y escucharlos y creo que mentalmente tienen para muchas más genialidades. No ver más a Sabina en concierto no me dolería tanto, ya lo he visto dos veces y si bien, hay y espero que haya gente que recién lo descubre y ya no podrá verlo más en vivo si decide por fin retirarse, me sentiría mucho más aliviada por la suerte que tuve de ver en concierto a uno de los más grandes. En el caso de Serrat, aunque no ha anunciado su retiro, queda decir que si lo hace, ahí sí me sentiría un poco decepcionada, mi sueño siempre ha sido verlo solo y no he podido hacerlo. Por eso, Nano, no et vagis, ¡aguanta!

La cuestión es, se retire o no Sabina, hay cosas que quedarán por siempre y menos mal, no ha sido el olor a trago que ha debido tener por años sino sus letras que trascenderán siempre que haya gente dispuesta a escuchar y leer y sentir escritos impresionantes y desgarradores. Qué suerte, más bien, que haya un cantautor que pueda trascender de esa forma en épocas en donde perdurar significa quince minutos de escándalo. Puede que Sabina se retire de los escenario (o puede que no) pero siempre sepan que el padre que ha de darle la extremaunción no es ni siquiera monaguillo. 





''Para que mis allegados, condenados
a un ingrato futuro,
no sufran lo que he sufrido, he decidido
no dejarles ni un duro,
sólo derechos de amor,
un siete en el corazón y un mar de dudas,
a condición de que no
los malvendan, en el rastro, mis viudas''





26 de diciembre de 2013

Fin del somnus

Cada vez que recuerde los últimos cuatro meses, confirmaré que fueron los mejores de mi vida. Tengo tres días en Lima y me siento triste. A veces pienso que este no es mi lugar. Son demasiadas cosas en las que trato de no pensar tanto porque si lo hiciera, probablemente, ahora estaría tomando un avión de regreso a Madrid. Aún sigo sin creer en todos los lugares en lo que he estado, las cosas que he hecho, lo que he dicho, lo que he sentido, lo que siento.

Estar en Versailles o en un Starbucks frente al Moulin Rouge parece irreal ahora que lo escribo pero fue demasiado autentico cuando estuve ahí y sentía el viento en la cara. Nunca me imagine que era capaz de tanta cosas y aunque extrañaba a mi familia, a mi país, muy adentro estaba segura de que no quería que este sueño termine. Es muy refrescante tener libertad, no rendir cuentas a nadie, aprender a tomar decisiones, organizarse y apropiarse de nuestras propias consecuencias. Pero eso ayuda, te enseña a madurar. Creo que es lo que me pasó a mí. Me siento mucho más adulta o, bueno, un poquito más grande que la niña que salió de Lima (hace ya, demasiado tiempo, o al menos eso es lo que parece)

Creo que lo mejor que me pasó durante este viaje fue la gente que conocí y es tal vez lo que más extraño. A cada una de esas personas y de diferente manera. Siento que tengo más amigos y que ahora tengo muchas opciones y ganas de viajar a visitarlos y... ¡espero que me reciban! Confieso que me quedan dudas y que he regresado a Lima con bastantes preguntas en la cabeza (no sé si se entienda lo que quiero decir) y eso es lo que me tiene rara... me dejaste dudas.

He vuelto a la realidad, a mi vida de siempre y probablemente eso es lo que no quería. Pero trataré de hacerla diferente y empezar a disfrutar todo lo que EN SERIO extrañaba como la comida, por ejemplo, mi cama, mi cuarto. He despertado de un sueño y espero que más pronto que tarde pueda dormirme unos cuatro meses o más otra vez. 



''Yo no sé dónde soy,
mi casa está en la frontera
y las fronteras se mueven
como las banderas''