¿En serio es posible que la
carrera que estudiamos en la universidad sea nuestra verdadera y real vocación?
O sea, ¿tendrá esa especialidad el monopolio absoluto de nuestros deseos? Tal vez lo que disfrutamos hacer sin casi
reparar en ello, es nuestra vocación alternativa. Sólo que ni siquiera podemos
convencernos de expandir esa otra pasión con el afán de, en un futuro,
sostenernos de eso. Por eso estudiamos lo que estudiamos. En caso que exista la
posibilidad de que la persona que está leyendo esto estudia en la universidad,
en un instituto o en donde sea, una carrera que odia por darle gusto a alguien (cualquier alguien)
o por la absurda idea de la soñada rentabilidad de una especialidad, decirles
que no soy ninguna transgresora si advierto que podrían estar malogrando su
vida. Mi mamá siempre me dice que no importa qué hagas, si te gusta, te irá
bien.
Sin acercarnos demasiado a los
extremos, me parece que todos hemos soñado alguna vez con ser algo que en
realidad sabíamos que no íbamos a ser nunca. Tal vez es demasiado pesimista de
mi parte, tal vez hubo quienes lograron ser astronautas, profesores de sonrisa
eterna, veterinarios sin residuos de suciedad, físicos cuánticos, etc. Pero es
probable que a los que fuimos menos constantes y en el camino encontramos
aspiraciones menos impresionantes pero apasionantes a nuestra vista y cerebro,
nos haya quedado un mini-bicho-espina-cosquilla de hacer lo que alguna vez, de
repente con 5 o 6 años, quisimos ser.
Yo decidí que quería estudiar algo relacionado con los
medios, la prensa, la televisión, los diarios, etc., cuando tenía 9 años o un
poco menos. Periodismo, así con todas las letras, a eso de los 12 años. Lo que
me pasó fue algo extraño porque en simultáneo a mi decisión por el Periodismo,
estaba mi intención en el show business. Sí, suena raro.
Antes de decidirme a estudiar
Periodismo e incluso una vez elegida mi carrera, seguía con esa inquietud
interior de ser cantante o actriz. Cualquiera. No me importaba cuál de los dos,
yo quería algo relacionado a ese tipo de arte, quería ser una especie de
"performer". Estuve en clases de teatro, actuación, clown, etc. Pero
nunca lo vi como algo a tomar en serio, nunca fui constante con esos intentos.
Tal vez porque no confiaba en mí y no está mal decirlo. Me veía chata, sin
mucha gracia y definitivamente no rubia. Esos años inmaduros, cuando pensaba
que había que ser perfecta para intentar algo artístico. En realidad, tal vez
sigue siendo así.
Hasta que nunca más practiqué
nada relacionado al canto o a la actuación. Es decir, nada académico. A veces
canto cuando estoy sola porque me relaja y, bueno, actúo siempre que puedo en
la vida real. Lo que intento decir es que de repente no está mal ansiar otras
cosas o tal vez deslumbrarse cuando se es testigo de algo que una vez soñamos.
Aquí está mi ejemplo:
Me he vuelto, repentinamente, una
adicta a las alfombras rojas, Fashion Police, buscar entrevistas a actores y
actrices en YouTube y en ver películas recientes para después googlear a los
protagonistas para saber de sus vidas. Me pasa lo mismo cuando escucho
canciones nuevas de CUALQUIER género y lo que hago es algo un poco patético:
anotar el nombre de las canciones que me gustan y debatir conmigo mismo a ver
si puedo intentar cantarlas. Recientemente descubrí a Roció Dúrcal y a Pasión
Vega.
Desde que empecé a ponerme así (no se me ocurre otra forma de introducir) alucino cuando veo a Kate Winslet, Helen Hunt, Emily Blunt, Jennifer Garner, Claire Daines, Mila Kunis, Sofia Vergara, Jessica Chastain y mis dos últimas obsesiones: Jennifer Lawrence y Bradley Cooper (este último es adonis y desplazó a Chayanne en mi top 1 de Hombres Perfectos) Porque a veces es divertido imaginarnos a todas estas personas con vidas perfectas, porque verlas usar vestidos carísimos y ser nominadas a un Golden Globe, a los SAG Awards o a los Oscar es algo que solo puede entenderse diciendo WOW. Tienen una vida fabulosa, seguramente. Pero siguen siendo personas. Lo interesante de todo es que por unas horas y en una pantalla, se convierten en criaturas perfectas, sonrientes, impecables y son la parte ilusa de toda vida, que después y a pesar de todo, entretiene y hace soñar.
Kate Winslet
Jennifer Garner
Helen Hunt
Emily Blunt
Jessica Chastain
Jennifer Lawrence
Yo sueño con ser nominada a "mejor
actriz de reparto" (no "mejor actriz" porque la aburrida de Anne
Hathaway o Meryl Streep me ganarían en una) casarme con Bradley Cooper para
posar juntos en la alfombra roja y decir: I'm wearing Carolina Herrera.
Bradley ''mi vida'' Cooper
Mi realidad, sin embargo, es más
emocionante: ser periodista.
Hace unos días que estoy obsesionada
con una mujer, con un hombre y una película. La mujer: Jennifer Lawrence, el
hombre: Bradley Cooper, la película: Silver Linings Playbook o como han
titulado en español excepcionalmente (como nunca): El lado bueno de las cosas.
Hace días que estoy fascinada con esas dos personas y con esa película que aún
ahora cuando pienso en ella, me hace estremecer y sorprenderme por cuán
parecida y, creo, adaptada a mí ha sido.
Todo empezó superficialmente, lo
cual no debe ser invalidado. Bradley Cooper hace que crea en el amor a primera
vista, sólo de mi parte por supuesto. Jennifer
Lawrence hace que me derrita de envidia y la película, una obra de arte, nada
más que eso. Magistral.
Existen muchas razones por las
que una película puede conmoverte o penetrarte en lo más hondo de tu consciente
o subconsciente, de lo que sea. Pero es diferente cuando esa película, esas dos
horas, se convierten en un dejavu tal vez no preciso pero que sientes correcto,
que es lo que es y que te habla a ti directamente porque la historia eres tú. A
mí me pasó eso y por ese motivo pienso en Silver Linings Playbook todo el
tiempo desde que la terminé de ver la primera vez. La he visto tres veces ya,
sólo para animarme a escribir lo que estoy escribiendo.
Es tan intenso lo que me ha
pasado con esta película que lo mínimo que creo poder hacer es sincerarme y
explicar por qué. Desde que la vi, me pareció que me hablaba. Después comprendí
o tal vez invente metáforas sobre la historia que, naturalmente e
inevitablemente, están asociadas a algo que me sucedió el año pasado y que fue,
hasta ahora, lo más duro por lo que he
pasado.
Probablemente esta sea la primera
y última vez que escriba sobre ello, pero creo que es difícil intentar explicar
lo profunda que he encontrado Silver Linings Playbook sin antes ponerle un
contexto a las metáforas, las cuasi moralejas y sobre todo al espejo que ha sido
para mí esta película.
Hace menos de un año, terminaron
(digo terminaron porque no lo hice yo) con una relación de 3 años y 5 meses. Durante
todo ese tiempo puedo decir que fui feliz y que estoy segura que la persona que
me acompañó y complementó durante todo ese tiempo es alguien excepcional y que
fue una gran alma gemela. Sé que es difícil aguantarme y que mi carácter es más
que complicado; es confuso, estresante y muchas veces imposible. Pero él supo
aterrizarme y siempre se lo agradeceré. Sin embargo y no estoy mintiendo ni es
ninguna sorpresa decir que después de un tiempo largo, las cosas empiezan a
hacerse rutinarias y como en toda relación, el fuego y la chispa de los
primeros meses se va apagando poquito a poquito y no siempre reavivarla puede
ser la salvación. Por ello y después de una conversación larga, decidimos
separarnos por un tiempo a ver qué tal nos iba solos. Después de esos días, al
menos yo estaba dispuesta a continuar porque me di cuenta que esa rutina que
tanto me aquejaba era solamente la seguridad de habernos dicho todo ya, de
saber todo uno del otro y ser cómplices a nuestra manera. Él no lo sentía así y
la verdad, aun no entiendo la razón pero decidió terminar la historia. Hasta
hoy creo tener una razón que, por supuesto, no es la que me dijo él porque tomé
tiempo en darme cuenta. Pero después de todo, supongo que para él fue una
liberación, un alivio, para mí fue un derrumbe completo, un asesinato sin
sangre ni armas
Pat es un hombre de unos 30 años,
casado y sin hijos, que tras haber descubierto a su esposa con un compañero de
trabajo de la escuela en donde ambos trabajaban, es ingresado a un sanatorio en
Baltimore por haber golpeado hasta casi matar al amante de Nicky (la esposa)
con un diagnostico que determina que Pat es bipolar. Tras 8 meses de
tratamiento regresa a casa de sus padres pues Nicky ha puesto una orden de
restricción en su contra y él no puede acercarse a ella. Sin embargo, Pat está
decidido a recuperar su matrimonio y está seguro que es cuestión de días el
volver con su esposa. Tiene momentos intensos y duros hasta que conoce a
Tiffany, una chica joven y viuda que, también con problemas, hace que Pat
encuentre algo de equilibrio en medio del desorden que es su cabeza.
Esa es Silver Linings Playbook. He
contado dos reseñas, una es ficticia y la otra es real. Yo veo las metáforas
ahí, las tengo en frente pero hace falta explicarlas para que así se entienda y
se aprehenda la belleza de esta película
y sus consecuencias en mí o en cualquier otra persona que tal vez haya pasado
por lo mismo.
Yo relaciono la bipolaridad y la
depresión aunque no sean lo mismo. Además, experimento lo mismo cada vez que se
refieren a esas dos enfermedades en tono de broma. Hay que pasar por al menos
una de las dos para atreverse a hablar. Después de la ruptura, la psicóloga que
empecé a frecuentar me diagnosticó depresión severa y eso fue algo muy duro de
escuchar y de pasar. No tenía ganas de hacer nada, lloraba todo el tiempo,
caminaba por inercia, me atormentaba con pensamientos todo el tiempo y sólo
quería dormir para despertar cuando todo haya pasado. La ducha era mi mejor
momento para llorar porque nadie se me acercaba a preguntarme cosas. La
bipolaridad de Pat, por el contrario, es algo más cíclico, con momentos
eufóricos y momentos de absoluta tristeza donde se pierde el criterio y muchas
veces la razón. No acepto escuchar "soy bipolar" o "estoy
deprimido" en broma porque es muy duro atravesar tal cosa, más duro aún
curarse. Y difícilmente alguien puede entenderte por completo, involucras a tu
familia y amigos y es desesperante. Como dice Pat en la película: Es un estado
de negatividad y es como veneno. Pero enfrentarlo y concientizarse siempre es
la mejor manera de empezar. Me recetaron anti depresivos, tranquilizantes,
pastillas para dormir y para ideas obsesivas, ni siquiera sabía que existían.
-Pat: ¿Has probado Tracedone? -Tiffany: ¿Tracedone? -Pat: Te deja en la nada, te quita la luz de los ojos. -Tiffany: Es como lo que hace el dolor.
Como dije, se involucra a los
amigos y más aún a la familia. Para mí, fue frustrante ver a mi mamá llorar
porque yo lloraba, a mi papá verme con ojos de impotencia, de decepción. Les
hice mucho daño y por eso les pido perdón. Tardé mucho en darme cuenta que
fueron ellos los que sufrían tanto o más que yo y no había derecho a eso, no
era justo. Cuando se está en una situación así, son ellos quienes están
pendientes de ti, a la expectativa del llanto, del hundimiento más profundo. Te
empiezan a tratar como a una caja de cristal a punto de romperse, te tienen
paciencia y lloran contigo. Pat se enfrentó con sus padres, golpeó a su mamá y
lloraba mientras lo hacía. Estas frente a frente con ellos que quieren verte
renacer y estás tú, o yo, que sólo me aferraba a algo que ya había sido, que ya
no había.
Un punto a
parte.
Algo no demasiado largo. Odiaba cuando
intentaban invalidar mi razón de tristeza. Es estúpido. Por supuesto que hay
cosas peores, más dolorosas y trágicas pero en tu momento, nada puede ser peor,
porque no te pasó y no sabes como es. Así como no hay un tiempo determinado
para mejorar. A mí me dijeron que si en 3 meses no me ponía bien, estaba loca o
algo así. Me asusté porque después de ese tiempo seguía igual. Después entendí
que eres tú y nadie más que tú, que tal vez agradezcas los consejos pero no
sirven. La depresión es la peor y a la vez la mejor manera de soledad, porque
estás solito ahí en algún sitio y nadie te puede sacar, sólo tú y con un impulso
que costará todas las fuerzas.
Tiffany: Vamos, ¿Qué vas a hacer
con esa canción? ¿Vas a seguir tu vida entera asustado? es una canción, no la
vuelvas un monstruo.
Creo que una de las cosas que me
hacían retroceder eran los recuerdos. Pat buscaba como loco el video de su
boda, iba a la biblioteca a sacar libros que le recordaran a Nicky. En mi
propio asunto, cada rincón de mi casa tenía una historia con él, veía mi cuarto
y todo era él, la sala y era todo él. Las canciones, las cartas, las fechas,
las conversaciones, las fotos, los videos, todo era él y a cada lugar que
miraba ahí seguía. Entonces tenía
algunas opciones: deshacerme de todo, hacerle un espacio al dolor que sentía
recordando o esperar, que probablemente haya sido la mejor opción, ver al
pasado sólo cuando ya no duela. Eso fue lo que hice. Por supuesto, cada vez que
se avecinaba peligro, trataba de dirigir mi mente y concentración a otro lugar,
es difícil porque la fuerza de voluntad es un don, pero hay que hacerlo. Poder
es querer. El doctor de Pat le decía:
-Tienes que reconocer cuando esos sentimientos vienen de
nuevo a ti, sino estarás de regreso en lo mismo. No quiero que te desmorones si
escucha esa canción, así que ten lista una estrategia, la necesitas. -Pat: Es más fácil decirlo que hacerlo. -Dr.: Tienes que hacerlo, no tienes elección.
Y así es. Todo está bloqueado y
si se quiere salir de lo más profundo, hay que remarla uno mismo. Cada uno
encuentra su método. Pero el mejor es el que te hace resurgir.
Como dije, estás solo. Y eso es
lo más difícil. Porque a pesar de todos los consejos necesarios o innecesarios
que recibas, nada empezará a servir si no es uno mismo quien se decide a
ponerse bien. Lo que me pasó fue equivocarme y creer que eventualmente, él y yo
íbamos a regresar. Lo que hice fue prepararme para volverlo a ver en algún
momento. Quería cambiar por él y eso es absurdo. Pat corría todas las mañanas
porque quería que Nicky lo viera en buena forma. Él estaba convencido que su
matrimonio iba a funcionar. Entonces nos encerramos y ya nada, ni siquiera una
opinión razonable cuenta. Yo traté de escaparme de mis amigos, de mi familia,
no huyendo de mi casa o algo así, sino haciéndome cada vez más una desconocida
para ellos. Y después de muchos meses veo cuán equivocada estuve. Porque yo sí
creo que he cambiado, pero ahora mi última razón es gustarle a él. He cambiado
varias cosas porque me di cuenta lo neurótico de mis propios bordes y es
placentero hacer cosas por uno mismo. Ya no me escapo de mi familia y amigos
pero sé tener mi espacio y mientras ellos tal vez creen que al recordarlo muero
un poco, trato de hacer bromas a propósito de la ruptura. Me duele, claro que
me duele pero el humor es un escudo poderoso. También el sarcasmo.
-Pat: Como una semana antes del
incidente, llamé a la policía y les dije que estaba seguro que mi esposa y el
profesor de historia, su amante, estaban en mi contra porque querían apropiarse
de la escuela local.
Hay recaídas como en toda
enfermedad. Hay veces que las cosas vuelven a doler porque piensas y ves que la
otra parte ha superado y ha enfrentado todo muy bien. Dejando de lado, por
supuesto, el carácter de esa persona. Porque hay que guardar una especie de
luto y yo no vi eso. Por esa razón entré en otra etapa, tal vez no tan hipocondríaca como Pat, pero sí un poco agresiva. El hecho que me dejen el día
que celebraba un mes más de relación dañó mi ego. Todos tenemos uno. Estaba
resentida porque no me parecía justo. Molesta por que no entendía cómo pudo
atreverse a hacerme algo así. Fue en esta etapa que creo haber descubierto la
razón de la ruptura. Es dura y un poco impactante como para decirla aquí pero
claro, nada bonita. Me jodían muchas ideas, muchas coincidencias en Facebook,
apariciones de la nada, etc. Me jodía saborear su indolencia. Cuando hay
problemas se enfrentan, no se huye a la primera complicación, se pelea por algo
que vale. Él no lo hizo. Por eso me convencí más en esa razón que encontré.
Porque hay que estar ya en otra posición y con otro "algo" para que
una relación tan hermosa no valga ni siquiera un último esfuerzo. Ah, un
esfuerzo que los dos sepamos, no una mentira. A veces, y no voy a mentir, esta
etapa sirve. A mí me sirvió porque no quería saber más, quería alejarme porque
no recibía un triste saludo y eso me fastidiaba. Me sirvió porque aprendí a
darme mi propio lugar.
Es en medio de la crisis donde
por absoluta casualidad puedes encontrar lo que te hará bien. Pero no hay que
presionar nada. Sólo aparece. A los pocos días de la separación, mi vida en la
universidad era nula. No comía, no hablaba, no hacía nada, no prestaba atención
y sólo salía de los salones a llorar en el baño. Pero recuerdo que en una clase
que me solía encantar, estaba sentada boca abajo abrazando a la carpeta y
mirando a algún punto fijo que se me acercó una persona poco común a
preguntarme si me sentía bien y yo, con la cara desencajada, le dije que sí.
Unos momentos después me sentí enferma, cansada, sin fuerzas. La clase ya había
terminado y poco a pocos todos se iban yendo. Pero yo no podía ni pararme. Mis
amigas se espantaron cuando me vieron y me ofrecieron ayuda pero yo no quería.
Ellas se fueron y yo me quedé. Planeé quedarme en el salón al menos hasta las 3
que terminaba por completo la clase porque en realidad eran las 2:20 y había
acabado temprano. Pero la misma persona que me había preguntado si estaba bien,
me miraba desconfiado desde otra carpeta y asumí que quería que me fuera.
Intenté pararme y por poco me caigo. Él se me acercó corriendo, me volvió a
preguntar si me sentía bien y sin el cinismo de la primera vez, le contesté que
no. Me dijo que me acompañaría a la enfermería. En el camino le conté lo que
había pasado, un poco harta de siempre tener que explicarlo todo y pensando en
su respuesta. Pero no me dijo nada, nada de lo que ya había escuchado. Por
primera vez una persona me escuchó y no se había atrevido a juzgarme. Yo pensé
que su profesión lo ameritaba pero se veía sincero. No me criticó, sólo adivinó:
-Tienes una mente muy poderosa.
Si pudieses concentrar toda la fuerza de voluntad que tienes para recordar en
ir dejándolo pasar, estarías mejorando cada vez más rápido.
Sé que suena cursi, suena cliché,
suena a mentira pero fui sintiéndome mejor sin siquiera llegar a la enfermería.
Encontrar a alguien que no te critique, que no te aconseje y que sólo vea a
través de ti para conversar es tener suerte. Después de eso, supe que tenía a
una persona a quien podía confiarle cualquier cosa sin temor a una mirada
acusatoria. Y unos días y meses después se volvió un amigo y las confesiones
eran mutuas. No sólo mías. Pat también conoció a Tiffany. Los dos andaban
medios locos, con problemas, con demonios interiores y aun así se ayudaron para
mejorar. Poco a poco y con el tiempo, como todo, uno va sanando. Pat dejó de
lado los libros que hacían crecer su obsesión por Nicky, el video de su boda,
dejó de buscarla y casi se olvidó de ella, porque encontró a una persona que al
menos en los momentos que estaban juntos todo lo que fue antes, desaparecía.
-Pat: ¿Cuántos años tienes?
-Tiffany: Los suficientes como para que mi relación se haya acabado y no
termine en un hospital psiquiátrico.
Reconciliación.
No creo haberme convertido en la
abanderada de la superación amorosa. Pero al menos ya sé algo que tal vez
alguna gente aún no lo sabe porque no lo ha experimentado. Lo que sí es seguro
es que todos pasaremos por eso. Todos, el que termina y el terminado. Todos. Y
el mundo no se terminará como se puede pensar al principio, no es así. La vida
sigue siendo la misma y las personas también sólo que antes no lo veíamos. Lo
primero es aprender sobre el costo-beneficio. No lo recuerdo en términos
económicos pero si los analizo textualmente. Cuesta demasiado soportar las
miradas y los consejos de la familia porque son incisivos y agotadores pues lo
único que quieren es verte igual que siempre, lo cual es un error porque algo
así te cambia. Sin embargo, el beneficio que significa el hecho de tener a tu
familia al lado es increíble, invalorable. Si no estás en paz con ellos
entonces nada puede empezar a estar bien. Primero estoy yo, por supuesto, pero
alrededor está la familia. En Silver Linings Playbook, Pat tenía una relación
cortante con su padre, quien buscaba cualquier momento para pasar junto a su
hijo mientras que Pat sólo estaba concentrado en recuperar y en vivir para
Nicky. Eso es lo peor. Hacer de una persona el mundo entero, no debe ser así.
Esas personas pueden irse cuando lo decidan, pero la familia, guste o no,
siempre está ahí. Por último, saber que sólo por el hecho de ser muy sensible
no se está loco. Me tomo mucho tiempo darme cuenta…
Pat: La gente como Tiffany o yo
quizás sepamos algo que ustedes no.
Así es. Qué aburrido es estar
siempre seguro de todo y sin cuestionarte nada. Qué escandaloso y desagradable
que tu egoísmo y soberbia le haga daño a otras personas. Lo que sabemos gente
como yo, como Pat y Tiffany (aunque sean ficticios) es tocar el fondo e
intentar levantarse con las mismas fuerzas con las que caímos, es querer sin
peros y no abandonar la marcha al primer ventarrón. Todo infortunio esconde
alguna ventaja, como dice Serrat, sólo debemos direccionar a otro lado los
pequeños logros que podemos conseguir. Pat y Tiffany se alegraron por conseguir
un 5 en una competencia de baile. 5 no es mediocre, simplemente le dieron otro
significado a ese resultado y eso, a paso lento pero seguro, ayuda a resucitar.
Reflexión
final:
Por eso Silver Linings Playbook
me hizo verme y darme cuenta de mí y de todo lo que he logrado en este tiempo.
Sí, sé que soy complicada, celosa, insegura, mandona, gritona, engreída y
muchas cosas más. Pero al menos ahora, todo está a su justa medida, he bajado
un poco el volumen. Las cosas que me crispaban ahora no son tan graves ni tan
malas. Ya no soy quien era y eso me hace sentir bien. He cambiado lo malo
gracias a lo que me pasó, no sé si sin eso me hubiese dado cuenta de todo. No
sé, tampoco, si otro podrá lograrlo como yo.
Tiffany: Fui una zorra pero ya no
más. Siempre habrá una parte de mí que sea sucia y descuidada pero me gusta,
eso y las otras partes de mi misma. ¿Puedes decir lo mismo de ti? ¿Puedes
perdonar?
Ahora estoy preparada, me siento
fuerte, madura y tolerante.
Pat: El mundo te romperá el
corazón sin piedad. Eso está garantizado. No sé cómo explicar mi locura o la de
los demás.
No sólo el mundo es el que rompe
sino la gente. La verdad que es así como es el mundo. Pero, y es bueno saberlo,
la cura se encuentra por casualidad y causalidad. Empezando por uno mismo,
porque con esa energía atraes lo bueno. Por eso le agradezco a él que me ayudó
tanto y que lo sigue haciendo. Por las sonrisas, las conversaciones, los
celulares, el agua, los almuerzos, el regalo y por bailar conmigo igual que Pat y Tiffany en su rutina de baile. Y si yo fuera Pat…
Pat: Querida Tiffany, sé que tú
escribiste la carta. Sólo se puede revertir la locura haciendo algo loco.
Gracias. …… lo supe ni bien te conocí.
Ahora, lo que sé: me esperan
cosas grandiosas y mejores, todo pasa por algo, la familia es lo más
importante, soy una persona excelente, soy graciosa, las cosas buenas llegan en
el momento que menos esperas y muchos clichés más que por algo son clichés. Sé
que es fácil dejarse llevar por otras personas, que es una idea mía o tal vez
la verdad, que una chica puede deslumbrarte si se alucina y se presenta como
mala, profunda y similar a ti. Pero una pose se descubre, más entre nosotras,
las mismas chicas. Sé que me perdiste y aún peor, perdiste a mi familia y
créeme, gente como ellos no encontrarás jamás. Una persona como yo no hallarás
nunca porque, hey!, he reparado mi ego y sé lo que digo. Gracias a todos los que me ayudaron y en
especial a ti, sabes quién eres pero no sé si lees esto, porque como dice Pat: El domingo es mi día favorito otra vez.
Pienso en todo lo que hicieron por mí y me siento afortunado. Esta foto es como yo recuerdo mi relación,
como intenté ser la mejor a pesar de mis propios contras y como intenté guerrear
por conservar lo más hermoso, nuestra esencia y complicidad, nuestros chistes y
nuestras formas. La veo y me da mucha nostalgia pero también pena. Pero no por
mí. Como dijo Robert De Niro en el papel del padre de Pat:
TIENES QUE PRESTAR ATENCIÓN A LAS
SEÑALES. CUANDO LA VIDA TE ENTREGA ALGO ASÍ ES UN PECADO NO APROVECHARLO.
''Porque puesto a confesarte aún le tengo miedo a tenerte delante Porque en cuanto me descuido, me atropella algún recuerdo en el pasillo. Porque no puedo negarte, que te quise sin querer y más que a nadie. Porque mi doctor previno, que para este corazón estás prohibido''
Creo que ya he escrito sobre cómo
conocí y me fui acercando a Almodóvar.
No me acuerdo. Qué horrible no acordarse de lo que sale de tus propias manos.
Pero de todas maneras, siempre es bueno regresar y recordar el inicio que a la
vez es anécdota.
Lo primero que pasó fue una
reunión familiar de domingo que es más o menos lo que saben todos: un almuerzo,
música, encuentros y demasiadas voces y gritos simultáneos. Para una niña de 11 o un poco menos, retraída
y sin mucho entusiasmo por la comida, es comprensible que después del almuerzo
y durante la tertulia posterior, la atrape el aburrimiento. Para otra niña de
unos 13 años, totalmente diferente a ella, es evidente que no, porque esa otra
niña era su prima y tenía, en ese momento, mejores ideas y otras intenciones.
Entonces Consuelo, la prima de
esta niña que soy yo, Lucia, me hizo una invitación tranquila y aceptable: ver
una película.
Así que nos escabullimos de esa
reunión y entramos al cuarto. Era invierno, me acuerdo. Hacía frío estaba
oscuro y nublado. Yo me senté en la cama
mientras ella revisaba películas en un cajón.
Aun pienso que los ojos le brillaron un poquito cuando sacó la película
que había escogido y conociéndola, no es fácil lograr ese efecto.
Me enseñó un DVD que decía "Entre
tinieblas" de Pedro Almodóvar. La portada del DVD tenía un tigre vestido
con un hábito de monja y ni siquiera lo bizarra de esa imagen fue una precaución
de toda la locura y desenfreno que la película contenía en realidad. El brillo
en los ojos de Consuelo pasó de conmovedor a
diabólico y trató de hacerme una mini reseña sobre la película y sobre Almodóvar.
Sus cosas raras, pensé. En ese momento no la entendía como creo hacerlo ahora.
Puso la película y se veía
antigua, se sentía antigua. Lo primero que me atrapó fue el acento español que
es tan cómplice y tan delirante. Después los paisajes, los elementos tan
cotidianos, contaminados y tocados. Pero yo era una niña y no hay que olvidar
eso. En cuanto aparecieron imágenes típicas "Almodovarianas" debo
confesar que me impactaron tremendamente. Miraba a Consuelo que gritaba frases
de incredulidad, de sorpresa y disfrutaba, la veía reír y emocionarse.
Ver a monjas inyectándose
heroína, hablando lo que uno no se espera, lo tétrico de los ambientes y lo
inimaginable dentro de lo que das por seguro, es una de las cosas entendí
después de ver "Entre tinieblas" y sin duda, fue lo que me hizo
querer acercarme más a Almodóvar y conocer lo que había hecho. Unos años
después vi "Todo sobre mi madre", "La flor de mi secreto","
Volver", "Hable con ella", "La mala educación", "Los
abrazos ratos", "Tacones lejanos", "La piel que
habito" y otras más que me hacen seguir con sed de descubrimiento.
En las películas de Almodóvar con
su influencia y todo lo auténticamente grotesco que se puede ver, los
personajes son todo lo que nosotros, en la realidad absoluta, no nos atrevemos
a ser ni a decir, lo que queremos pero no podemos. Todos nuestros demonios, lo más
miserable y lo más inmaculado del ser humano envuelto y contrastado en varios
personajes. Por eso siempre recordaré
esa tarde, esa película y esas miradas de Consuelo. Además de lo que ya dije,
porque me hizo comprender qué es lo que
hay y, tal vez, qué es lo que intento buscar. Está lo cotidiano, lo neblinoso de los
ambientes, los colores, el hogar, la música, las sensaciones, los secretos a
voces, la suciedad de la calle, lo absurdo que es todo sin que lo que sepamos.
El soundtrack en las películas de
Almodóvar es lo que para mí aporta más a la historia, lo que más me hace
estremecer y se queda para siempre. Esta escena es de Hable con ella. (Dario
Grandinetti) está en una reunión escuchando a Caetano Veloso mientras imagina
ver a su esposa fallecida (Rosario) Como si no alcanzara, aparecen Marisa
Paredes y Cecilia Roth, chicas Almodóvar por excelencia.
''... jura que el mismo cielo se estremecía al oír su llanto''
A veces en la
tele, sobre todo en los programas de domingo, he visto reportajes sobre años
pasados siendo presentados como gloriosos. Los 60’s, 70’s y 80’s con sus modas,
música, ropa, contexto y demás cosas me
hacían sentir como una persona nacida en un tiempo equivocado. Mi época me
parecía aburrida, como si nada me hubiese marcado o recuerde algo con
nostalgia. Sin duda sucedieron cosas importantes o cruciales desde el momento
en que nací (1992) como la captura de Abimael Guzmán y la disolución del congreso,
entre otras. Pero yo no recuerdo nada de eso.
No recuerdo haber visto algo así como puedo hacerlo ahora. Lo que si se ha quedado en mi MLP (memoria a
largo plazo, aplicando conocimientos psicológicos) son sucesos o hechos tal vez
menos importantes pero que creo no sólo yo recuerdo sino muchas personas que
ahora tienen mi edad o un poco más. Esta
es una lista con 5 pequeños recuerdos de mi infancia limeña y la de, espero,
muchos de mis amigos de Facebook y si hay otros, mejor.
1. All
my loving, Karina.
Yo creo que es
muy probable que muchos de los que hemos sido niños a fines de los 90, nos
hayamos despertado temprano un sábado con la única motivación de poner en canal
4 y ver Karina y Timoteo. A mí me alucinaban los trajes de ella que la hacían parecer
un caramelo y ahora que lo pienso bien, me daba un poco de cosa ese gusto-enamoramiento-casi
incesto inapropiado de Timoteo hacia Karina. Pero no todo era tan traumatico.
Recuerdo los dibujos, El Chavo, los juegos y sus presentaciones en la Feria del
Hogar. A veces tengo evocaciones fugaces de Nubeluz. Pero Karina y Timoteo eran
los nuestros.
2. Chiki
y caries.
No sé si tomar
esa gaseosa producía caries pero me pareció buen título. Recuerdo que había Chiki
amarilla, roja y azul. Qué asco. Pero me encantaba cuando en los cumpleaños
todos los salvajes de medio metro nos matábamos entre nosotros para acercarnos
a tomar una. Después la lengua se ponía del color de la Chiki elegida y enseñársela
a algún amigo era básico. Me alivia que ya no estén en venta porque a estas
alturas, seguramente ya se le habría ocurrido a alguien ponerle algún tipo de
trago y la Chiki es pura inocencia. Hace mucho tiempo que yo no tomo gaseosas
pero si me ponen una nostálgica Chiki al frente, no me lo pienso.
3. Marinero,
marinero.
A mí me gustaba
Matías y a todos los chicos les gustaba Sandra. Estos Parchis no eran españoles
sino argentinos y llegaron a Perú un verano para tener un programa y yo lo veía
siempre también en canal 4. La canción Marinero armaba la fiesta y me resiente
un poco que no la pasen en el momento de la Hora Loca. Supongo que tendremos
que esperar a ser un poco más viejos para aprender a valorarlos con debida
nostalgia y se ganaran un lugar en ese mix de 10 minutos a más. ¿Quién te
enseño a nadar? ¿Fueron las olas del río o las del mar?
4. Una
fan enamorada
A mí nunca me
ha gustado la salsa, mucho menos sé bailarla. Pero si algún momento de
acercamiento tuve con este ritmo fue con Salserín. No gritaba como una histérica
en la Feria del Hogar ni en la Plaza de Acho por ellos porque no era tan grande
en ese entonces pero si bailaba como desquiciada en mi casa. Confieso que aún
me gusta Servando y que no puedo superar sus nombres, son demasiado raros. Pero
me niego a pensar que a alguna persona que siendo niño, púber o adolescente a
fines de los 90 no le gustaba Salserín ni cantaba De sol a sol. A mí la
vueltita me mataba.
5. Hay
un amigo en mí.
Si lloraste con
la tercera película, entonces sabes de qué hablo. Si no te avergonzó hacer cola con tus 19, 20,
21 o 22 años para verla en el cine, entonces sabes de qué hablo. Si quisiste un
Buzz Light Year o un Woody para tu cumpleaños, entonces sabes de qué hablo. Si
piensas que Andy es el niño con más suerte del mundo, entonces sabes de qué
hablo. Si es la única película norteamericana
que disfrutas más oyéndola en español que en inglés porque así la viste desde
la primera vez, entonces sabes de qué hablo. Bueno, eso me pasa a mí. Toy Story
debe ser una de las películas más bonitas de esa generación y todos los niños
de ese tiempo la recordamos. Tanto o más que, por ejemplo, Harry Potter. Deben
aceptar que esas dos películas cambiaron
nuestras vidas y que desde ese
momento tenemos dos ilusiones no
perecibles: recibir una carta de Hogwarts y poner una cámara a ver si nuestros
juguetes cobraban vida cuando no estábamos.
El 7 de enero este
humilde blog cumplió 1 año y me siento muy contenta por eso porque nunca he
sido lo suficientemente constante con las cosas que me gustan hacer. Generalmente,
cuando empiezan a aburrirme las dejo. Me ha pasado cada vez que intentaba
aunque sea pobremente, ser actriz, cantante, YouTube gurú y administradora de
negocios del puesto de limonada que tenía con mi hermano. Me ha tomado un
tiempo aún, darme cuenta que las cosas que amo difícilmente me aburrirán y que,
aunque me tome algún tiempo tal vez una pausa, siempre regresaré a ellas.
Además, por esa poca constancia fue que me planteé publicar todos los jueves,
para sentir además de un disfrute, un compromiso.
Cuando era más chica
escribía cosas que ahora me parecen estúpidas pero que al fin y al cabo eran mías.
Escribía cuando estaba en mi cuarto, en el colegio y alguna vez en la computadora
vieja de mi padrino. Escribí algo así como un diario.
Fue mucho tiempo después,
cuando empecé a estudiar periodismo que escribí más y más y más. Necesitaba dar
mi opinión, sustentarla, tener estrategia, ser astuta y perspicaz. Uno va
intentando lograrlo poco a poco.
Entonces se me ocurrió
crear un blog para poner algunos trabajos escritos de la universidad con fines
estrictamente académicos. Al comienzo buscaba en las páginas web de diarios
noticias que me llamaran la atención, que me indignaran o que simplemente me
jalaran para comentarla y escribir sobre ellas aquí. Hasta reclamaba siempre mi
Publímetro a ver si me daba alguna idea. Ya no lo hago. Publímetro me intriga.
Después de esa etapa,
sucedieron cosas que hicieron que mi propósito cambie y empecé a escribir cosas
mucho más personales que académicas pero definitivamente coyunturales. Nunca me
gustó que mis amigos, familia o quien sea, vea lo que escribía, tal vez porque
a veces, solo a veces, soy un poco reacia a las críticas pero también confieso
que no escribo para nadie más que para mí, salvo cuando dedico los textos,
claro.
No me gusta estructurarme cuando intento escribir y no digo que sea la
mejor. De todas maneras, todos los que escriben en un blog, en un cuadernito o
donde sea y que lo hacen para sacar algo que se lleva interiorizado, debemos
aceptar que tenemos algo de egocéntricos. El trabajo terminado y el alivio del
fin de la catarsis es lo mejor y nos sentimos a un pasito de levitar.
Por eso escribo aquí y por eso cree esta cosita llamada ''El hit de los
hits''. Ahora, habiéndose cumplido 1 año desde el nacimiento de este blog,
explicaré el nombre, es algo simple: es por una canción de Charly García
llamada No voy en tren, la estaba escuchando cuando empecé a crear el blog y
como era una versión en vivo, había una parte en la que él hablaba y antes de
cantarla, presentó la canción como: El hit del hit de los hits de los hits. Y
así fue como surgió.
Otra cosa por la que a
veces me preguntan en Facebook las personas que me han leído es por un
personaje que apareció aquí. Algunos piensan que Laura Sorel soy yo. La verdad
es que tiene algo de mí pero no estoy segura si podría ser yo. Laura es una
persona que cree, que nació con 19 años, que es nueva en mundo nuevo y que a
veces, inevitablemente, recuerda su viejo origen y su otro mundo. Laura es una
chica que estudia en la universidad y a la que le pasan cosas como a cualquier
otra persona. Pero Laura anda algo así como en un gabinete y sólo sale de vez en
vez que mayormente es cuando me gana para escribir.
Por ahora, la única intención
que tengo con este blog es que sea casero y para satisfacerme. Y si a alguien
que lo lee le satisface también, es una alegría para mí. Me parece mentira pero
a veces estoy en Facebook después de publicar y amigos me abren conversación
para felicitarme y decirme qué y cuánto les gusto. Eso es bueno, a quienes
quiera que lean esto, ¡gracias!
Esto es más o menos todo lo que tengo que decir y si
se me permite pedir un favor es que vean y escuchen los videos que cuelgo a
final de cada texto ¡porque son importantes para la historia! no sé si lo hagan
pero me gustaría que sí. También decir que es divertido escribir y no sé si lo
hago bien, lo que sí sé es que me siento bien haciéndolo y tener un espacio
para continuar y compartirlo es algo muy reconfortante. Nada es malo ni bueno.
Todo depende.
''Porque no hay nadie que mi piel resista, porque no hay nadie que yo quiera ver. no veo televisión ni las revistas no veo ya nada que no pueda ser''