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7 de enero de 2015

Cartagena

Y el calor pegajoso, insoportable, asfixiante
Las prostitutas apretadas y sudorosas con maquillaje chorreando
Las veredas, estrechitas, atestadas de gente... todo tipo de gente
Las terrazas ''a la orden'', las pizzerias tropicales, las arepas tóxicas
La poca ropa, los sudores, las cucarachas ahogadas en aguardiente 
Los negros, las negras, los rubios, las rubias, los mestizos, los colombianos
Los argentinos, los peruanos 
La salsa inagotable y Donde Fidel
Cartagena y Playa Blanca
Cartagena e Isla Barú
Las caminatas con arena fría debajo y un domo de estrellas encima
El viento helado por fin
Las mojarras, las espinas de pescado, el sancocho, pollo al limón.
Comida. ¿Para qué quiero comida?
Agua turquesa 
Bailes
Narcos
Señoras con siliconas 
Amigos
Bikinis 
Pieles con cremas 
El pelo acartonado
Silvio Rodriguez y el viento por la ventana
Locura
Nerviosismo
El viaje
La lancha de la muerte
Cartagena y mis miedos
Cartagena y los dos






''A la deriva la noche...
la selva invade el lanchón,
la luna, bola de sangre,
la devoró el tiburón,
las olas vuelan tiñosas
rizadas por un ciclón,
''Pilar'' navega sin rumbo
bajo un diluvio de ron

En el caribe
se vive como se escribe
se escribe como se vive...''





11 de diciembre de 2014

Este chico

Desde el primer momento que lo vi supe que iba a ser difícil alejarme de él. No sé cómo explicarlo. ¿Vieron cuando conocen a alguien y tres días después ya saben que es esa persona con quien se irían a cualquier lugar sin dar ninguna explicación? Aunque no lo crean, pasa más seguido de lo que parece.


No entiendo bien de dónde apareció este chico ni cómo así logró hacerme desaparecer de mi casa. Trato de explicármelo pero no puedo. A veces hay  cosas que sientes correctas y no hay nada más que decir. Fueron tres noches y madrugadas en las que solo existimos este chico y yo.

El hecho de tener a alguien que sea tan distinto/a a ti y que te encante es un cliché tan empalagoso que hasta da rabia que sea cierto. Pero cuando esta persona te impregna de frescura y te hace dar cuenta de todo lo nuevo que te estás perdiendo es ya una experiencia increíble.

Este chico llegó de la nada, ni siquiera en el momento justo. ¿Es que acaso existe un tiempo preciso? Por eso es que estas cosas revolucionan todo, porque no se esperan ni se imaginan, solo se viven.

Entonces he decidido vivir, porque ''ya está en el aire girando mi moneda'', y ya es un hecho que dentro de poco este chico y yo nos volveremos a encontrar.




''Quien no lo sepa ya
lo aprenderá de prisa:
la vida no para, no espera,
 no avisa''





18 de septiembre de 2014

Para olvidar

No me fui a España a olvidarme de alguien. Al contrario, me fui porque quería recordar quién era yo. Lo que quería encontrar lo fui descubriendo poco a poco... entre estudios, salidas, noches, madrugadas y tantas cosas más. Mi 2012 fue terrorífico, mi año más oscuro y el inicio de mi 2013, casi una broma, una preparación...

Creo que encontré algunas partes mías... descubrí que puedo ser la más mala, la más pecadora, la más insoportable... que puedo ser cursi, estúpida, engreída. Me encontré graciosa y a veces borracha. Casi enamorada, deslumbrada, medio tonta... por todos y por toda la ciudad. Me enamoré un poco de mi y mi gorrito negro parisino. De mi saco. De encontrarme sola y verme sola... ver por mi y a encantarme con la presencia de mis amigos que finalmente fue la presencia de mi familia. 

Me fui a España a confirmarme. 

Parafraseo a Susel Paredes y hasta me atrevo a contradecirla: 
No me fui de Lima para olvidar un amor no correspondido. 
Grave error, no olvidas una mierda. Es mejor.




''Soy sola y del alma buena 
y si me descalzo muestro los pies. 
Se van trepando las libertades 
muy despacito pero al revés''



21 de agosto de 2014

Pongamos que hablo de Madrid

No poder pasar ni un día sin pensar en Madrid es algo que me persigue desde el momento que regresé. Todas las fotos, videos y recuerdos me parecen de hace mucho tiempo, me cuesta estar segura de que todo lo vivido, lo viví precisamente yo y nadie más. ¿Cómo se puede tener la capacidad de ver, hacer y sentir tantas cosas en tan poco tiempo? Todavía no me lo puedo explicar. Los recuerdos, como diría Soledad, me parecen de otras vidas. No me arrepiento de nada… tal vez solo de irme.


Y es raro, por ejemplo, no entrar en pijama a la universidad después de haber pospuesto la alarma unas cuatro veces, tomar desayuno parada y correr hacia al bus. También es raro no pensar durante las clases en quitar la ropa del tendero porque en el diario han dicho que va a llover, no ir a hacer la compra los lunes en la mañana, elegir qué prendas lavar y cuáles no, pensar en el almuerzo, en pagar la luz y el agua. No sentir más la luz del sol estallándome en la cara en un asiento del bus 519 que atraviesa la Avenida Príncipe de Asturias hasta la UEM escuchando un flamenco medio moderno que  el conductor tararea de vez en cuando. Peor aún, no cerrarse bien el abrigo o acomodarse la bufanda y el pelo porque se viene lo bueno: el 518. No quiero olvidarme de las paradas para no despegarme totalmente de esa ruta feliz. Príncipe de Asturias, Castillo de Villaviciosa, Campodón, Alcorcón, San Martín de Valdeiglesias, Batán, Campamento, Paseo de Extremadura, Príncipe Pío, ramal hacia Opera… caminar hasta Sol.

Es triste no estar con la que se volvió mi gente. Que no haya más un viernes de encuentro en el oso de Sol, unos tragos en O'Connells y después a lo que venga. Que no haya más un viaje de carretera. No estar en un Starbucks planeando un itinerario parisino mientras las luces de la Plaza de España se mezclan con las de Gran Vía. La brisa de los domingos en la mañana antes de subir al metro. El tinto de verano, las tapas, los montaditos, las señoritas de Montera, los locos de Plaza Mayor, los botes de Retiro, las caminatas en Vallecas, la canción del Mercadona, el búho, los caballos de Villaviciosa, los bostezos en la UEM, la puerta del hotel Carlos V, la puerta del Petit Palace, las caminatas borrachas por Gran Vía, todas las risas y todos los recuerdos. Todo lo cursi que es extrañar un lugar que, por más empalagoso que suene, se metió en la piel. 

Ahora no sé si podría volver a Madrid… al menos no como turista. Es como una auto amenaza mental cada vez que extraño esa ciudad: Si voy, no regreso. Tengo pocas cosas tan claras como eso que acabo de decir. Simplemente lo sé y lo siento. Y aunque amo Lima por ser el lugar donde nací, en ningún lugar he sentido la libertad interna y externa que en Madrid sentí siempre. Hace un año que me fui. Y ahora siento que esos meses fueron algo así como un cuento con acento español y manchado de tinto de verano. Pero eso, un cuento. Hace un año que descubrí esa ciudad ''con su todo es ahora y su nada es eterno''.




''... pero siempre hay un barco que naufraga en Madrid,
pero siempre hay un sueño que despierta en Madrid,
pero siempre hay un vuelo de regreso a Madrid.
Yo me bajo en Atocha''


16 de julio de 2014

A 1880 kilómetros

Estoy en Colombia. Y en los solo seis días que llevo acá he presenciado todas las estaciones del año. Es mentira eso de que una cosa así solo pasa en Lima. No es cierto. Bogotá me ha dejado sin palabras. En solo 15 minutos puede llover, quemar y hacer frío... o todo eso pero mezclado que es aún más increíble. Me quedo en casa de un amigo que ahora, cada día que pasamos juntos, lo siento más como un hermano. Lo conocí en Madrid y fue de esas personas que quieres tener en tu vida para siempre... el aquí con entre puro bosque, árbol, cielo azul y yo con mi Lima gris y de concreto. 

Mañana me voy a Cartagena y tengo la sensación de que en una ciudad caribeña y menos montañosa que Bogotá la gente será incluso más amable y feliz. Es alucinante. Aquí la gente es feliz. En las tiendas, las personas además de decir ''gracias'' te desencajan la fría cordialidad limeña con un: que estés bien. Aquí la gente baila, y no solo reggaeton y salsa. He visto a chicos de mi edad, si es que no eran menores que yo, ''empilarse'' más con ''La pollera colorá'' que con una canción de Daddy Yankee. Cumbia, salsa, mapalé. Todos bailan y no hay excusa. Los chicos bailan y lo hacen divino... camisas, pantalón, elegancia y simpatía. Bogotá es una ciudad feliz... o eso es lo que he sentido desde que pisé el aeropuerto.

Hay gestiones públicas que yo creo que harían de Lima una mejor ciudad. Hay gestión, hay verde, hay felicidad, amabilidad. Hay Bogotá. Por lo menos hasta el próximo miércoles. Y yo hasta aquí, que mañana no será ni Bogotá lluviosa, ni Lima gris... será Cartagena azul.





''Me gusta el olor que tienen la mañana 
me gusta el primer traguito de café (...)
sentir como el sol se asoma en mi ventana 
Me gusta escuchar la paz de las montañas 
mirar los colores del atardecer.'' 







26 de diciembre de 2013

Fin del somnus

Cada vez que recuerde los últimos cuatro meses, confirmaré que fueron los mejores de mi vida. Tengo tres días en Lima y me siento triste. A veces pienso que este no es mi lugar. Son demasiadas cosas en las que trato de no pensar tanto porque si lo hiciera, probablemente, ahora estaría tomando un avión de regreso a Madrid. Aún sigo sin creer en todos los lugares en lo que he estado, las cosas que he hecho, lo que he dicho, lo que he sentido, lo que siento.

Estar en Versailles o en un Starbucks frente al Moulin Rouge parece irreal ahora que lo escribo pero fue demasiado autentico cuando estuve ahí y sentía el viento en la cara. Nunca me imagine que era capaz de tanta cosas y aunque extrañaba a mi familia, a mi país, muy adentro estaba segura de que no quería que este sueño termine. Es muy refrescante tener libertad, no rendir cuentas a nadie, aprender a tomar decisiones, organizarse y apropiarse de nuestras propias consecuencias. Pero eso ayuda, te enseña a madurar. Creo que es lo que me pasó a mí. Me siento mucho más adulta o, bueno, un poquito más grande que la niña que salió de Lima (hace ya, demasiado tiempo, o al menos eso es lo que parece)

Creo que lo mejor que me pasó durante este viaje fue la gente que conocí y es tal vez lo que más extraño. A cada una de esas personas y de diferente manera. Siento que tengo más amigos y que ahora tengo muchas opciones y ganas de viajar a visitarlos y... ¡espero que me reciban! Confieso que me quedan dudas y que he regresado a Lima con bastantes preguntas en la cabeza (no sé si se entienda lo que quiero decir) y eso es lo que me tiene rara... me dejaste dudas.

He vuelto a la realidad, a mi vida de siempre y probablemente eso es lo que no quería. Pero trataré de hacerla diferente y empezar a disfrutar todo lo que EN SERIO extrañaba como la comida, por ejemplo, mi cama, mi cuarto. He despertado de un sueño y espero que más pronto que tarde pueda dormirme unos cuatro meses o más otra vez. 



''Yo no sé dónde soy,
mi casa está en la frontera
y las fronteras se mueven
como las banderas''






12 de septiembre de 2013

ActualiZaZión

No tengo mucho que escribir hoy. La verdad, aquí en España tengo más que vivir. Algún otro día, en algun otro mes o en otro año, seguramente, volveré a ecribir lo que me pase, por ahora sigo procesándolo. No diré que ha sido fácil, de hecho cuando venía para Madrid en el avión desde Lima, lloré aproximadamente 7 horas de las 12 de vuelo. Nunca me había sentido tan desorientada en toda mi vida apenas pisé el Aeropuerto de Barajas. Como vengo diciendo, siento que estoy en otro planeta. Haciendo cosas que jamás imaginé que haría ni podría. Es genial, no mentiré.

Puedo decir, pudiendo ser totalmente malinterpretada, que estudiar aquí tal vez no sea la razón principal por la que vine aquí sino para aprender a ser yo y a vivir como si siguiera siendo la misma Lucia que se quedó en Lima. Confieso que no creo que seamos las mismas. Esa niña que apenas sabía como lavar un plato se quedó allá. Acá he aprendido desde cosas domésticas hasta cosas sobre mí. Y solo tengo tres semanas acá. Llegué queriendo regresar y estoy como para no volver. Disculpando lo ''arjónica'' que puede haber sonado esa frase.

Como toda adulta, he empezado a tramitar servicios y demás. Por lo tanto, no tengo internet hasta el lunes. Eso era básicamente lo que queria decir. Tengo que acordarme de todos y cada uno de los días en que tengo que pagar mi abono de transporte, el celular, la luz, el agua, el internet y tantas cosas que en Lima para mi pasaban levitando, sin sentirlas.

No sé quién soy completamente en esta hermosa, bellisima y extraña ciudad, pero sé lo que no soy. No más la llorona ni indecisa. Ahora cada vez que siento que estoy siendo ''llorona'' me río un segundo después. La verdad, me río y sonrío cada vez que miro a mi al rededor. I'm living in MADRID!



''Qué más quisiera que pasar la vida entera
como estudiante el día de la primavera''



24 de agosto de 2013

A bordo de un desafío

Si esta oportunidad se me hubiese presentado hace, no sé, dos años, no habría aceptado. Hubiera sido una locura dejar todo e irme por 4 meses, dejar a mi enamorado (en ese entonces) y a mi familia. Siempre he sido muy sensible, muy pegada a mi vida de siempre, los cambios me molestaban, me estresaban y aturdían. ¿Para qué dejar todo si estoy cómoda en el lugar que estoy? Dos años antes no había posibilidad alguna. Hoy, me juego todas las cartas. 

En unos minutos tomo un avión con destino a Madrid. Qué novelero suena. Pero sí, me voy por 4 meses. Me voy a estudiar. He enfrentado toda una travesía para finalmente poder viajar (maldita burocracia) No sé bien como decidí simplemente irme. Sólo que un día la idea me vino a la cabeza y no pude dejar de pensar en ello. El 2012 fue un año difícil para mí. Pero creo que eso me ayudó a ser más firme, a tomar decisiones y hacer cosas que nunca antes se me hubiese ocurrido hacer. Dije: lo hago y empecé a tratar de hacerlo.

Mi universidad no da mucha ayuda. El asesoramiento es mínimo y es practicamente a ciegas que hay que realizar todo el proceso de intercambio. Pero poco a poco, renegando, suspirando de alivio, con frustración, curiosidad y alegría, junté todo lo que había juntar y fui avanzando con los miles de papeleos para un intercambio y para la visa a España. Me la dieron, hay que decir. Me la dieron cuando faltaba casi un mes para mi viaje. Ni siquiera sentía que iba a irme, me parecía tan lejano todo que apenas podía creer que estuviese pasando. Bueno, pues, ahora pasa. Ahora cuando tengo maletas regadas pro todo mi cuarto sin que me dejen caminar, ahora que veo mi cuarto distinto, un poco vacio, ahora que faltando tan poco, siento millones de cosas y pienso de todo. Ahora entiendo qué es tener sentimientos encontrados. Muchos pensarán que 4 meses no es nada, que el tiempo pasa volando. Para mí no. Para mí este viaje es algo así como un hito en mi vida, es una prueba.

Todo ha sido muy abrumador. He llorado los últimos días (sí, así de cursi y sensible soy). No sé hallarme sin mi familia, pero en lo díficil es donde se descubre la fortaleza. Hablo como si este viaje fuese un castigo. La verdad que no lo es. Pero todo desafio y lo desconocido asusta. Estoy segura que me divertiré, sí, que aprenderé tanto y tal vez cambiaré. Lo iré contando lo prometo. Por ahora me queda tratar de expresar por aquí la explosión de sensaciones que tengo en estos momentos. Pasa por todos. Es algo increíble. Por ratos me pongo triste y por otros lloro con una sonrisa. Así son los retos, así es el cambio. No sé qué pase después. No sé si haga lo mismo que Javier, mi tío, y vaya a reclamar el oro peruano al Palacio de la Moncloa borracha y a las 2 de la mañana. No sé. No tengo idea de nada. Por ahora, despacio, yo me bajo en Madrid.


 De repente, tal vez, ¿quién sabe?...

''yo quiero ser una chica almodovar
y no parar de viajar del invierno al verano,
de madrid a new york, del abrazo al olvido,
dejarte entre tinieblas escuchando un ruido
de tacones lejanos.
encontrar la salida de este gris laberinto
sin pasion ni pecado ni locura ni incesto,
tener en cada puerto un amante distinto,
no gritar ¿que he hecho yo para merecer esto?
''